Tregua en los mercados: la política tiene una nueva oportunidad

Tregua en los mercados: la política tiene una nueva oportunidad

El mercado financiero y los grandes operadores de pesos del país le dieron al Gobierno una mano, en el peor momento del oficialismo desde que llegó al poder en diciembre de 2019.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Tendrá que reconocer el ala política del Gobierno que el mercado financiero y los grandes operadores de pesos del país le dieron una mano, en el peor momento del oficialismo desde que llegó al poder en diciembre de 2019. Y, con prudencia y templanza, el Gabinete económico puede decir que superó las 48 horas más importantes de los últimos días, y que puede iniciarse un nuevo período de tregua con los mercados locales.

Se superó la presión cambiaria del martes y la colocación de deuda del miércoles, en ambos casos con cierta suficiencia; pero cambiando la estrategia de la lírica por la del realismo. Sin embargo no podrán considerarse, ni el Ministerio de Economía ni el Banco Central de la República Argentina (BCRA), exitosos en sus movimientos de los dos primeros días hábiles de la semana y la posible extensión de las jornadas de estabilidad por algunas semanas más. La posible tregua con los mercados se extenderá hasta septiembre y octubre, cuando el Gobierno deberá colocar deuda por más de 200.000 pesos en el primer mes, y renegociar la colocación de ayer en el segundo. Pero, al menos, Martín Guzmán y Miguel Pesce le dieron al Gobierno la posibilidad de cierta estabilidad financiera y cambiaria hasta las elecciones del 15 del mes próximo.

En términos del dólar, lo que logró el Gobierno ayer es que se estabilice el mercado de la compra y venta de divisas financieras denominado Contado Con Liquidación (CCL) y en su primo hermano del MEP. Nuevamente los precios se estabilizaron cerca de los 170 pesos por divisa, un nivel considerado por el gobierno como aceptable; teniendo en cuenta que la conducción económica del país ya está resignada a convivir con una brecha de más de 70% al menos hasta después de las elecciones.

Siempre se considera que el blue sigue al financiero, y ayer no fue la excepción. El dólar alternativo bajó a 182 pesos, buscando quizá un nuevo piso; lo que se determinará en la próxima semana. La estrategia que permitió lograr esta estabilidad habrá que buscarla en la muestra de cierta autoridad de la entidad que maneja Miguel Pesce, al no intervenir directamente en el mercado de dólar futuro del Rofex, y dejar que este de una muestra al resto de los operadores financieros que los grandes liquidadores de divisas confían en la política cambiaria oficial. Por el contrario, el BCRA mostró que tiene músculos activos para crear e intervenir directamente en el mercado de futuros de títulos públicos; hoy el ámbito más flojo que tenía el gobierno en cuanto a la administración de las variables financieras.

Martín Guzmán tendrá un período de calma.

Por el lado del ministerio de Economía, habrá que decir que la primer prueba de fuego del flamante secretario de Finanzas Rafael Brigo, resultó exitosa. El cambio de estrategia de abandono de la lírica de largo plazo, por el realismo del corto; dio ayer resultados. Las colocaciones con vencimientos de letras hasta fin de año, fundamentalmente octubre, le permitieron ayer a Economía lograr financiamiento líquido en moneda local por unos $94.000 millones, superando largamente los $77.000 millones que le faltaron a Guzmán para poder cubrir los vencimientos del mes en la licitación de letras y bonos de la primer semana de agosto.

Guzmán alcanzó un porcentaje de licitación mensual de 105,5%; con lo que superó los vencimientos de agosto, con lo que los aportes del BCRA serán menores a los esperados y no habrá que esperar a la emisión monetaria para cubrir los pagos de la deuda del mes. Y, en consecuencia, habrá menos presión inflacionaria; al menos por este lado. Para este logro Economía tuvo que optar por la racionabilidad y el reconocimiento de la realidad. No hay clima para colocaciones de largo plazo. Tampoco para demostraciones de confianza extrema en que el gobierno tomará en el futuro las decisiones correctas. Simplemente una tregua de muy corto plazo para darle nuevas oportunidades al gobierno para que tome las decisiones correctas.

Habrá que ver si desde el oficialismo (no Economía o el BCRA, sino el "ala política") toman la señal financiera y cambiaria de los operadores privadas como lo que es.

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