Cómo hará el Gobierno para pagarle la primera cuota al FMI

Cómo hará el Gobierno para pagarle la primera cuota al FMI

Hoy se liquida la primera cuota del año del Stand By. Para ejecutarlo, hubo una negociación entre el Ejecutivo y CFK en agosto pasado. Quedarán en reservas unos U$S2.465 millones. En diciembre habrá otro pago similar

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Llegó el día. Argentina pagará hoy U$S1.885 millones de dólares correspondientes al primer pago al Fondo Monetario Internacional (FMI) por el Stand By firmado por Mauricio Macri en 2018 por un total de 44.700 millones de dólares. Desde el ministerio de Economía se le pedirá al Banco Central que libere las divisas que están hoy bajo custodia de la entidad que maneja Miguel Pesce, luego del giro de los Derechos Especiales de Giro (DEGs) por unos U$S4.350 millones que llegaron en agosto del año pasado.

Quedarán en reservas unos 2.465 millones de ese fondo solidario que llegó del FMI, de los cuales hay comprometidos otros 1.885 millones que antes del 30 de diciembre habría que liquidar por la segunda cuota del Stand By; con lo que libres habrá unos U$S580 millones. Que al Gobierno le queden disponibles 2.465 o 580 millones de dólares, dependerá exclusivamente de la velocidad con la que el gobierno de Alberto Fernández disponga acelerar o retrasar la firma de la Carta de Intención del Facilidades Extendidas que Martín Guzmán negocia con el Fondo, y que ahora depende de la voluntad política de la coalición oficialista. Si el acuerdo se cierra antes de diciembre, como quiere el ministro de Economía, Argentina dispondrá de todo el dinero de los DEGs restantes. Si se extienden los tiempos, se pagará la segunda cuota con este dinero, y el disponible que giró el FMI quedará reducido a sólo aquellos U$S580 millones.   

El pago de hoy al FMI había sido negociado entre Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Guzmán en agosto pasado al comienzo de la campaña política que derivó en la derrota de las PASO. La expresidenta le había autorizado políticamente al ministro usar ese dinero, para cumplir con el pago.

El 5 de agosto pasado, en un acto de comienzo de campaña desde Escobar, provincia de Buenos Aires, organizado por la presentación de las listas bonaerenses del oficialismo para la próxima elección. Durante el párrafo donde la titular del Senado llamaba al dialogo para enfrentar el problema de la deuda externa en el período pospandemia (con su particular estilo de enfrentamiento y ataque con el que debe luego parlamentar), la expresidenta declaraba que "anoche Alberto me decía que en unos días van a ingresar los Derechos de Giro. El FMI decidió entregarle dólares a los países por los estragos de la pandemia. Nosotros no vamos a poder porque en el 2018, después de que en el 2015 tuviéramos un país sin deuda, ahora debemos 45 mil millones de dólares al FMI, además de los 70 mil que se reestructuró la deuda el año pasado”.

Ese párrafo pasó casi desapercibido en medio de una larga catarata de proclamas políticas de ocasión, sin embargo, representa un cambio de posición radical en el kirchnerismo; producido por la cabeza máxima de esa línea del oficialismo. De manera directa y clara, Cristina Fernández de Kirchner habilitó para que Martín Guzmán tome el dinero que necesite de los DEGs para pagar los vencimientos de deuda; descartando así que los dólares que llegarán del FMI se utilicen para atender las múltiples consecuencias de la pandemia en el país. La vicepresidenta exterminó la propia iniciativa que había proclamado desde el bloque del oficialismo en el Senado, desde donde propuso que el dinero, no se utilizara para el pago de los vencimientos sino para difusos planes de ayuda a los afectados por la pandemia, en medio de la campaña por la renovación del Senado y Diputados.

