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Valentín Gómez destrozó a Foster Gillett y la dirigencia de Vélez: “Me tuvieron 10 días llorando en una habitación”

Tras su frustrado pase a Udinese, el defensor de Vélez rompió el silencio tras su regreso al club y disparó contra Foster Gillett y la dirigencia. Además, reveló las precarias condiciones del plantel.

Valentín Gómez volvió a Vélez con una mezcla de bronca y desilusión. En el último año, el defensor estuvo tres veces a punto de ser transferido y en todas las oportunidades la operación se cayó a último momento. Primero fue el Palermo en julio de 2024, después Cruzeiro en enero de 2025 y ahora Udinese. 

En esta última chance, su pase al fútbol italiano parecía cerrado: el grupo encabezado por Foster Gillett le había prometido al futbolista que ejecutaría su cláusula de rescisión y lo liberaría para sumarse al conjunto italiano, pero el dinero nunca apareció y la historia terminó con el jugador de vuelta en la Argentina para sumarse al Fortín, donde se reencontró con una realidad que, según sus propias palabras, está lejos de ser la ideal.

Luego del partido frente a San Martín de San Juan, que marcó el primer gol y triunfo de Vélez en el torneo, el zaguero no se guardó nada y apuntó directamente contra Foster Gillett y la dirigencia del club. "Me tuvieron 10 días llorando en una habitación sin poder entrenar. No les costaba nada mandarme un permiso para entrenar a contraturno", disparó con dureza.

Las explosivas declaraciones de Valentín Gómez

El jugador también reveló las condiciones en las que trabaja el plantel de Vélez y dejó en evidencia problemas estructurales que afectan el día a día del equipo. "Las canchas no están en el mejor estado, el vestuario hay que remodelarlo y el gimnasio no es apto para un equipo de Primera", detalló. Además, contó que los referentes del equipo tuvieron que comprar ventiladores para mejorar las condiciones de descanso en la concentración. "Para que te des una idea, los grandes tuvieron que comprar 32 ventiladores para que podamos dormir la siesta", confesó.

Su caso es solo el último de una seguidilla de frustraciones. Antes del fallido pase a Udinese, el defensor estuvo a un paso de jugar en Palermo y Cruzeiro, pero en ambas ocasiones las negociaciones se cayeron sobre el final. Esta vez, la dirigencia le había asegurado que liberaría su salida, pero la promesa nunca se cumplió.

La explosiva declaración de Gómez pone en jaque a la cúpula dirigencial de Vélez, que ya venía siendo cuestionada por los hinchas debido a la crisis deportiva e institucional. Con el vestuario revuelto y el equipo en una situación complicada, la presión sobre Foster Gillett y compañía no hace más que aumentar.