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Crisis y la metamorfosis económica de Zapatero en España

Hombre de profundas convicciones demócratas y de grandes intuiciones sociales, José Luis Rodríguez Zapatero gestionó aceptablemente los años buenos, que fueron de enormes avances en derechos sociales. Entonces llegó la crisis internacional, que no hizo sino adelantar el final de un boom insostenible.
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La presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno español, ha sido la más abrupta de toda la democracia desde el punto de vista puramente económico: a un larguísimo e intenso ciclo de bonanza —al presidente le tocaron los años finales de un periodo de crecimiento ininterrumpido durante más de una década—, le siguió la crisis más dura, más aguda de la historia contemporánea, señala en su edición de hoy el diario El País de España.

Hombre de profundas convicciones demócratas y de grandes intuiciones sociales, Zapatero gestionó aceptablemente los años buenos, que fueron de enormes avances en derechos sociales. Entonces llegó la crisis internacional, que no hizo sino adelantar el final de un boom insostenible.

España ha avanzado en los últimos 50 años de manera admirable; el problema es que en la última fase de crecimiento (1995-2007) ese empuje procedía de dos superburbujas: el ritmo insostenible de la construcción de viviendas y el recurso masivo a los mercados internacionales para financiar con montañas de deuda (sobre todo privada) ese boom inmobiliario. Cuando la marea bajó, se vio que el país entero estaba nadando desnudo.

Y que Zapatero no se había aplicado en las dos tardes con Sevilla: “A pesar de estos años, Zapatero no sabe de economía y sus asesores no le han ayudado: Miguel Sebastián tiene un gran potencial intelectual; pero su gran idea ha sido cambiar las bombillas”, explica un consejero del Banco de España.

El primer problema fue el negacionismo de la crisis; “después se minimizó su alcance; más adelante se presumió de la fortaleza del sistema financiero; y al final, los mercados financieros impusieron un ajuste que no va a impedir que suceda lo mismo que está ocurriendo en media Europa”, que ha entrado en un proceso de semiestancamiento en el que no se encuentran soluciones por la falta de decisión política, sostiene el economista Antonio Torrero, de la Universidad de Alcalá.

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