Crece la incertidumbre por el dólar y ahora ni Estados Unidos ayuda

Crece la incertidumbre por el dólar y ahora ni Estados Unidos ayuda

Dólar, ¿caro o barato? Especulaciones por las manos amigas. El mundo no ayuda.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

El último actor que quería el Gobierno que intervenga en estas semanas de alta densidad política, se hizo presente y complica al oficialismo. Los casi 15 pesos de incremento en los últimos 20 días en el dólar blue, su estacionamiento por encima de los 180 pesos y la visible falta de intervención de las "manos amigas" trajo algo de sorpresa y muchas suspicacias. Lo mismo que la falta de reacción en los dólares financieros (CCL y MEP) luego de las intervenciones directas desde la autoridad monetaria; y que ubicaron a la divisa por encima de los 166 pesos.

La primera pregunta que se hace el mercado es si el precio donde navega la divisa es caro o barato. Ya se habló en estas columnas sobre la evaluación realizada por Carlos Melconian. Ayer el propio mercado actualizó la tabla a partir del análisis de circulación privada dentro de la propia Bolsa de Comercio; mencionan que el valor del dólar actualizado llegaría a los 239 pesos en el oficial y 300 en el paralelo en la medición de la Hiper del '89 al final del gobierno de Raúl Alfonsín; y de 210 pesos según el criterio del PosMalvinas en el '82. Más curiosa es la comparación con el comienzo del gobierno de Eduardo Duhalde del 2002 (125 pesos el oficial y financiero) y octubre del 2020 ($150 pesos).

Lo que percibe entonces el mercado, es que tanto los dólares bolsa como blue están caros y algo sobrevaluados, si se tiene en cuenta que lo que se vive actualmente son jornadas de alteraciones en el mercado cambiario pero no una crisis severa de estabilidad macroeconómica. Mucho menos en la comparación contra situaciones más traumáticas como de crisis hiperinflacionaria o el fin de una guerra. En síntesis, ambas cotizaciones del dólar demuestran hoy valores históricos altos. Quizá hasta muy altos.

El problema radica en el oficial, cotizando cerca de los 101 pesos. Ese precio de la divisa oficial se acerca más a las cotizaciones de momentos de estabilidad cambiaria plena como los primeros años de gestión de Néstor Kirchner, antes de la aparición de las restricciones externas e internas del 2008 hacia delante. Lo que el mercado está señalando, es que el precio oficial podría estar retrasado y que los valores actuales deberían mostrar algún tipo de ajuste. Es este punto donde surgen las dudas, más allá de las declaraciones políticas que descartan devaluaciones luego de las elecciones de noviembre.

¿Y las manos amigas?

Una gran duda del mercado es por qué no intervienen las "manos amigas" en el mercado alternativo del dólar. Más teniendo en cuenta que el lunes 12 de julio apareció cerca de las 15 horas una de estas "manos" por la cual se colocaron en el mercado 800.000 dólares en el mismo momento en que el blue llegó a los 180 pesos.

Se esperaba entonces que entre el lunes y ayer, cuando la cotización llegó a ese nivel, que nuevamente operaran los "amigos", llevando el nivel a una cotización inferior a aquella frontera. El hecho de no haber intervenciones directas, hizo pensar a los operadores que no habría apariciones semioficiales, con lo cual se interpretó cierta vía libre para actuar.

El dólar sigue condicionando la vida económica. 

Se sabrá en las próximas horas si hay o no una estrategia oficial; pero el hecho que no haya aparecido hasta ayer generó suspicacias. Se llegó a decir en oficinas políticas del gobierno, que incluso puede ser un llamado de atención hacia Martín Guzmán para señalarle errores de gestión cambiaria. O algún reproche por su poca voluntad de adentrarse "en el barro", según las propias palabras de algún oficialista que recordaba que las ordenes de intervenciones directas sobre el mercado cambiario paralelo, nacen desde el kirchnerismo del conurbano bonaerense; y no de oficinas del Palacio de Hacienda.

Tampoco el mundo ayuda. Las intenciones de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED), la Secretaría del Tesoro, de referentes históricos de Wall Street y del propio Joe Biden, no alcanzan para tranquilizar el mercado de capitales norteamericano. Y aunque Argentina haya sido calificada como mercado "independiente", una manera mesurada de definirla como fuera del mundo; las expectativas negativas sobre la evolución de los precios en EEUU salpican al país; justo en el momento en que más tranquilidad debería llegar del extranjero.

Temor a un rebrote

Ya bastante hay con las tormentas económicas, financieras y políticas locales que no dejan descansar a los operadores locales más avezados. Y eso que están acostumbrados a los vientos molestos más que cualquier lobo de Wall Street. Ahora son las expectativas negativas sobre la variable Delta y sus efectos de retraso para la recuperación de la economía mundial. Especialmente en el efecto de "parate" sobre la evolución del alza en el PBI norteamericano.

Los datos sobre la posibilidad de una nueva ola provinieron desde Europa, ante la aplicación concreta de nuevas restricciones en pleno verano en el hemisferio norte; donde ayer se registró la peor jornada en 9 meses. El panorama de incremento de los contagios y el alza en las internaciones, cayó como un baldazo de agua fría, en tiempos en los que los operadores financieros y económicos de todo el mundo esperaban una franca recuperación de la economía general.

La variante Delta y el temor a un rebrote genera temor, también en Estados Unidos. 

En los últimos días fueron primero la secretaria del Tesoro Janet Yellen la que intentó tranquilizar a los mercados, afirmando que la situación inflacionaria estaba controlada, y que lo que había que esperar desde el segundo semestre del 2021 y, fundamentalmente, el 2022, era una recuperación de la producción que acompañara el buen momento de la demanda pospandemia. Luego, el jueves pasado, fue el titular de la FED Jerome Powell quién al hablar ante legisladores norteamericanos aseguró que el alza de los precios se trataba de una situación absolutamente temporal y de características no estructurales, con lo que en pocos meses estaría superada.  En consecuencia, afirmaba el titular de la FED, no habría motivos para especular con un cambio en la política de la autoridad monetaria, pensando en una suba de los tipos de interés para tranquilizar la economía.

Sin embargo, la aceleración en la aparición de la variante Delta, provocó que los miedos volvieran. Al punto de ser el propio presidente de los Estados Unidos Joe Biden el que salió el lunes a intentar aplicar un shock de confianza, argumentando que se trata de efectos temporales. Según el presidente norteamericano, en declaraciones en el State Dining Room de la Casa Blanca, "a medida que nuestra economía se recupera con fuerza, hemos visto aumentos de precios. Algunas personas han expresado su preocupación de que esto podría ser un signo de inflación persistente. Esa no es nuestra opinión. Nuestros expertos creen, y los datos muestran que la mayoría de los aumentos de precios que hemos visto se esperaban y se esperaba que fueran temporales".

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