Gabriela Massuh: "La información en redes sociales permite una suerte de catarsis"

En "Degüello", la escritora tucumana construye una trama en la que los protagonistas encuentran en su vínculo de amistad una forma de resistencia y compromiso para desafiar el avance de un proyecto urbano que puede aniquilar la experiencia de comunidad con negocios inmobiliarios, desaparición de espacios verdes y destrucción del patrimonio.

Redacción MDZ

Gabriela Massuh: "La información en redes sociales permite una suerte de catarsis"

Télam

En Degüello, Gabriela Massuh construye una trama en la que los protagonistas, María y El Topo, encuentran en su vínculo de amistad una forma de resistencia y compromiso para desafiar el avance de un proyecto urbano que puede aniquilar la experiencia de comunidad con negocios inmobiliarios, desaparición de espacios verdes y destrucción del patrimonio.

Si bien Massuh (Tucumán, 1951) ya escribió sobre la capital en su libro El robo de Buenos Aires. La trama de corrupción, ineficiencia y negocios que le arrebató la ciudad a sus habitantes, esta vez lo hace desde la ficción para recuperar la idea de novela política y plasmar su mirada sobre las formas de transformación social, la relación con la naturaleza y la crisis socioambiental.

En la novela publicada por Adriana Hidalgo editora, la también autora de La omisión, Desmonte y La intemperie habla de "una ciudad de miseria exterior y aire acondicionado interior" y logra sostener el clima de misterio y suspenso a lo largo de los itinerarios trazados por los protagonistas.

Massuh, licenciada en Letras, docente universitaria, periodista y traductora y doctora en Filología en la Universidad de Erlangen-Núremberg con una tesis sobre Borges, habló con la agencia Télam sobre del proceso de escritura de su última novela, la apuesta por la ficción y la importancia de la poesía como posibilidad de una cartografía.

-Habías abordado la ciudad de Buenos Aires desde el ensayo. En esta oportunidad, vuelve a ser eje pero desde la ficción ¿Cómo fue esa diferencia?

- El cambio de registro me generó alivio. El robo de Buenos Aires... fue una denuncia y, a su vez, una reflexión sobre la comunidad urbana, de alguna manera destruida porque lo que menos tenemos en estas mega ciudades es una convivencia urbana en el sentido de urbanidad como respeto al otro, respeto al espacio público, a la integridad. Tengo muchas investigaciones sobre la ciudad posteriores a ese libro que es de 2014. Me resultaba tóxico escribirlas, necesitaba salir hacia un ámbito de ficción que me pudiera contener de una manera más poética. Había denuncias, datos, pérdida de espacios públicos, venta de hospitales, la militarización, el cercenamiento. Los dos personajes principales se complementan porque tienen el mismo padecimiento de la ciudad.

- En tu novela los medios de comunicación son caracterizados como adictos y a diferencia de las redes sociales no son un lugar para informarse...

- Sí, es lo que siento con las redes sociales, que son tremendamente adictivas y es donde se puede encontrar algo que no está en otro lado. La información, que por lo general está operada, manipulada todo el tiempo, en las redes permite una especie de catarsis.

- ¿Definís a "Degüello" como una novela política?

- Absolutamente. Tres de mis cuatro novelas son políticas: "La intemperie" es una especie de diario posterior al 2001 y mi tercera novela anticipa la muerte de Santiago Maldonado porque hay un porteño que, por determinadas frustraciones amorosas, se instala en una comunidad guaraní de Salta, se inmiscuye en la pelea por sus tierras y termina muerto. Es una novela eminentemente política porque además reflexiona sobre lo que la literatura dice, debe decir, podría decir, podría cambiar. Estas novelas además tienen algo que admiro de la novela policial y política que es la resolución de un misterio que quiere ser resuelto. En este caso, el misterio por el degüello.

Fue un proceso absolutamente oscuro porque me costaba seguir, no podía escribir demasiado. Tenía una capacidad creativa diaria que no es la que tengo habitualmente, ya que en vez de escribir cuatro páginas, llegaba a una. La pregunta permanente era si era lícito meter tanta realidad porque en la que es pura ficción nadie se pregunta eso.

- La poesía está muy presente en el vínculo construido por los protagonistas...

- Soy muy lectora de poesía y en este caso me interesaba el río como un tema recurrente, sobre todo en poetas del Litoral como Juan L. Ortiz, Francisco Madariaga. Me pregunto cómo van a escribir de los ríos si están contaminados. El río es emblema de algo que corre, simboliza el fluir del tiempo. Qué haces con toda esa naturaleza que la poesía ya no puede retomar. Me imagino a los poetas como cartógrafos del pasado, de un territorio desaparecido.

- En la novela, la amistad para María y El Topo es una apuesta política. ¿La pensaste de esa manera?

- Martín Kohan, en la presentación, dijo que es un novela en cual todo es raro porque está levemente corrido, los personajes están corridos del eje. Creo que eso pasa porque todos, de alguna manera, hemos sido expulsados y esa expulsión también establece la necesidad de volver a formar una comunidad múltiple, una sociedad con lazos que es lo que hemos perdido con esta estratificación, con barrios absolutamente criminalizados, con la protesta criminalizada, con torres para ricos. Tenemos a "Blade Runner" de un lado y "Truman Show" de otro.

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