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La marihuana puede salvar parte del agujero fiscal de EEUU

El 2 de noviembre California votará la propuesta 19 que contempla la legalización de la tenencia, su uso recreativo y la venta de esta hierba en pequeños comercios. También contempla grabar con nuevos impuestos su consumo, por lo que se tiene la esperanza de que ayudará a las alicaídas cuentas de este Estado en bancarrota y ahorraría miles de millones de dólares en gastos de seguridad y justicia y generaría más empleos.
La marihuana, negocio legal.
La marihuana, negocio legal.

Las castigadas cuentas del Estado de California y una de sus propuestas más polémicas para combatir el déficit fiscal creciente como consecuencia de la crisis de las hipotecas que se desató en setiembre de 2008 está alentando un debate intenso en Estados Unidos que trasciende sus fronteras y se instalan en los países de América Latina.

El 2 de noviembre los ciudadanos de California van a tener que votar a favor o en contra de la propuesta 19, que contempla la legalización de la tenencia de la marihuana para uso recreativo (este Estado fue el primero en EEUU en legalizar el uso medicinal) y la venta en pequeños comercios. Eso claro no será gratis: El Estado planea empezar a cobrar impuestos a la venta de este producto. Y en este debate no sólo intervienen ONGs promotoras de las libertades civiles y partidos políticos sino que hasta se metieron en la discusión el multimillonario George Soros y los presidentes de Colombia y México.

Como ocurrió hace no tantas décadas con las bebidas alcohólicas (la ley seca rigió desde 1920 y fue derogada en 1933 en Estados Unidos), cuya prohibición rigió curiosamente en EEUU hasta poco después de la Gran Depresión y su despenalización fue propiciada también por otro multimillonario, John D. Rockeffeller, los principales fundamentos para la legalización de la marihuana en California son más fiscales que los relacionados a las libertades civiles.

Se sabe, el Estado de California está en bancarrota. La octava mayor economía del mundo, gobernada por el actor Arnold Schwarzenegger, arrastra un déficit de U$S 19.000 millones, equivalente a 22% del gasto total, que planea cubrir este año con la postergación de gastos en educación y salud para un futuro incierto, con ayudas del Gobierno federal y con la inmediata emisión de bonos municipales de corto plazo por unos U$S 10.000 millones, para hacer frente a las obligaciones más apremiantes. La mala noticia es que la situación fiscal de California es tan precaria que Standard & Poors le bajó la nota a su deuda a A-, la más baja de todo el país, complicándole el panorama si la alternativa buscada es más endeudamiento para cubrir gastos corrientes.

Arnold no tiene dinero y en un intento desesperado sacó chapa de progresista, (él, un buen republicano) y su gobierno propuso legalizar la marihuana bajo el argumento de que "la prohibición ha sido un desastre, alimenta la economía sumergida, gasta miles de millones de los escasos recursos públicos y hace criminales de innumerables y honrados ciudadanos".

Hasta ahora, la legalización parece tener un sólido apoyo en el Estado. En una encuesta reciente, cerca del 56% de los californianos preguntados se mostraron favorables a legalizar para un uso social y en gravar con impuestos las ventas, una medida que los activistas aseguran que ayudaría a las maltrechas arcas de California.

De aprobarse la propuesta 19, adultos de más de 21 años podrán tener hasta una onza (unos 28 gramos) de marihuana y cultivar hasta 25 pies cuadrados (unos siete metros cuadrados) en sus jardines. Y este cultivo, hasta ahora ilegal, puede ser también una opción de trabajo y ganancias para muchos que por la crisis hoy no tienen empleo.

Efecto contagio
El debate estalló porque la situación puntual de California no es muy distinta a la de Estados Unidos en su conjunto.  Barack Obama anticipó que el déficit fiscal representa el 10,6% del PIB estadounidense (un rojo de 1,56 billones de dólares) y será la más alta de la historia. Se espera además que el déficit fiscal para el 2011 sea de 1,3 billones de dólares.

Ante tamaño rojo no son pocos los que están buscando alternativos. Uno de los más rimbombantes fue el multimillonario George Soros (amasó su fortuna especulando contra la libra esterlina en 1992), quien, luego de donar U$S1 millón a una fundación que promueve la legalización de la marihuana, se despachó con todo en una editorial en The Wall Street Journal.

Allí decía:
“En la actualidad, los departamentos de seguridad del estado gastan miles de millones de dólares de los contribuyentes anualmente tratando de hacer cumplir esta prohibición inaplicable. Los aproximadamente 750.000 arrestos que se hacen al año por posesión de pequeñas cantidades de marihuana representan más del 40% del total de los arrestos por drogas".

La regulación y el cobro de impuestos sobre la marihuana simultáneamente ahorraría a los contribuyentes miles de millones de dólares en gastos de ejecución y encarcelamiento, a la vez que aportaría miles de millones de dólares en ingresos anuales. Además, reduciría la delincuencia, la violencia y la corrupción asociadas con los mercados de drogas, y la violación de las libertades civiles y los derechos humanos que se producen cuando un gran número de los que de lo contrario serían ciudadanos honrados son arrestados. En su lugar, la policía podría concentrarse en resolver los delitos graves”. (ver más en https://online.wsj.com/article/SB10001424052702303467004575574450703567656.html )

Y Soros fue más allá del plano doméstico y justificó su posición en que estas son las razones de base por las razones por las que la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia (presidida por tres distinguidos ex-presidentes, Fernando Henrique Cardoso de Brasil, César Gaviria de Colombia y Ernesto Zedillo de México) incluyó la despenalización de la marihuana entre sus recomendaciones para la reforma de las políticas de droga en las Américas.

La respuesta no tardó en llegar. Cinco presidentes y altos dignatarios de Centroamérica, México, República Dominicana y Colombia reunidos el 26 de octubre en la cumbre del Grupo de Tuxtla afirmaron que las políticas antidrogas deberán ser revisadas si se aprueba la legalización de la marihuana en California.

Se imaginan ¿qué será del plan Colombia o de la violencia narco en México si el debate sobre la despenalización de las drogas se extiende?