El combo que preocupa al Gobierno: salarios, inflación y elecciones

El combo que preocupa al Gobierno: salarios, inflación y elecciones

Salarios en combate. No bajó el precio de la carne. Vuelve un problema con Brasil.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Vacunados y con salarios empatados

La estrategia electoral del oficialismo tiene diferentes capítulos. Uno de ellos, obviamente importante, tiene un costado económico. Supone la coalición gobernante que para las elecciones legislativas de noviembre, la mayoría de la población ya estará vacunada; y la actividad nuevamente en una cierta normalidad. O al menos, adaptándose a nuevas estabilidades laborales y productivas. Y que haya sectores hoy muy postergados que estén en plena recuperación; al menos estadística en las comparaciones interanuales y contra el primer semestre del 2021.

Se prometen dentro del Gabinete Económico medidas generales y sectoriales para potenciar el crecimiento para la última etapa del año, coincidente con el cronograma electoral, y con la promesa a los candidatos que llegado el momento de mostrar resultados económicos la realidad será más optimista y beneficiosa que la actual, y que permitirá mostrar resultados más atractivos que los actuales. El dilema político es otro. Desde el "ala política", en todas sus dimensiones, se pregunta sobre la inflación y el poder adquisitivo real de los salarios para el momento de llegar a las urnas. El gobierno contesta la pregunta con auspiciantes datos. Se afirma que para el momento de votar, la situación de los salarios de los trabajadores en relación de dependencia tenderá a la mejora radical hacia fin de año por una combinación triple.

Se considera que el índice del IPC que mide el INDEC, tenderá a un ritmo de crecimiento de 2% para los últimos meses del año, dos puntos porcentuales menos que los registrados en los primeros cuatro meses del 2021. También provocará una mejora en el nivel de compra de los sueldos, la aplicación de la mejora en el tema Ganancias en los sueldos de menos de 150.000 pesos mensuales de tope; la que comenzará a aplicarse, finalmente, desde la liquidación de los salarios de junio que la mayoría de los empleados en relación de dependencia recibirán a comienzos de julio. Como sea, para el momento de votación ya estaría aplicándose la mejora. La tercer esperanza oficial es que para fin de año las paritarias de los principales sectores laborales del país ya estén operativas y con resultados concretos sobre los sueldos. Y que, en todo caso, la discusión sea si se habilitan o no las cláusulas gatillo o de revisión, dependiendo de los gremios que hayan negociado.

La orden política que llegó desde el Senado, es que los sueldos este año no pierdan contra la inflación, y que, como mínimo, le empaten. Y que en el momento de ir a votar, la sensación sea de recuperación del poder de compra de los sueldos. Todo dependerá entonces del nivel de dominio que el gobierno demuestre sobre la inflación. Para esto el IPC debería ubicarse por debajo del 2%. Difícil. 

Carne: fin del paro, y los precios igual

Culminado ayer el paro del campo y con el retorno de la comercialización, el dato más importante era conocer si los precios retrocedían a los valores anteriores a la huelga o se ubicaban en un nuevo nivel. Al menos esto es lo que indica la lógica de la teoría macroeconómica. Y, curiosamente, no ocurrieron ninguna de las dos opciones. Los precios incluso subieron levemente; y, aunque se espera que en las próximas jornadas los valores se reacomoden, habrá que esperar que la carne se estabilice en los niveles posteriores al paro. Esto es, un 10% más alto. La causa es simple.

Y muy argentina para su explicación. Cuando los precios vinculados a los alimentos, bebidas y productos de consumo masivo suben por alguna situación particular, luego es imposible que estos bajen; ya que la misma cadena de comercialización se va comiendo la apertura de precios y luego los valores no se retrotraen. Lo mismo sucede en el sentido contrario. Cuando se espera que un precio baje a partir de la reducción de un costo (por ejemplo un impuesto), nunca la contracción es similar a la baja de la carga; sino sensiblemente menor. El affaire de la carne genera dos conclusiones que se deben tener en cuenta hacia delante: a) Prohibir exportaciones competitivas nunca es una buena medida por cuestiones vinculadas a las debilidades del país para conseguir divisas y b) cuando los precios suben por una disfunción oficial; luego, no bajan.

Regresa un problema

Después de varios meses de superávit, el déficit comercial con Brasil volvió a su peor nivel en tres años, desde agosto de 2018. La suma de importaciones y exportaciones con el principal socio argentino, están en alza desde comienzos de año; pero registró en mayo una aceleración importante. En el quinto mes del año, la suba del flujo comercial fue de 147% interanual. (+9% respecto a mayo de 2019), traccionada por unas importaciones que saltaron 186%. (+27% en comparación con dicho mes) y unas exportaciones que crecieron 103% (ubicándose todavía 11% por debajo del mismo lapso del 2019). Según estima la consultora Ecolatina, "esta mejoría en el comercio bilateral de bienes refleja el buen desempeño de ambas economías en el arranque de este 2021: las expectativas de crecimiento brasileño están revisándose constantemente al alza, a pesar de su situación sanitaria, y muchas industrias en nuestro país mostraron niveles de actividad incluso por encima de los pre-pandémicos".

Menciona la consultora que "la recuperación está siendo más veloz por el lado de las importaciones, generando que el saldo de divisas sea desfavorable. Es así que, en mayo, el desbalance comercial fue de USD 470 millones, el mayor déficit por esta cuenta desde junio de 2018. Este rojo es significativamente mayor al déficit de USD 50 millones observado en mayo de 2020". Para muchos analistas, este desequilibrio tiene un costado positivo. Un incremento tan importante de las importaciones, teniendo en cuenta que se basan en las compras locales de insumos y bienes de capital, implican una recuperación de la producción local; especialmente en la industria automotriz. Se verá en el segundo semestre.

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