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El "Bilardismo": la nueva estrategia para la política económica

El gobierno dejó de lado la lírica, y se enfoca ahora en el realismo financiero y monetario. La nueva alianza con los grandes actores de la "Nueva Economía" (incluyendo Mercado Libre), es el ejemplo más importante del giro.

Entre fines de la década del '70 y comienzos de los '90, el fútbol argentino se dividía en dos bandos; casi, irreconciliables. Por un lado, el menottismo. Por el otro, el bilardismo.

Los primeros seguían las líneas casi filosóficas más que deportivas vinculadas a Cesar Luis Menotti, campeón en 1978 en el mundial jugado en el país (el primero en obtenerse) y también campeón mundial juvenil en Japón en 1979, con el seleccionado que quizá más haya representado el paladar futbolístico del país. Los segundos defendías las estrategias de Carlos Salvador Bilardo, director técnico de la Argentina vencedora en el Mundial del '86 (quizá el logro más importante en la historia deportiva del país con un excelso Diego Armando Maradona) y subcampeón en Italia '90.

El menottismo se destaca la lírica, el buen juego, el ataque como estrategia, el "fair play" y la defensa de la esencia del jugador argentino como base para armar cualquier equipo pensando en las características individuales por sobre el conjunto. El bilardismo, también en líneas generales, se basa en defender un sistema previo antes que la improvisación, compromiso colectivo, concentración permanente, sospechas de no siempre respetar las reglas y siempre mantener lo colectivo por encima de lo individual. El menottismo es más ideolista. El bilardismo, realista.

Martín Guzmán es de La Plata. Hincha de Gimnasia y Esgrima de esa ciudad. Sin embargo, desde esta semana, abrazó una estrategia históricamente vinculada al gran rival del club de sus amores: Estudiantes. El ministro de Economía cambió de secretario de Finanzas, trajo a Rafael Brigo, y modificó radicalmente su estrategia de colocación de deuda; ante la amenaza seria de perder la buena relación con los mercados locales, especialmente en pesos.

Guzmán había recibido un duro golpe la primera semana de agosto, al no poder actualizar la totalidad de los más de 200.000 millones de pesos que debía renovar de vencimientos de deuda en pesos, al obtener unos $ 77.000 millones menos de lo necesario. Había fracasado su estrategia menottista de buscar idealisticamente colocar deuda en pesos a largo plazo y a tasas inferiores a la inflación; basada en la confianza en que el mercado confiaría en que en algún momento imposible de precisar, la inflación bajará, los intereses también y el país retomaría su destino de crecimiento. Lo hizo además desoyendo señales que se le enviaban desde el Banco Central de la República Argentina (BCRA), donde se le recomendaba otro tipo de planteo ante lo que el mercado estaba marcando.

Guzmán tomó nota a fines de la semana pasada. Consciente que la situación política no ayudaba (La Foto mediante) escuchó los consejos de Brigo y optó por una visión bilardista, realista y de equipo. Trabajó, ahora sí codo a codo con la entidad que maneja Miguel Pesce, y diseñó un menú apto para lo que mandan las circunstancias.

Le estrategia bilardista del ministro se basó en reconciliar a todo el gobierno con un sector clave: los Fondos de Inversión Money Markets. Estos actores provenientes de la nueva economía, representaban al comienzo de la gestión de la actual, casi la totalidad de lo que el kirchnerismo puro y duro podría considerar el enemigo. El mayor representante de la nueva economía es Marco Galperin, el creador y principal responsable de la empresa argentina más importante del país: Mercado Libre. Para al menos parte del oficialismo, se trata, directamente, de un "macrista". Y, como tal, indigno de cualquier derecho. Casi casi, el enemigo.

Otros miembros de la coalición gobernante le tienen más consideración y le respetan su rol de "emprendedor". Sin embargo, creen que ante cualquier tipo de conflicto, la razón estará dentro del que esté enfrente. Fue lo que sucedió el año pasado, cuando Pablo Moyano bloqueó una de las plantas de la empresa, sin que mediara ningún problema, con el simple fin de cooptar para los camioneros a parte de los empleados de la compañía. Todo cambió gracias a las circunstancias y la Mala Hora del oficialismo.

El viernes incluso el ministro de Desarrollo, Matían Kulfas, recibió a parte de la dirección de Mercado Libre para escuchar encantado los planes de crecimiento y toma de nuevos empleados que tiene en carpeta el primer y más grande unicornio argentino. Antes, el miércoles de la semana pasada, el ministro Guzmán le había abierto una gran ventana a la relación, cuando el Money Markets más importante, Mercado Pago (primo hermano de Mercado Libre) fue uno de los fondos que intervino exitosamente en la colocación de deuda más realista que Economía haya realizado desde que Alberto Fernández.

Una letra a tasa fija (Ledes) con vencimiento a octubre y una tasa real frente a la inflación. Se comentaba ayer en los mercadas que aproximadamente el 80% de esta colocación, fue absorbida por estos actores. La mitad de todo el dinero d las múltiples ofertas de papeles, fue tomada por un largo listado de FCI del tipo Money Markets (Mercado Pago, Uala, Wenance, Balanz, entre otros); los que, por su propia características de operatoria en el mercado financiero, aceptaron la invitación. Se trata de fondos que trabajan en moneda local, ofrecen rescates de dinero de manera inmediata o de plazos breves, se presentan como alternativas a los bancos al brindar una liquidez extrema con los mismos servicios que las entidades tradicionales; pero con una  operatoria global en cuanto a su propuesta.

En cuanto a las alternativas de inversión, ofrecen rescates de dinero de manera inmediata, brindan liquidez extrema y con horizontes de recuperación de 24 a 48 horas. Operan sobrevolando el mercado a modo dron; y, a veces, son calificados de meramente especulativos. Sin embargo, en tiempos de inflación de pocas concreciones de decisiones económicas de largo plazo (acuerdo con el FMI, Presupuesto 2020, dudas sobre la solidez de la coalición gobernante), resultan una elección potable de inversores de todo nivel; ya que también arman carteras particulares según el nivel de aporte de cada cuotapartista. Llamados T + O, están altamente vinculadas con el dinero que se manejan dentro de las Fintech), y tienen la característica de poder retirar la totalidad o parte de los fondos invertidos en cualquier momento; así como poder observar el incremento del dinero depositado de manera on line.

Además de la inversión en el mercado de capitales en pesos, pueden usarse en cualquier momento para hacer compras, transferencias de dinero, pago de tarjetas de crédito o compras en efectivo vía QR. Dentro del oficialismo, especialmente el político, se consideró siempre un mal maridaje. Se las consideró incluso como una mala señal política la de aceptarlos como actores centrales del mercado financiero local; al estar muy vinculados a la era macrista. Fue por iniciativa del ex presidente del BCRA Federico Sturzenegger y su número dos Lucas Llach, cuando se las permitió comenzar a operar. Sin embargo, el tiempo, las obligaciones financieras y el neorealismo financiero del momento, provocaron que estas Fintech se conviertan en el objeto del deseo y seducción del oficialismo; y que se les haya diseñado una colocación de deuda en letras casi diseñada artesanalmente para ocupar sus carteras de inversión. Estos operadores demostraron profesionalismo y objetividad (y rencor negativo), aceptaron la invitación, y se convirtieron en los nuevos y potentes socios del estado en cuanto a sus emisiones de deuda en pesos.