El dólar que inquieta cada vez más y algunas señales de confianza
Los últimos movimientos en el mercado cambiario muestran curiosidades de las fluctuaciones del dólares en el país, dignos de una economía desordenada. Los valores de cierre para la compra del martes fueron de $167,19 para el oficial versión turista relowded, $171 para el blue y menos de $166 para la combinación del CCL y el MEP, llamados dólar bolsa o financieros. Lo importante de marcar, es que sólo los últimos dos son libres, y con precios que de alguna manera los fija el mercado; pero siempre con la amenaza directa o indirecta del gobierno.
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Se supo que entre el jueves y viernes de la semana pasada hubo llamadas directas desde el oficialismo (no necesariamente funcionarios) a grandes empresas demandantes de divisas, para que se retiraran del mercado y dejaran de presionar sobre el valor del dólares en momentos de cierta inestabilidad cambiaria como los de las últimas jornadas de junio y los primeros días de julio.
La "sugerencia" parece haber sido aceptada, y los demandantes se retiraron (se supone que por unos días) del mercado de dólares financieros. Esto determinó una cuestión casi histórica: el dólar que se compra en la bolsa de comercio, que debe pagar comisiones, que es restringido a la cantidad de divisas que estén operativas en el mercado ese día y con las restricciones indirectas y directas del gobierno; sea el más barato de los tres. Imposible de explicar técnicamente a observadores extranjeros.
Signos de confianza
Al menos en el frente fiscal, Martín Guzmán puede respirar tranquilo para el resto del mes. El ministerio de Economía tenía ayer una prueba clave para medir la confianza del mercado financiero sobre su gestión, al buscar una colocación de $ 20.000 millones; casi la mitad de lo necesario para cubrir el déficit fiscal del mes. La operación implicaba el lanzamiento de cinco instrumentos (una de Ledes, una de Lepase, una Ledes, una Lecer (atada a la inflación) al 31 de diciembre y una Lecer al 30 de junio de 2022); y recibió ofertas por unos $ 42.000 millones.
Lo importante del resultado es que se pudo mantener la tasa de interés, que aún hay demanda en las colocaciones de pesos del gobierno a plazos de casi un año y que todavía el ministerio de Economía mantiene la confianza de gran parte del mercado en que no habrá grandes desequilibrios macroeconómicos, más allá de la complicada situación actual. Y que la confianza en que en el futuro las condiciones financieras mejoren aún se mantiene.
El Banco Central también logró mostrar en lo que va de junio una buena perfomance, en cuanto a la adquisición de divisas. La entidad había tenido un junio regular (al menos en comparación a lo sucedido en mayo), sin embargo los primeros días de este mes parecen mejorar en cuanto al ritmo de adquisiciones. Ayer la entidad que maneja Miguel Pesce adquirió U$S40 millones, y completa unos 330 millones en el mes; casi la mitad de todo lo comprado en todo junio, cuando no se llegó a los U$S750 millones.
Lo importante del mes es que el BCRA logre superar las compras de U$S800 millones, con lo que habrá obtenido todos los dólares de los que tendrá que disponer para poder cubrir las necesidades financieras del mes. El capítulo más importante, por la señal a los mercados, es el de la liquidación de unos 150 millones de dólares correspondientes al pago de los cupones de interés de toda la gama de títulos públicos emitidos el año pasado para reestructurar la deuda privada con legislación internacional. Será un compromiso que se cumplirá en tiempo y forma y a rajatabla, ya que se trata del primer compromiso firmado por Martín Guzmán como negociador.
El pago más importante por su volumen que debe hacer el país es al Club de Paris; donde, a partir del acuerdo cerrado el mes pasado, Argentina debe liquidar una parte de los U$S430 millones antes del 31 de julio. Ese día habrá que hacer un primer cronograma de giro de dinero a los estados acreedores, a partir de una combinación de 16 créditos a diferentes países que fueron renegociador por Guzmán en el "Puente de Tiempo" que culmina el 31 de marzo del año próximo.
El tercer rubro será la salida por dólar ahorro. El mes pasado el número llegó a los U$S70 millones, pero se espera que este mes ese monto tenga un crecimiento debido a que hay más residentes que pueden acceder a los U$S200 mensuales reglamentarios. Se trata de los tenedores de tarjetas de crédito que el año pasado refinanciaron todo o parte de su deuda con los planes de cuotas que habilitó el BCRA; y que según el cronograma de pagos ya estarían terminados de pagar. La suma de esta necesidad de disponibilidad de dólares suma algo más de U$S 800 millones, con lo que la recuperación del ritmo de compras del BCRA termina siendo una muy buena noticia.
En el descenso
Siguen las repercusiones en el mercado financiero y entre los analistas argentinos por el descenso de la Argentina a una situación de "standalone" impuesta por el MSCI para la calificación de papeles locales. El último informe elaborado para sus clientes por el economista Miguel Kiguel, se concentra en el análisis de las consecuencia de esa calificación, y las proyecciones tendría la situación en el futuro. Según el último informe del economista, uno de los más escuchados en grandes empresas y bancos, asegura lo siguiente: "Entonces, ¿por qué es importante esta nota? Primero, hay un tema reputacional. A nadie le gusta estar asociado a la última categoría, acompañado por países cuyos mercados, en muchos casos, no tienen historia y son más chicos que el argentino.
En segundo lugar, hay una cantidad de fondos en el mundo cuyo objetivo de inversión es ir a los mercados emergentes o a los mercados de frontera y que, por lo tanto, no podrán comprar ahora activos argentinos; algunos, incluso tendrán que vender los que tienen. En ese sentido, es mucho peor esta situación que la de ser mercado de frontera. La Argentina no es parte de ningún índice, de manera que ahora ni siquiera los inversores que solo replican los índices mirarán las acciones locales. Muchos inversores dejarán de consumir información argentina, con el riesgo de que pasemos a la intrascendencia.
Los efectos del “descenso” son serios. Aparecer en esta categoría es un estigma que impacta en las decisiones de muchas empresas y, a la larga, implica en menos inversión, menor creación de empleo y más dificultades para bajar la pobreza, en momentos en los que Argentina necesita desesperadamente crecer.
¿Qué se puede hacer para revertir esta tendencia? Lo más rápido que se podría volver a ser un mercado de frontera sería 2024, pero incluso eso luce optimista, porque implicaría que ya en 2023 MSCI inicie un proceso de consulta con el mercado. De manera que pensar en un cambio en 2025 sería más realista, si la Argentina cambia algunas de sus políticas.
¿Cuáles son esas políticas? Lo primero es acordar con el FMI. Lo lógico sería que en el acuerdo se vayan fijando pautas para ir levantando el cepo cambiario, quizás la medida que más distorsiona los mercados financieros. También aplican el pan y la manteca de los acuerdos con el Fondo: un ancla monetaria, un programa para bajar el déficit y algunas reformas estructurales.
La solución no es simple, y requiere de un convencimiento de la clase política de que no se puede seguir con el rumbo actual. Con cepo, sin acceso al crédito externo, con un riego país exorbitante y con controles que desincentivan la inversión, seguiremos fuera del radar inversor, y será imposible revertir el estancamiento económico y la suba de la pobreza".


