Perlitas del libro que compila la historia del diseño en Mendoza

Se llama "Intermitencias" y ha sido compilado por un equipo dirigido por Wustavo Quiroga. Su edición representa un hito que reúne a tantos otros a lo largo de una historia única en el país. Será presentado en Octubre en el foro Mundaneum en Mendoza.

Redacción MDZ

La publicación del exquisito volumen de "Intermitencias" será, probablemente, un punto de inflexión en la manera de ver el diseño por fuera del epicentro Buenos Aires. Pues, no hay antecedentes de un documento que ilustre tan detallada e íntegramente a los personajes y proyectos que tuvieron lugar en una provincia “periférica”, ni siquiera en otras de mayor tamaño como Córdoba o Santa Fe.

Tanto el material gráfico como muchos de los datos son inéditos para el medio. Resultan de la búsqueda y catalogación de archivos pertenecientes a decenas de diseñadores, sumado a numerosas entrevistas que se realizaron a exponentes y actores principales, académicos e historiadores. Asimismo, todos los contenidos luego fueron procesados y trabajados con la colaboración de consultores para cada área específica.

La relevancia de la provincia en la historia del diseño nacional es grande. Fue aquí donde se creó en 1958 la primera Escuela de Diseño del país. Por ella pasaron prestigiosos profesores argentinos, sudamericanos y europeos, quienes dejaron una impronta y marcaron las directrices académicas. Un

dato, que por anecdótico no es menor, es que el día del diseñador en la  Argentina remite a Haydée Strittmatter, alumna de la UNCuyo y primera diseñadora del país.

El objetivo de la edición es desterrar del olvido casos paradigmáticos y ubicar para siempre a Mendoza en un sitio de jerarquía dentro del mapa del diseño nacional e internacional. Como todo material histórico, también servirá de diagnóstico para evaluar, corregir y poder proyectar de manera más

estratégica el futuro de la actividad.

Las piezas, situaciones y personajes elegidos para relatar la historia –gran parte, información desconocida aún en los propios claustros universitarios– tienen su correlato con lo que sucedía en otras latitudes del planeta y no son ajenos a los vaivenes políticos y sociales del siglo XX en América Latina.

También dan cuenta de ciertos hilos conductores entre prácticas antiguas y modernas –como sucede con la producción en cerámica–, la estrecha relación del diseño con la vitivinicultura y hasta los lazos construidos con importantes ciudades, como Buenos Aires, Barcelona o Milán, como muestra de la

capacidad creadora de quienes habitan la provincia y su espíritu en ocasiones vanguardista y adaptativo.

El formato del libro es de 23 cm x 23 cm y cuenta con más de 400 páginas con ilustraciones a todo color.

La edición está a cargo del diseñador e investigador Wustavo Quiroga, presidente del importante fondo documental de diseño argentino -I-D-A, y la coordinación de contenidos del arquitecto y periodista Juan Ruades.

La fuente utilizada es la del mendocino Juan Pablo del Peral, ganador de prestigiosos premios como

Tipos Latinos 2014 y Letter 2, que elige las mejores tipografías de la década a nivel global.

La tapa es autoría de Boldrini & Ficcardi, indudables exponentes de la escena del diseño por su labor en más de 500 etiquetas de vino para todo el mundo.

La tapa de Intermitencia.

La estructura

El criterio con el que están seleccionadas las etapas responde tanto a hechos académicos fundacionales como procesos políticos, económicos y culturales. Así, la historia transita por momentos muy disímiles como los modernos y las vanguardias, el desarrollismo, la turbulencia política de los 70, el boom de la

gestión a costa de una menor producción durante los 90, hasta los últimos días, donde la autogestión, el espíritu emprendedor y las nuevas tecnológicas posibilitaron una diversificación de la escena.

Cada capítulo tiene 54 páginas. En las primeras 24 se desarrollan en formato texto+imagen cuatro subtemas que varían (la formación académica y la gestión, la relación del diseño con la arquitectura, los trabajos implementados en el medio, la circulación de profesionales, los nuevos actores, entre muchos

otros). En las restantes 30 páginas se ilustran y exponen con grandes imágenes cinco ejemplos paradigmáticos del período, que incluyen tanto a autores, estudios y grupos (por ejemplo: José Carrieri, Estudio Síntesis y GRAPO) como eventos (Feria de América).

En la parte final del libro hay 4 líneas de tiempo que repasan los hechos trascendentes en lo políticocultural, en lo académico, en la producción gráfica y de productos y en la vitivinicultura. Con un formato de infografía, sirve para complementar la información de los capítulos y tener una visión más rápida y

dinámica de la historia del diseño mendocino.

Por su carácter internacional, las últimas 48 páginas contienen la traducción al inglés de la totalidad del contenido del libro.

Por capítulo

El camino hacia la creación de la Escuela de Diseño y Decoración de la UNCuyo, primera en todo el país, se da en un contexto de plena ebullición de ideas y de recepción de personajes que ven en la provincia una tierra propicia para desenvolverse profesional e intelectualmente.

Un evento acaso perdido e injustamente olvidado por la historia, la Feria de América, ocupa un espacio privilegiado en este período y representa un caso paradigmático en la cronología del diseño y la arquitectura argentina y latinoamericana. La feria, dispuesta en el Parque San Martín, tiene modernos

pabellones y una torre alegórica de suma vanguardia al estilo de importantes bienales internacionales.

