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Resumen de lo que pasó hasta hora y lo que vendrá en la semana


La segunda quincena de agosto comienza con un mix de ciclotimia e incertidumbre en los mercados. La expectativa es cada vez mayor: se entiende que el Banco Central Europeo actuará en el corto plazo pero, sin embargo, sigue sin saberse con exactitud cuándo lo hará y cómo: algo último que ya está exasperando a los inversores.

Si de noticias hablamos, hoy el Financial Times mencionó que Grecia estaría pensando en pedirle a Francia y Alemania, dos años más para cumplir con los ajustes acordados con la “troika”. Y para ello el primer ministro griego estaría manteniendo encuentros que mantendrá la próxima semana con Angela Merkel en Berlín, y con François Hollande en París. El tema es que la mencionada “troika” estaría, en realidad, un paso más allá: no estaría pensando en flexibilizar las condiciones, sino más bien en la posibilidad de no liberar la nueva ayuda en septiembre, ya que el país no cumplió en principio con lo prometido. De hecho, las apuestas sobre una posible salida del euro del país helénico vuelven a crecer.


También, lógicamente, era tema España e Italia. Sobre la primera crecen también las voces de un posible rescate integral a su economía, más allá del ya supuestamente otorgado a sus sistema bancario por unos 100.000 millones de euros. La presión a esta ayuda, claro está, que va de la mano con las condiciones impuestas por el BCE: no “habría” medidas de políticas no convencionales –por ejemplo, compra de bonos-, si el país no pide antes su rescate. Rajoy, por ahora, duda; el punto es que este rescate no sería gratis, y sumirá al país en un nuevo programa de recortes, cuando de por sí la crisis social ya es más que preocupante. Italia, en tanto, no está muy lejos de presentar la misma situación. Esta semana, sin ir más lejos, anunció un nivel récord de deuda –más de 120% del PBI-.

Ahora, vayamos a lo nuestro. ¿Cómo están las plazas europeas? Obviamente, volátiles, dentro del marco descripto. Por ende, se encuentran a la lectura de cualquier dato, comentario e informe de la región, como de otros lados. Por ejemplo, la reacción negativa del lunes, ante el mal dato de crecimiento de la economía de Japón.

Sin embargo, “no hay mal que por bien no venga” para los mercados, y lógicamente –si miramos su comportamiento- es que aún optan por creer que el BCE actuará pronto.  ¿Por qué? Porque de lo contrario, obviamente, la reacción negativa de las plazas sería clara y fuerte. De hecho, desde el viernes hasta ayer, el CAC-40 de París era el único índice que perdía –acumulaba un rojo del 0,19%-, mientras que el Dax de Franfort aumentó 0,13%, el Ibex de Madrid  ganó 0,21% y el Mib de Milán presentaba un balance neutro en lo que va de la semana.

Esta expectativa por lo que harán los bancos centrales también se notó en Estados Unidos, donde cada vez son más los economistas que piensan que en septiembre, la Reserva Federal podría anunciar un QE3. Por eso, la lectura mixta ante algunos datos: si son buenos pueden alejar la probabilidad de mayor estímulo monetario; pero, si son malos, la pueden acercar.   

Justamente, en la última encuesta que realizó el Wall Street Journal, casi dos tercios de los analistas consultados dijo que espera que la Fed lance el mes próximo una nueva ronda de compras de activos a gran escala. ¿El motivo? Las proyecciones de menor crecimiento que se vienen haciendo sobre la economía americana, en la cual tiene mucho que ver las desavenencias políticas entre los legisladores republicanos y demócratas por el ajuste fiscal que se viene. Por algo, la mayor preocupación de los economistas pasa por los mayores impuestos y los fuertes recortes del gasto público que se darían en 2013. Es que en enero se podrían en marcha ajustes automáticos de gastos por unos USD 1,5 billones y, a su vez, expirarían una serie de recortes impositivos que datan de la presidencia de George W. Bush, y que se han ampliado durante el mandato de Barack Obama.

Incertidumbre
En fin, nada que no sepamos en estos momentos de incertidumbre, que está atravesando la economía global. Dicho esto, los focos de atención no cambian. En Europa ya vimos que la mirada sigue concentrada –y así seguirá- en Grecia, España e Italia. Mientras que en EEUU está lo político –Obama y Romney calientan la campaña con acusaciones cruzadas de cara a la elección presidencial de noviembre- y en lo económico. En este último aspecto, los últimos datos fueron un mix –por ejemplo, esta mañana producción industrial fue arriba de lo esperado, pero una encuesta de actividad de NY marcó una fuerte contracción-. En lo que resta de la semana, atención, a algunos datos del sector inmobiliario –hoy, uno de los más débiles- y de confianza.

Con esto, nos vamos a lo loca, que no es poco y menos aún irrelevante. Sacando lo político que sigue siendo motor de ruidos cada vez más fuertes –parece una especie de “lucha libre” pero de funcionarios, oposición, jueces, y hasta economistas-, hubo algunas medidas económicas-financieras que el mercado tomó e impactaron de forma negativa en la plaza. Entre ellas, la que se tomó sobre fines de la semana pasada, que obligó a los FCI a valuar las posiciones externas al dólar oficial y ya no al contado con liquidación; algo que afectaría su valuación. ¿Cuál fue la reacción? Ventas. En realidad, el mercado recién dejo de caer en las últimas ruedas, cuando podemos decir terminó de digerir el desarme de los fondos.

No obstante, la noticia no deja de ser –al menos, para los inversores- una nueva señal de advertencia por parte del Gobierno, ya que cada vez son más las señales intervencionista que se observan –y acá ingresan, sin dudas, todas las relacionadas a profundizar el denominado “cepo cambiario”-.


En lo económico, por su parte, se siguen acumulando previsiblemente índicios de debilidad y estancamiento. Aunque Joseph Stiglitz “felicite” la política K, la realidad es que los últimos datos macro –relacionados, principalmente, a la actividad y la producción- han sido contractivos. Y la realidad es que no hay dudas, que lo externo, no fue la única causa.

De la agenda propia, en tanto, destacamos el viernes el dato del EMAE de junio. Se espera una nueva caída del orden del 0.8%, y su número evidenciará si el Gobierno reconocerá o no una posible recesión en el corto.

Fuente: Portfolio Personal