El robo del siglo
La cartera en manos de las AFJP ascendía a $ 94.443 millones, de los cuales el 55,5% estaba en manos de instrumentos que financiaban al Estado. El resto se volcaba para financiar al sector privado, vía el abanico de instrumentos financieros que se detallan en el cuadro anexo.
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El conjunto de AFJPs del sistema se concentraba en 10 empresas, de las cuales Nación contaba con el respaldo del Estado y era elegida sólo por el 15,2% de los trabajadores, mientras que el resto eran privadas y elegidas libremente por trabajadores del sistema. Las tres primeras del ranking dominaban más del 50% del mercado. Estas empresas deberán ser indemnizadas, despedido su personal y su nombre desaparecerá del mercado.
El Estado no sólo se hace de fondos frescos, de esta forma lograra financiar sus desajustes en materia fiscal, sino que pospondrá los pagos de amortización y renta de los bonos en manos de la cartera que será transferida. De esa forma se alzará con u$s 3.500 millones.
Por otro lado los trabajadores aportarán a este fondo una suma aproximada de u$s 3.500 millones al año que serán destinados a financiar el déficit. De esta forma, casi mágicamente, el Estado se hace de u$s 7.000 millones en forma compulsiva para financiar la deuda pública que vence en el año 2009.
Es así como se consuma el robo del siglo, la suma de u$s 28.629 millones que estaban en al cartera de fondos administrados de las AFJP´s pasa a ser administrada por el Estado Nacional, que tiene pobres pergaminos que mostrar en materia de gestión financiera con un país en cesación de pagos con bonistas, con deudas con el Club de Paris y dudosa posibilidad de pagar sus compromisos financieros futuros.
El Bonus Track
Un bonus track que tiene el gobierno con esta medida es quedarse con las acciones que las AFJP habían adquirido durante todo el período de inversión. Así el Estado tendrá una silla en el directorio de las siguientes empresas que observarán en el cuadro anexo.
En la columna primera observará el nombre de la sociedad anónima, en la segunda el monto invertido por la AFJP y en la tercera el porcentaje de participación accionaría que tendrá el Estado en cada empresa.
Como ejemplo tenemos que el Estado será dueño del 14,72% de Aluar, del 16,34% del Banco Patagonia, 37,19% de San Miguel SA que es una empresa productora de limones de Tucumán, etc. De esta forma el gobierno sienta una persona de su confianza en el directorio de muchas empresas conociendo los planes de dicha compañía desde adentro.
Conclusión:
Es el mayor robo de la historia Argentina, algo inigualable. El Estado viola derechos de propiedad y se queda con el ahorro de muchos trabajadores. Es algo inaudito, inexplicable. Se le pone una lápida al mercado de capitales. El Estado pasa a ser el mayor tenedor de acciones en el mercado en su conjunto, también su regulador.
Una economía que va camino a la estatización total. Después de confiscar los ahorros del sistema financiero, pesificar ahorros, declarar la cesación de pagos, canjear la deuda con una quita del 66% y ahora quedarse con el ahorro de los trabajadores. En este escenario: ¿Quién va a creer en nosotros?
El riesgo país por las nubes, sin crédito y sin mercado de capitales. Ojalá el Congreso no apruebe esta ley, estamos en manos de los legisladores del país. Ayer confiscaron a los ahorristas, luego a los bonistas, hoy a los que ahorraban en el sistema de jubilación, mañana... ¿Por quiénes irán?