Son muchas las personas que trabajan, de manera directa o indirecta, en la formación de ese nuevo concepto hasta el momento desconocido: el diseño. César Jannello, Colette Boccara, José Carrieri, Santiago Barbuy, Enrico Tedeschi, son tan sólo algunos de los nombres clave en una etapa de suma

importancia para el desarrollo académico y social de la provincia. Las escuelas de Estética Diferencial y de Cerámica, las vidrieras de The Sportman inspiradas en la tienda Harrods de Buenos Aires, las puestas de teatro y sus escenografías, vestimenta y luces, muestran desde diferentes campos la búsqueda estética

y conceptual reinante y su experimentación en el plano local.

A partir de 1958, la tarea dentro de los claustros académicos es la de consolidar la enseñanza. La diferenciación con las artes, la incorporación del concepto forma-función de la Staatliche Bauhaus, la búsqueda de un perfil desarrollista a tono con la ideología gubernamental y la visibilidad a través de exposiciones y asesoramiento a empresas, son los objetivos que traen desde Buenos Aires profesores como Samuel Sánchez de Bustamante y Amado Muñoz. Con este espíritu y perspectivas de futuro es con el que aparecen los primeros egresados del país.

El diseño de los afiches y publicidades comienza a pasar de mano, lentamente, de quienes vienen trabajando desde el oficio hacia los flamantes profesionales. El Estudio Logos y sus etiquetas de vino se transforman en un clásico.

Por su parte, el mobiliario de la fábrica ONLY, que trabaja con reconocidos diseñadores, empieza a copar a través de grandes licitaciones las oficinas de los edificios públicos. En el plano doméstico, referentes como el arquitecto Luis Casnati y el artista Luis Quesada desarrollan viviendas integrales, donde piensan desde la estructura y la carpintería hasta los sillones, mesas y vasijas.

Época de cambios políticos y culturales intensos. La violencia social trasciende todos los ámbitos, en especial el académico. En la gráfica, irrumpe con una marcada presencia del color negro y una temática nacionalista. El Mundial del año 78 acompaña la renovación y modernización urbana, surgen las

primeras marcas región, casos de señalización y mobiliario público. Emergen nuevos locales de muebles e interiorismo: Diseño+Diseño, Idice y Oficina de Diseño.

Se crea ADIOA, la Asociación de Diseñadores del Oeste Argentino. Profesores de Buenos Aires y del país trasandino arriban a la provincia para dar clases. El posmodernismo y la estética italiana reinan en las tesis de los alumnos. Algunos egresados migran a ciudades europeas para trabajar con diseñadores de talla internacional, como Ettore Sottsass.

Con la vuelta a la democracia y la primavera alfonsinista aparecen diseños para un público joven, la imagen para la música y otras artes escénicas.

La década del 90 recala con nuevas tecnologías, el uso masivo de internet y el foco puesto en los servicios. El neoliberalismo, caracterizado por la competencia desigual con los productos importados y el consecuente proceso de desindustrialización, cala hondo en la producción mendocina, en la que sólo

aparecen algunas excepciones a modo de proezas. Como correlato en la parte gráfica, las privatizaciones dan pie al rediseño de marca de algunas empresas. El papel del gestor y de las consultoras toman protagonismo y ocupan un rol de mayor relevancia.

Durante este período, surgen editoriales y publicaciones en papel que buscan legitimar y darle un nuevo espacio al diseño, al arte y a la cultura. La guía y el anuario del diseño, las publicaciones del Instituto Provincial de la Cultura, las revistas Debate Abierto –de la UNCuyo– y la Revista Ñ son ejemplos de esta

tendencia. La visita de diseñadores gráficos internacionales, como el japonés Shigeo Fukuda y el estadounidense David Carson, se convierten en eventos masivos y de fuerte repercusión a nivel local.

La búsqueda de una identidad, en el contexto del bicentenario de la revolución y la independencia nacional, se refleja en la heterogeneidad de la producción mendocina. Nuevos actores sociales y diferentes demandas: indumentaria, caligrafía, lettering, producción audiovisual, culturas urbanas y deportes extremos marcan el ritmo de una etapa más versátil y atomizada.

Vuelve un clásico, Colbo, y se afianza la estética “regional”. La renovación de la imagen del vino es un motor de cambio. Se pasa de la bodega-fábrica a la bodega-boutique a través de la refuncionalización de los ambientes y la fusión de materiales autóctonos con la alta tecnología. Por otra parte, 

emprendimientos como los domos geodésicos de Cerrotec, destinados a la alta montaña, y el mobiliario urbano de Cimalco dan cuenta de un diálogo más fluido entre diseño y entorno.

El tipo de cambio y las facilidades de internet abren nuevos mercados y especificidades, que van desde la realización de packaging para golosinas asiáticas a la creación de motion graphics para los canales FOX y Cartoon Network.

En imágenes, un anticipo del libro

El prototipo del monumento a la virgen del Acceso Este.
El montaje del monumento a la virgen.
Una pieza de Quesada.
Diseños para la industria vitivinícola.
La reconocida cerámica Colbo.
Etiqueta de Boldrini y Ficcardi.
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