Ganancias y monotributo: cambios en leyes de plastilina

Ganancias y monotributo: cambios en leyes de plastilina

Los inevitables cambios que el Gobierno nacional busca en la clase media para para llegar mejor parados a la elección de noviembre.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Efímeras, cambiantes, de plastilina. Así parecen ser a veces las leyes y legislaciones en la Argentina en los últimos tiempos; donde la economía tiene un sólo problema central chúcaro de desentrañar y solucionar. La inflación distorsiona todas las posibilidades de aplicar mejoras reales en las principales variables, y condiciona de manera directa la posibilidad de mejorar la situación general. Especialmente de los consumidores, técnicamente mencionadas en la teoría macro como "familias". Estas están jaqueadas por el alza de los precios, de malhumor por la combinación crisis y Pandemia y a la espera de una mejora en el ingreso real de sus hogares; un proceso agotador que ya lleva tres años y medio de demora, y amenaza con alcanzar los cuatro años.

Sabiendo que cada consumidor es además un votante, un insumo indispensable para el éxito político en un año electoral, el gobierno dispuso una batería de agresivas medidas para mejorar el poder adquisitivo de los salarios, intentando potencial desde el segundo semestre el consumo interno. La única variable que a esta altura puede torcer la voluntad de la clase media y apuntalar un crecimiento económico basado en el incremento del consumo. No hay otra alternativa reconocen en el gobierno. Hasta noviembre, mes donde se abrirán las urnas para renovar al Poder Legislativo; las novedades económicas positivas sólo podrán ser positivas desde el costado de una mejora en la sensación de suba del poder adquisitivo. Y hacia allí irán las medidas del gobierno.

La inflación es el gran tema a resolver.

Curiosamente, las primeras que se tomen, no serán ampliar derechos o aplicar instrumentos de aumento en el consumo; sino en modificar legislaciones y normas vigentes que limitan la superación del salario real. Y, duro el destino, en tres capítulos la necesidad llama a modificar leyes, decretos y resoluciones que fueron lanzados hace sólo meses (o incluso días), y que se deberá modificar porque quedaron viejas y desactualizadas.

La más notable es la ley de incremento del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias para los trabajadores en relación de dependencia para los salarios inferiores a los 150.000 pesos mensuales en bruto. La legislación fue aprobada en marzo, debía aplicarse desde abril, se demoró en su reglamentación hasta los salarios de junio, y ya para los pagos de los  muchos sueldos de julio quedó antigua. Sucede que muchos sectores del comercio, la industria y los servicios comenzarán a aplicar sus recientes negociaciones paritarias desde la liquidación de los sueldos de este mes; ya que los ingresos en sectores clave como bancarios, siderurgia, terminales automotrices, plásticos, aceiteros, camioneros y alimentos, entre otros, superarán en promedio esa frontera de $ 150.000 mensuales, y retomarán la liquidación de Ganancias. Es el caso también de varios rubros dentro del sector público como los trabajadores del Congreso, el Poder Judicial y muchas provincias.

Si bien muchos empleados en relación de dependencia se mantienen fuera del tributo, se sabe que cuando comienza la marea, la inundación está cerca. Todo este panorama fue reconocido por el propio Sergio Massa. Por voluntad de la coalición gobernante, el presidente de la Cámara de Diputados tiene el copyright de la mejora para la cuarta categoría de Ganancias; y fue el encargado durante la semana que terminó de anunciar públicamente que en septiembre habrá una revisión de las franjas que elevará nuevamente el límite y lo ubicará por arriba de los 150.000 pesos. No se sabe aún cuanto será la mejora, pero sí que estará vigente antes que los beneficiarios vayan a votar en noviembre.

