Una carrera con obstaculos: La inflación y los salarios, en una puja en la que no todos ganan
La carrera de fondo aún no terminó, pero ya se pueden vislumbrar ganadores y perdedores. Desde el pistoletazo de largada que significó la salida de la convertibilidad, en 2002, salarios e inflación corren sin pausa y a una velocidad cada vez mayor, con sprints importantes desde 2006 en adelante, dejando al descubierto que los grandes triunfadores son los trabajadores dentro de convenio, mientras que los que están fuera de convenio y los informales marchan por los andariveles más lentos. Una foto del período 2002/2010 muestra que todos los sectores aumentaron sus ingresos por encima del 320%, cifra a la que, según cálculos privados, ascendió la inflación en todo ese tiempo.
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En el podio de los que mejores recomposiciones recibieron están los sectores de explotación de minas y canteras, con aumentos de 953,6%; textiles y cuero, con 624,8%, y electricidad, gas y agua, con 614%, según un análisis de la consultora Orlando Ferreres y Asociados.
Para Ernesto Kritz, director de SEL Consultores, el peso que han tenido en este tiempo los diferentes gremios en las negociaciones paritarias ha sido decisivo en esta carrera por no perder poder adquisitivo. Pero hace una distinción entre las distintas categorías de trabajadores. "Los ganadores son los asalariados bajo convenio, donde sin excepción los distintos sectores se posicionan por encima de la inflación en todo el período que va desde 2002 hasta la fecha", afirma el consultor.
La menor velocidad en la recomposición de los asalariados que están fuera de convenio queda en evidencia cuando se afina el lápiz y se miran en detalle los aumentos acordados a los sueldos básicos. Según destaca Nuria Susmel, economista de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), algunas nóminas subieron muy por encima del promedio de su actividad.
Así, mientras el promedio de construcción y de alimentos es 481,7% y 536,7%, respectivamente, el sueldo básico de cada una de estas ramas creció 998,8 y 1016,7%, por citar sólo dos casos en medio de una constante que se ha dado en toda la posconvertibilidad, con mayor fuerza desde que se aceleró la inflación, en 2006.
Pero, además, entre los que ven desde atrás cómo los aventaja la inflación están los trabajadores informales, que representan 35% de la población económicamente activa. Pese a que el Indec consigna que el sector no registrado tuvo una variación salarial de 437,8% y el sector formal de 505,29%, tomando como base 100 a 2001, desde las consultoras privadas sostienen que la brecha es mayor. "No estoy tan seguro de que los salarios de los informales sean tan altos como dice el Indec", dice Kritz.
Y otro tanto sucede con el sector público, que según el organismo oficial tuvo una variación de 311,46%. "Cuando uno abre el índice de variación salarial puede ver que los sectores informal y público evolucionan por debajo de la inflación", señala Susmel. "No fue lo mismo para formales que informales, tampoco por sector de actividad y mucho menos entre los de dentro y fuera de convenio."
El abogado Gustavo Gallo, del Estudio Gallo y Asociados, suma en la lista de los "más lentos" a los autónomos, aunque es imposible tener un registro de cómo variaron sus ingresos desde 2002 hasta ahora, y los jubilados que cobran haberes superiores a la mínima, que son los que no han tenido recomposiciones importantes. "Lo que va adelante es la negociación colectiva formal, porque hoy prácticamente todos los gremios parten en su negociación de un piso de 4000 pesos", acota.
Al volver la vista hacia los sectores que le llevan la delantera a la inflación se observa que metálicas básicas, productos metálicos (excepto máquinas y equipos) tuvieron desde 2002 un aumento de 602%; máquinas y equipos, 598,4%; hoteles y restaurantes, 587,4%; comercio mayorista, minorista y reparaciones, 518,8%, y material de transporte, 508,5%.
Solapamiento salarial
Estas subas achican cada vez más la brecha entre los que están bajo convenio y los que no. Según Marcelo Aquino, especialista de Baker & Mackenzie, en esta carrera en la que el ritmo lo marca la inflación, las empresas ceden ante los pedidos de los gremios y aumentan los sueldos bajo convenio por encima del 30%, pero no pueden incrementar en la misma medida los sueldos más altos.
"Esto produce un solapamiento salarial y en algunos casos se llega al absurdo de que un obrero que hace horas extras llega a cobrar más que su supervisor, que está un escalafón más arriba dentro de la empresa", comenta Raúl Drincovich, gerente de recursos humanos del Hospital Italiano. Y ejemplifica: "Un obrero que en la convertibilidad ganaba 700 dólares hoy gana 2800 pesos, pero el supervisor que ganaba 1500 dólares y que según esa lógica hoy debería ganar 6000 pesos, se quedó en 4000."
Esto, que según Drincovich se da en todas las actividades, provoca poca motivación y malestar entre las categorías más altas. Pero además ha generado otro fenómeno muy curioso y aún sin resolución: 350 pedidos en el Ministerio de Trabajo de aperturas de sindicatos de fuera de convenio.
¿Hay redistribución del ingreso? "En realidad, no hay una verdadera redistribución de ingresos hacia los más bajos, porque los más bajos serían los que están en negro y ésos son los grandes perjudicados", responde Fausto Spotorno, de Orlando Ferreres. "Lo que sí es indudable es que los asalariados bajo convenio acortan la brecha respecto de los sueldos más altos de los no sindicalizados".
Mientras, una mirada sobre los "corredores" que aceleraron menos y miran de reojo cómo les pisa los talones la inflación pone en escena a servicios comunitarios, sociales y personales, cuyo aumento salarial entre 2002 y 2010 fue de 490,3%; servicios sociales, enseñanza y salud privados, con 465,9%; madera, papel, imprenta y editoriales, con 462,5%, e intermediación financiera, con 454,9%.
Pero aun para los que muestran recomposiciones superiores al aumento en el costo de vida es difícil tener la certeza de que no fueron perjudicados por una inflación de 30% anual. "Hay muchos sectores que le ganan a la inflación si se mira desde 2002 hasta ahora, pero que año a año van por detrás de ésta y en cada renegociación salarial lo que hacen es ponerse a tono con lo atrasado. Eso te pega directo en el bolsillo", analiza Aquino.
Otra característica de los procesos inflacionarios es que golpean más a aquellos sectores de menores ingresos, dado que en no todos los bienes de la canasta aumentan en igual proporción, sino que, por caso, los alimentos suelen avanzar con más agresividad que otros rubros. Esto se aplica hoy sobre todo a los trabajadores en negro, ya que como explica Kritz, los empleados bajo convenio, aun los de las categorías más bajas, recibieron fuertes recomposiciones salariales en el último tiempo.
"Desde luego que la inflación no golpea igual a alguien de alto poder adquisitivo que a otro de ingresos más bajos. Pero no hay salarios de convenio que sean excesivamente bajos", opina Kritz. "Por ejemplo, entre ellos casi no hay trabajadores en situación de pobreza [que para el Indec es 1000 pesos y para las mediciones privadas está por encima de 2000]", destaca el economista.
De nuevo en la pista, casi con el resoplido de la inflación en la nuca, aparecen pesca y servicios conexos, con subas de 454% desde 2002; agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con 451,7%; actividades inmobiliarias empresarias y de alquiler, con 390,2%, y derivados del petróleo y químicos, con 374,7%.
Aún sin el cartel de llegada a la vista y con una inflación que no da muestras de desaceleración, se puede decir que la foto actual muestra en lo alto del podio a los asalariados bajo convenio, que son vistos cada vez desde más lejos por los empleados fuera de convenio, los informales y los jubilados con un haber superior al mínimo.
Fuente: La Nación