Se interpretó el dato como un triunfo eventual y puntual del ministerio de Economía, quién siempre había defendido el uso de los DEGs para el cumplimiento de los compromisos de deuda, como mecanismo de sostenimiento del diálogo con los negociadores del FMI con los que se está discutiendo la manera de renegociar los pagos de los U$S44.500 millones de dólares que se le deben el organismo por el Stand By firmado en los tiempos de Macri.

Fue durante la última reunión en Venecia en el marco del encuentro de ministros de Economía del G-20, donde Guzmán se encontró con Kristalina Georgieva primero y con los delegados del FMI para discutir el caso argentino (la norteamericana Julie Kozac y el venezolano Luis Cubeddu); allí el ministro ratificó que los pagos se concretarían; aunque sin mencionar de donde saldría el dinero. Obviamente este es fungible. Pero no es lo mismo contabilizar como permeables a usar para los pagos a los U$S4.350 de los DEGs que a las reservas líquidas por unos U$S7.000 millones que el Banco Central sumó en lo que va del año.

La decisión de la coalición gobernante de liberar el pago de hoy, fue un cambio radical de posición del kirchnerismo que en abril pasado se publicaba desde el bloque del oficialismo en el Senado un comunicado pidiéndole a la Cámara Baja que apruebe una declaración sobre el tema. Ese proyecto reclama que “los DEG se apliquen para financiar la puesta en marcha de políticas públicas tendientes a resolver los graves problemas de la sociedad argentina derivados de la pandemia de covid-19, tales como salud, reducción de la pobreza, educación, vivienda, generación de trabajo, entre otros” y que esos fondos no se destinen “al pago de la deuda por capital, intereses o gastos, que el país mantiene con dicho organismo financiero internacional y/o con otros países englobados en el Club de París y que en ambos casos se encuentran en vías de negociación”.

En el comienzo del comunicado, los senadores señalan como el objetivo del reclamo al ministerio de Economía de Martín Guzmán. Firman el pedido Oscar Parrilli, José Mayans, Anabel Fernández Sagasti, Carlos Caserio, María de los Ángeles Sacnun, Alfredo Luenzo, José Neder y Jorge Taiana. Esto es, el bloque más cercano a Cristina Fernández de Kirchner.  

Curiosamente aquel reclamo de los legisladores oficialistas tenía un aval casi impensado. Estaba respaldado por un trumpista de la línea dura. Geoffrey William Seiji Okamoto, el ya plenamente establecido como número dos del Fondo, quien presentó en sociedad los DEGs el 22 de abril pasado, cuando en una de las conferencias de la Asamblea Anual conjunta del FMI y el Banco Mundial, le tocó aclarar los alcances legales del beneficio presupuestado por unos U$S650.000 millones.

El economista norteamericano anunció que el dinero disponible para cada socio del Fondo (a la Argentina le corresponden unos U$S4.354 millones aproximadamente por estar al día de la cuota correspondiente al 0,7% de las acciones), estaría recién en agosto, que no se podría utilizar para liquidar deuda vencida ni con el FMI ni con otros organismos internacionales y que se deberá aplicar en finalidades específicamente vinculadas con las consecuencias de la pandemia en la economía de cada país.

Okamoto dijo que si los países aceptan el dinero, deberán sí o sí aceptar fiscalizaciones directas y puntuales de los agentes del FMI, para confirmar el buen destino de los miles de millones de dólares aportados. Y dijo puntualmente que, sí o sí, los DEGs “se deben destinar a adecuar las reservas de los países socios del organismo, no para suplantar programas específicos de crédito en apoyo de reformas estructurales. Tampoco para evitar una necesaria restructuración de deuda que tengan los países con acreedores privados”.

Siguiendo la línea que expuso Okamoto, y que el propio Fondo prometió fiscalizar, el dinero de los DEGs sólo podría utilizarse para paliar las consecuencias del covid, y no para liquidar deuda. No hay problema para Argentina. Como excepción el FMI le permitirá al país usar ese dinero para cumplir compromisos financieros. Con el propio Fondo. El único que hará negocio con todos estos movimientos.

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