ver más

El duro golpe al consumo de vino que provoca el fin de la cuarentena

Los datos de despachos de vino en el mercado interno siguen cayendo respecto del 2020, cuando la mayoría de la gente estaba en sus casas por la cuarentena. En los últimos meses se está acelerando el retroceso. En la primera mitad del 2021, la reducción es de 12% y está 7% abajo del promedio de 5 año

La lenta vuelta a la normalidad, después de los primeros duros meses de pandemia, está repercutiendo en un marcado cambio de los hábitos de consumo que habían surgido con la cuarentena del 2020. El sector vitivinícola es un claro reflejo de esta situación. Después de un pico en las ventas el año pasado, la demanda interna del 2021 se encuentra en retroceso. En los primeros cinco meses de este año, los despachos cayeron 12,39%, respecto a igual período del 2020. 

Hay que recordar que el aislamiento obligatorio se dispuso a partir del 20 de marzo de ese año y sus primeros dos meses fueron los de mayor acatamiento. En ese entonces, gran parte de la población se vio obligada a trabajar de forma remota desde sus hogares, lo que provocó un inesperado salto en el consumo de vino. Con la obligación de permanecer en sus casas durante todo el día, mucha gente ganó un tiempo que antes no tenía. Además, cambió almuerzos rápidos, en bares o restaurantes, incluso en sus lugares de trabajo, y el consumo de aguas o bebidas colas por una ceremonia hogareña recuperada, con comidas elaboradas y el acompañamiento de vinos.

Lo mismo sucedió durante las noches. El forzado aislamiento por el covid permitió organizar los horarios y no depender de hasta cuándo se prolongaba la jornada de trabajo. La cena volvió a ocupar un espacio importante en el ámbito familiar, donde el vino adquirió un nuevo protagonismo.

El aumento más evidente se percibió en las etiquetas de mayor valor que apuntan a un público de alto poder adquisitivo

Así fue que el consumó migró de restaurantes, confiterías y hasta hoteles, que debieron cerrar, por una suba de ventas en supermercados, autoservicios o vinotecas. Si bien todos los segmentos crecieron, el aumento más evidente se percibió en las etiquetas de mayor valor que apuntan a un público de alto poder adquisitivo, como pueden ser CEOs, directores o empleados jerárquicos que, normalmente, tienen una agenda laboral más exigente y extensa.

Según datos del Observatorio Vitivinícola Argentino, los despachos al mercado interno acumularon un crecimiento mayor del 12% entre 2018 y 2020. Entre enero y mayo pasado, la baja del consumo neutralizó ese crecimiento anterior. En el caso de los vinos tintos, que están siendo los más golpeados por este nuevo giro en los hábitos de la gente, el retroceso en los primeros cinco meses es de 20%. En segmentos como el del multilaminado (tetra), la caída es del 25%. Con cada vez más gente que retorna a cierta presencialidad en sus trabajo, también esos hábitos hogareños que permitió la cuarentena quedan de lado.

La disminución de las ventas se acelera con el correr de los meses

Otro factor importante, aclara el estudio de Observatorio Vitivinícola Argentino, es que la mayor demanda del año pasado hizo que aumentaran los precios, lo que también impacta en los niveles de consumo. Un dato a tener en cuenta que destaca el informe es que la disminución de las ventas se acelera con el correr de los meses. Entre enero y marzo, la baja interanual es de un dígito (entre 2,4% y 6,1%). Aquí está comparando con meses del 2020 sin cuarentena, salvo los últimos días de marzo. Sin embargo, a partir de abril, la baja pasa de 11% a 25%, al final del período comparado.

El informe cita datos suministrados por la consultora Scentia que indica que en supermercados y autoservicios se vendieron 13,1 millones de litros menos que en 2020. Tomando el promedio de los últimos cinco años, para el período enero-junio, el consumo está 7,4% abajo.