El logro que Alberto Fernández se adjudica pero no le pertenece

El logro que Alberto Fernández se adjudica pero no le pertenece

Con las elecciones a la vista todo vale y en el afán oficial de dar buenas noticias se producen hechos curiosos. El presidente visitó un planta automotriz, que está aumentando la producción, y se lo mostró como un logro de su gestión. La realidad muestra que no es tan así.

Horacio Alonso

Horacio Alonso

El presidente Alberto Fernández visitó el miércoles último la planta de la automotriz Stellantis. Para los no actualizados en materia automotriz, se trata de la vieja fábrica de Peugeot y Citroën, en el conurbano bonaerense. El motivo de la llegada del mandatario fue el inicio del segundo turno de trabajo, en esa terminal, por el aumento de la producción.

El hecho se produjo en medio de la campaña electoral, por lo que sirvió para sumar una buena notica. Tanto es así que, en la comitiva presidencial, iba un equipo de filmación para realizar un video con Fernández recorriendo las líneas de montaje y el encuentro con operarios.

Un rato más tarde, en la cuenta oficial de twitter se difundió un mensaje presidencial en alusión visita. “Hoy recorrí la planta de Stellantis, en ella se fabrican vehículos Peugeot y Citroën. Luego de dos años y medio de trabajar en un solo turno pasaron a dos e incorporaron 663 trabajadoras y trabajadores en 2021. Cuando crecen la producción y las exportaciones, crece el trabajo”, dice el tuit.

La visita, el spot, el tuit, todo apunta a resaltar el hecho como un logro de la gestión. En realidad, habría que hacer un poco de historia. Este aumento de la producción y la apertura del segundo turno, forma parte del proceso normal del lanzamiento de un nuevo modelo, como es el Peugeot 208. 

El inicio de este proyecto se produjo en diciembre del 2016, cuando la automotriz anunció una inversión de $320 millones. Es decir, un año después del comienzo del gobierno de Mauricio Macri. Incluso, el expresidente participó del acto simbólico del comienzo de producción, en marzo del 2017, en un acto en el que participó el CEO mundial del grupo francés, Carlos Tavares.

Ese evento es recordado porque Macri dio un largo discurso, con cierta emoción, por tratarse del su regreso a las instalaciones de esa automotriz de la cual él había sido presidente, en tiempos de la vieja SEVEL, perteneciente al grupo familiar Socma.

Durante poco más de tres años, la fabrica tuvo una fuerte transformación, a medida que se iban desembolsando los fondos de la inversión. La primera unidad salió de esa fábrica en julio del 2020 y, desde entonces, el aumento del ritmo de fabricación se está haciendo en forma gradual. No se empieza la producción de un vehículo al máximo de la capacidad desde el primer día.

La alusión de Fernández a este “hito”, después de dos años y medio, también hay que entenderlo en el contexto industrial. Cuando se está por lanzar un nuevo modelo, se baja el nivel de actividad de la planta porque se realizan trabajos de reconversión muy grandes.

En este caso, por ejemplo, la llegada del 208 fue haciendo que se bajara la producción de otros modelos como el 308, el 408 y el Citroën C4 Lounge que, finalmente, se dejaron de fabricar hace dos meses. Por eso, el ardid del Gobierno nacional de mostrar este hecho como un logro oficial sólo se entiende en el marco de la campaña.

 

Está muy lejos de cómo funcionan las automotrices y sus plazos para poner en la calle un nuevo modelo. Porque tampoco Macri podría jactarse de la llegada de la inversión, durante su mandato. El anuncio se realizó doce meses después de haber asumido, pero la decisión no dependió de su figura.

Los fabricantes de autos tienen un largo proceso para decidir una inversión, por lo que, difícilmente, estén atadas a la coyuntura.
El caso más emblemático es el de Toyota. Su inversión más importante en el país la realizó en el caliente verano del 2002. El día en que convocó a la prensa, en un hotel céntrico, miles de argentinos salían a las calles reclamando por sus ahorros, se multiplicaban los saqueos y el destino del país era incierto. Ese contexto no hizo que la marca japonesa postergara su anuncio.

En el caso de Peugeot, si el anuncio se hizo a fines del 2016, hacía al menos tres años que estaba transitando el trámite normal de estudios, análisis y demás cuestiones habituales en estos casos. Muchas veces, las automotrices realizan inversiones, pese a las condiciones sociales y económicas de un país, porque no pueden frenar los ciclos productivos. Tal vez, piensen que no es el mejor momento para hacerlo, pero la alternativa sería retirarse de un mercado, algo que es más costoso que invertir unos millones para seguir manteniendo su presencia industrial. 

El plan de Peugeot, con el nuevo 208, tuvo como objetico, desde los primeros bosquejos, un alto nivel de producción, con fuerte exportación. Lo que sucedió el miércoles no fue mérito del actual Gobierno ni logro del anterior. Fue la ejecución de una parte más del plan que delineó la  automotriz hace mucho tiempo.

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