El jueves Diputados tuvo una sesión maratónica, donde le dio media sanción a la modificación del monotributo, reduciendo la presión sobre aproximadamente 4 millones de contribuyentes. Sólo resta la sanción del Senado, la que se estima se concretará antes que termine julio. Lo curioso de la modificación, es que cambia una ley que fue aprobada por el Congreso en abril de este año. Y que, como Ganancias, a sólo tres meses de vigencia habría quedado desactualizada. La cámara baja aprobó que se actualizarán todas las escalas y que se retrotraen las cuotas a diciembre del año pasado para cada una de las categorías vigentes. Se amplían las escalas a partir de julio de este año de manera tal que en los hechos eleva entre el 35 y el 77% los topes de Ingresos Brutos para cada una de las categorías. También se incorporan beneficios para aquellos contribuyentes que facturaron por encima del tope de la máxima categoría de manera tal que puedan permanecer en el régimen simplificado y no tengan que pasar al régimen general de autónomos.

Por otra parte, la propuesta incluye además un plan de regularización de deuda para los contribuyentes del régimen de hasta 60 cuotas con un interés mensual que no podrá superar una tasa mensual del 1,5%. A su vez, se dispone una amplia moratoria que beneficia a los caídos del sistema en los últimos tres años. Esto se combina con un beneficio de liberación de multas y demás sanciones correspondientes a infracciones formales cometidas hasta el 31 de julio del 2021 que no se encontraran firmes ni abonadas.

El mantener la mejora actualizada en Ganancias para los trabajadores en relación de dependencia con ingresos de hasta 150.000 pesos, más el sostenimiento del beneficio para monotributistas; es una estrategia oficial que tiene que ver tanto con la economía como con la política. En total, según los cálculos oficiales, serían más de 4,5 millones de personas (familias) beneficiadas; todos pertenecientes a lo que orgullosamente este país menciona como clase media. Un sector de la sociedad que define elecciones, especialmente en los centros urbanos. Sabe el gobierno que la mejora de los ingresos para ambos sectores determinará su suerte en las elecciones legislativas de noviembre; y que, hasta ese momento, hay tiempo para aplicar algún tipo de política económica que derive en un beneficio o mejora (aunque sea una sensación); que luego provoque que en el momento de ir al cuarto oscuro, estos sectores estén de mucho mejor humor ante el gobierno que en la actualidad.

Saben en el Ejecutivo que las encuestas hoy son muy esquivas en estos sectores que viven de su trabajo (sean ingresos de monotributistas o empleados en relación de dependencia). Pero se supone dentro de la alianza gobernante, que se trata de un reflejo de un momento donde la Pandemia colma todas las paciencias de los centros urbanos donde las trabas y la crisis persiste. Y que en la medida en que la vacunación (ahora sí acelerada) avance y se multiplique, la liberación de actividades y la reactivación en sectores del comercio, servicios e industriales hoy limitados; determinará una mejora en el humor general. Pero se reconoce que para esto, la herramienta paralela es que el poder adquisitivo de aquellas 4,5 millones de familias mejore en términos reales.  De ahí la urgencia de los cambios y el mantenimiento de las mejoras dispuestas hace sólo meses, que ahora ameritan las actualizaciones para los trabajadores. Se incluye en el análisis de las actualizaciones, la decisión oficial de avalar la reapertura de las paritarias en los principales sectores de la economía argentina; comenzando con los bancarios, quienes tuvieron el curioso aval del propio Alberto Fernández para abandonar el 35% original e inaugurar el nuevo faro del 45%. La meta luego sería seguida por los camioneros de Hugo Moyano. o

Para que la estrategia tenga éxito, resta ahora trabajar en el otro 50% del plan. Para que las actualizaciones en Ganancias y el monotributo traigan resultados; es imprescindible que el incremento del índice de Precios al Consumidor (IPC) desacelere su marcha del más de 3% del primer semestre del año (incluyendo junio); a 2% mensual o menos en el segundo. Sólo así la intención de mejorar seriamente el poder adquisitivo de los salarios de la Clase Media argentina para el último tramo del 2021; y así poder lograr que los centros urbanos tengan una mayoría de votantes, al menos, no tan enemistados con la gestión de Alberto Fernández como en la actualidad.

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