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El retraso cambiario amenaza el éxito del Malbec en el exterior
En el último tiempo, las bodegas argentinas perdieron el invicto exportador y, después de una década de gran crecimiento, sus ventas al exterior cerraron un primer semestre con una suba imperceptible en dólares y una caída de casi 7% en volumen.
El éxito del malbec argentino en el exterior corre peligro de terminarse. La amenaza para el vino ícono de Mendoza, sin embargo, no se explica por la irrupción de un nuevo varietal chileno o australiano que se esté empezando a poner de moda en Nueva York o en Londres, sino por el retraso cambiario local y la imposibilidad de las bodegas nacionales de ganar (o al menos mantener) sus clientes internacionales como consecuencia de la inflación en dólares.
En el último tiempo, las bodegas argentinas perdieron el invicto exportador y, después de una década de gran crecimiento, sus ventas al exterior cerraron un primer semestre con una suba imperceptible en dólares y una caída de casi 7% en volumen. Las proyecciones de la industria indican que la tendencia a la baja se profundizará en lo que resta del año.
"El año pasado se había detenido el crecimiento y lamentablemente ahora estamos viendo una pequeña declinación. Y lo que más nos preocupa es que no se trata de un problema de demanda internacional, que sigue existiendo. Hoy la mayor dificultad que enfrentamos es que no podemos llegar con nuestros precios a los valores que nos pide el mundo, aunque no se trata de un problema exclusivo de la industria vitivinícola, a grandes rasgos lo sufren todas las economías regionales", reconoció Juan José Canay, presidente de Bodegas de Argentina y director del grupo Peñaflor.
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