Joyas & diamantes: una historia de amor, de poder y de guerra

Joyas & diamantes: una historia de amor, de poder y de guerra

El diseño de las joyas es un arte que atravesó todos los tiempos y estilos. En manos de orfebres, primero, que plasmaron maravillas  con el oro, la plata, el platino y piedras preciosas.

María Teresa Andrés

María Teresa Andrés

Destinadas a ser lucidas tanto en cuerpos femeninos como masculinos. Las joyas nos acompañan desde siempre en el amor, el poder y hasta en la guerra, en las empuñaduras de las armas blancas, para citar un ejemplo. Empleadas para denotar estatus. En la antigua Roma, solo ciertos rangos podían llevar anillos y había leyes sobre qué tipo de joyas que se podían vestir en función del mismo.

Las joyas tienen un alto valor simbólico en  innumerables circunstancias de nuestras vidas tanto en lo personal como en lo social: desde las coronas reales, hasta los tímidos anillos de compromiso, que el enamorado ofrece a su novia (en caso de ser romántico con una rodilla en el piso) para recibir un sí, costumbre que nació con Maximiliano I de Habsburgo con María de Borgoña en 1477. Y si las circunstancias son favorables y no urge ser vendidas, pasaran de generación en generación dentro del ámbito familiar

La joyería siempre fue arte, aunque prevaleciera sobre ello su simbolismo como dijéramos anteriormente. Pero a finales del siglo XIX esto se invierte y el arte fue lo primero con la aparición de creadores como Carl Fabergé (los exquisitos huevos, por ejemplo) y René Lalique. Tendencia que continúa hasta nuestros días. En Estados Unidos se fundó en 1837 Tiffany&Co. por Charles Lewis Tiffany. En Francia, se fundó Cartier en 1847, mientras que en 1884 lo fue Bulgari en Italia. Los estudios de los medios de producción fueron una evolución con respecto al anterior protagonismo de los artesanos individuales y el mecenazgo.

“Los diamantes son eternos”, algunas de las más bellas joyas y sus famosos propietarios

La seducción de las alhajas está inscripta en historias, y sus misterios enlazados a personajes famosos tan seductores lomo la alhaja misma. Aquí solo algunos ejemplos.

Sin duda los diamantes han sido protagonistas en la joyería, y uno de ellos es el Cullinan, (el más grande del mundo) descubierto en 1905 con un peso de 3106,75 quilates (621,35g). Lo llamaron Cullinan en honor al dueño de la mina, también se lo conoce como Estrella del Sur, refiriéndose a un diamante que aparece en un libro de Julio Verne. En 1906 fue regalado al rey Eduardo VII, quien mandó a tallarlo. Se obtuvieron 105 piedras talladas del diamante original. Una de ellas decora la Corona del Estado Imperial Británica.

Cullinan, el diamante más grande del mundo, llamado así en honor al dueño de la mina. 

El “Diamante Hope” por la presencia de boro en su composición tiene una tonalidad azul marino, por eso es también llamado “diamante azul”. Se hizo famoso, además de su rareza, porque detrás de su hermosura, existe una “maldición”. Se dice que cada uno de los poseedores sufrió una desgracia fatal que se atribuye al hecho de que el diamante fue robado del templo de una diosa india. Ahora se encuentra en exhibición en el Museo Nacional de Historia Natural de la Institución Smithsoniana.

El “Diamante Pink Star” fue comprado en subasta en 2017: 71,2 millones de dólares. Esta suma convirtió al diamante en la joya más cara del mundo. Formó parte de una exposición, en el Museo Smithsoniano, junto a otros increíbles y enormes diamantes.

Pink Star, el diamante más caro.

Recuerdo la película  “Los caballeros las prefieren rubias” protagonizada por Marilyn Monroe, uno de los momentos por el que es y será recordada siempre, es el número musical “Diamonds Are Girl's Best Friend” (los diamantes son los mejores amigos de las chicas), que posteriormente imitarían estrellas como Madonna en “Material Girl” o Nicole Kidman en “Moulin Rouge”.

Y ya que hablamos de Marilyn Monroe, ella recibió como regalo de bodas de Joe DiMaggio el collar de perlas de la reconocida marca Mikimoto. Antes de morir lo regaló y el destino final fue la subasta de la joya.

El “Diamante Tiffany” de color amarillo, enorme diamante descubierto en unas minas de Sudáfrica, fue luego adquirido por la prestigiosa firma Tiffany&Co. Su gran tamaño y color son espectaculares, pero la pieza se hizo mundialmente famosa por aparecer en el cine. La actriz Audrey Hepburn, icono en aquella época de elegancia y refinamiento, lo llevó puesto para la campaña de publicidad del filme “Desayuno en Tiffany’s”, en 1961. Dos personas más lo usaron. Fue parte de un collar que llevó la Sra. Whitehouse en 1957, para un baile de Tiffany. En 2019, lo lució Lady Gaga en una entrega de premios. En 1995, se engarzó en el broche “Pájaro sobre roca”, exhibido en el Museo de Artes Decorativas de París. Hoy se expone en la tienda central de la firma, que se encuentra en la Quinta Avenida, Nueva York.

El célebre diamante de Tiffany.

Marlene Dietrich de una familia de relojeros y joyeros (adorada diva del cine, que tenía la particularidad de no permitir ser fotografiada por la prensa) amaba las joyas que se vio obligada a vender más tarde, pero conservando una magnífica “pulsera Jarretière”, que se hizo conocida porque la actriz la llevaba en la muñeca, durante la filmación de la película de Alfred Hichcock, “Pánico en la escena”.

Marlene Dietrich la diva y su pulsera Jarretiere.

La “Perla Peregrina” estaba engarzada en un collar, junto a un importante diamante. La pieza formaba parte de las joyas reales españolas, que debían heredarse de padres a hijos. En 1969, la bellísima alhaja fue subastada y comprada por Richard Burton, para obsequiársela a su esposa, la actriz Elizabeth Taylor. Con ella permaneció hasta su muerte. La actriz lució el collar con la perla peregrina en dos de sus películas.

La perla Peregrina de Elizabeth Taylor.

El museo de Louvre tiene en exposición alguna de las joyas de la realeza francesa, donde se halla una de las más bellas joyas, la hermosa diadema de la emperatriz Eugenia de Montijo La aristócrata española esposa del emperador Napoleón III

Podríamos seguir hasta el infinito, pero para muestra basta un diamante… ¿o era un botón?

Hoy en día se ha cerrado la brecha entre arte y artesanía en el diseño de joyas, tal como postulara Walter Gropius en la mítica Bauhaus, donde ya en ese entonces se emplearon diferentes materiales para la fabricación de joyas.

Se utilizan materiales impensados en el pasado, respondiendo también a la idiosincrasia del pueblo en que se originan tales diseños. Muchas veces materiales reciclados que dan lugar a piezas únicas de diseño. El bordado de abalorios, que fue un trabajo manual muy popular durante la época victoriana, está disfrutando de un renacimiento en la joyería moderna. Este tipo de joyería es además muy popular en muchas culturas africanas.

Las tendencias culturales han jugado también un papel importante, por ejemplo el empleo de pendientes en los hombres en la cultura occidental fue considerado afeminado en el siglo XIX y principios del XX, siendo ahora muy natural. El campo de diseño de joyas está ampliamente extendido, su enseñanza se brinda en forma pública como privada, ya sea como carrera en universidades o en escuelas. La joyería en todas sus vertientes es una actividad en alza en el mundo.

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