ver más

El emotivo homenaje de los hinchas del PSG para Luis Enrique y su hija Xana

Luis Enrique, DT del PSG, celebró el título más importante en la historia del club con un recuerdo imborrable para su hija fallecida en 2019. Emoción pura.


Luis Enrique vivió una jornada inolvidable y profundamente emotiva. No solo se convirtió en el técnico que llevó al PSG a ganar su primera Champions League, sino que también rindió homenaje a su hija Xana, fallecida en 2019, con un gesto conmovedor que se volvió viral.

Pero eso no fue todo. Después del partido, los hinchas del PSG sorprendieron con una enorme bandera desplegada en la tribuna, con el mismo dibujo y mensaje. Un homenaje colectivo que emocionó a todos y que dejó en claro que Xana también fue parte de la conquista. “Xana estará espiritualmente”, había dicho Luis Enrique en la previa. Y cumplió. La camiseta, la bandera, el recuerdo... todo se unió para transformar la final en una historia de amor eterno.

El hermoso gesto de los hinchas del PSG para Luis Enrique y su hija Xana

Embed - La bandera que emocionó a todos en el PSG campeón

La pequeña Xana falleció en agosto de 2019 a los 9 años, víctima de un osteosarcoma, un tipo de cáncer óseo. Durante los meses más duros, Luis Enrique renunció a su cargo como entrenador de la Selección de España para acompañar a su familia en ese momento tan difícil. Desde entonces, la figura de su hija lo acompaña en cada paso, y él mismo lo reconoció: “Xana siempre está conmigo, siempre está con mi familia”.

El recuerdo de su hija también se mantiene vivo a través de la Fundación Xana, creada en 2023 por el propio Luis Enrique y su esposa Elena Cullell, con sede en Barcelona. La organización brinda asistencia a niños con enfermedades graves y a sus familias. La historia de Xana también fue inspiración para una canción del artista Joan Dausà, que retrató con sensibilidad la experiencia que marcó para siempre a toda la familia.

Luis Enrique demostró que, además de saber ganar, también supo levantarse tras la pérdida más dura. El fútbol le devolvió una sonrisa, pero él eligió compartirla con quienes ya no están. Por eso, más allá del trofeo, la noche de Múnich quedará en la historia como un acto de amor y memoria. Porque como dijo él, “Xana sigue viva en nosotros”. Y el mundo lo sintió.