Eduardo Sacheri: "Me gusta pensar cómo las familias fueron cambiando los mandatos para sus hijas"

En "Lo mucho que te amé", su último libro publicado por Alfaguara, Sacheri narra los acontecimientos de la familia Fernández Mollé, sobre todo de una de sus cuatro hijas, Ofelia, quien se ve tensionada entre el proyecto familiar con su novio y el vínculo que establece con uno de sus cuñados.

Redacción MDZ

Eduardo Sacheri

Télam

Lo mucho que te amé es la última novela de Eduardo Sacheri y es la primera en la que el escritor, guionista y profesor de historia trabaja con una narradora mujer a la que ubica en una familia tradicional del barrio de Palermo y con la que indagará en los mandatos morales de principios de la década del '50.

En su último libro publicado por Alfaguara, Sacheri narra los acontecimientos de la familia Fernández Mollé, sobre todo de una de sus cuatro hijas, Ofelia, quien se ve tensionada entre el proyecto familiar con su novio y el vínculo que establece con uno de sus cuñados.

Durante una entrevista con la agencia Télam, el autor de La pregunta de sus ojos y Papeles en el viento adelantó que está trabajando en una novela situada en los años '80 con una escuela nacional de la provincia de Buenos Aires como escenario central.

- Es su primera novela en la que hay una narradora mujer. ¿Cómo tomó esa decisión?

- En Ser feliz era esto la protagonista era una mujer pero no era la narradora, estaba en tercera persona, era una adolescente. Cuando empiezo a escribir no conozco a los personajes tan a fondo como unos cuantos meses después. Tenía claro de entrada que mi protagonista era Ofelia pero como el asunto o el conflicto tenía que ver con los valores o la mirada social, con esa distancia entre el deseo y el deber, sentía que sobre todo en esa época la mirada moral, la vigilancia, la censura, era mucho peor sobre las mujeres, por lo que me parecía mucho más fértil laburar los personajes femeninos que los masculinos. En el transcurso de la escritura y conociendo más a los personajes, me fui animando más. Pasa siempre con los protagonistas que te vas metamorfoseando con más confianza y placer, sea quien sea y siempre terminás siendo otro.

- A diferencia de sus novios, ninguna de ellas se involucra en las discusiones políticas.

- Mi idea fue pensarlas como chicas que se mueven, no en las cúspides de las vanguardias de su tiempo, sino en el centro de lo que les ha tocado. Hay más diferencias generacionales entre las dos más grandes y las dos más chicas por lo que sucedía con la familia cuando nacieron. Por eso, las dos más chicas estudian y trabajan fuera de su casa y las dos más grandes no. Hay cierta normalidad para ese tiempo y ese contexto social en el que los que la voz cantante la llevan los tipos.

- A diferencia de otras de sus ficciones, en las que el territorio es el conurbano, acá el escenario es Palermo.

- Necesito que mis libros se sitúen en geografías en las que me sienta cómodo. No soy de Capital, Palermo era el barrio de mi abuela. El Palermo de los '70, cuando era chico, no debía ser tan distinto al de 15, 20 años antes. Para mí, la Capital no deja de ser un lugar relativamente ajeno. Me parece que está bueno que fueran de la Capital y buscarles cierto horizonte de posibilidades. Para chicas de aquel momento, Buenos Aires no deja de ser Buenos Aires, más allá de Palermo. Si lo hubiese situado en un pueblo chico como en otros de mis historias, donde la atmósfera es mucho más ominosa, conservadora y de control, estas rupturas hubieran sido menos verosímiles.

- Usted es profesor de historia, ¿cómo decide el contexto en el que sitúa las ficciones?

- En este caso, pensé en los años '50 porque Ofelia es de la generación de mi vieja y de mi tía, y me generaba cierta familiaridad con una sensibilidad que conozco. Si la hubiera situado en los años '20, me hubiese costado mucho la reconstrucción de los modos de hablar, de moverse. Por otro lado, el peronismo es una suerte de imán con la capacidad de convocar literatura, cine; mientras que la época posterior al golpe es menos fértil en cuanto a historias ambientadas en ese período. Si bien la historia se monta en los últimos años del primer peronismo, también quise abrirme a ese período en el que los antiperonistas llegan al poder. Se presentan los problemas del peronista del grupo y, pese a las diferencias políticas, se activan las solidaridades familiares. Tenía ganas de explorar cómo ciertas proximidades y afinidades que van mas allá de la cuestión política.

- La diferencia generacional entre las hermanas se traduce en las distintas posibilidades de estudiar y en ese punto Ofelia estudió pero decidió que no trabajar con el padre.

- Sí, es la propia historia familiar la que les abre ciertos horizontes a las más chicas, no es que lo hacen a pesar, lo hacen por. Son las expectativas de sus padres que hicieron que las dos más chicas, hijas de un padre industrial, puedan ir a la universidad, mientras las dos más grandes eran hijas de un carpintero próspero y son chicas de su casa. Me gustaba pensar cómo la propia familia fue cambiando las expectativas y los mandatos para las hijas. Son personajes que se mueven en un mundo que no diseñan. En todo caso ven qué hacen en ese laberinto pero no es un laberinto que hayan construido ellas.

- ¿Cómo armó el mapa de consumos culturales de esa familia?

- Aparecieron mientras pensaba en la época, vi todas las películas mencionadas pero la que está más trabajada es "Cantando bajo la lluvia" y me gustaba que Manuel se sirviera de ella para dar cuenta de lo que le pasa. Creo que es lo que hacemos todos con el arte en general: llevarlo a nuestra vida.

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