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Salir del Veraz: un borrón y cuenta nueva para la economía argentina

Retrasos mínimos o deudas pasadas pueden condenar a miles de argentinos al ostracismo financiero, incluso si hoy cuentan con ingresos estables.


En la Argentina, estar en el Veraz es como cargar con una condena de por vida. Un atraso en medio de una crisis, una tarjeta de crédito impagable o un préstamo tomado en condiciones abusivas bastan para que miles de familias y pequeñas empresas queden marcadas y expulsadas del crédito formal.

El Veraz no es la única base que funciona como esta cárcel financiera. También están Nosis, Equifax y la Central de Deudores del Banco Central, que multiplican la exclusión y convierten a los consumidores en “incobrables”, incluso aunque hayan pagado sus deudas o tengan hoy ingresos estables.

Un país de crisis recurrentes

Todos sabemos que en la Argentina las crisis no son la excepción, sino la regla. Inflación desbordada, corralitos, pandemias, tasas impagables: cada ciclo deja millones de ciudadanos atrapados en atrasos inevitables. Sin embargo, las bases de datos siguen marcando a esas personas como si fueran culpables eternos.

El resultado es una exclusión masiva: quien figura en el Veraz o en la Central del BCRA no puede alquilar, no accede a un préstamo personal, no obtiene crédito hipotecario ni puede financiar su comercio. Se lo condena a vivir en la informalidad o a caer en manos de prestamistas y billeteras digitales que hoy cobran intereses usurarios.

Una oportunidad única

Paradójicamente, el país atraviesa un momento histórico. La inflación muestra una tendencia descendente, el Gobierno decidió no tomar más fondos de los bancos —lo que libera recursos para el crédito privado— y existen condiciones para abrir líneas de préstamos personales, prendarios e hipotecarios que podrían motorizar el consumo y la inversión.

Pero millones de argentinos quedarán fuera de esta oportunidad por el simple hecho de seguir cargando con el Veraz y demás registros, incluso cuando sus deudas ya fueron canceladas.

Falta una Ley de borrón y cuenta nueva

La Argentina no tiene aún un régimen legal de rehabilitación crediticia. Esa ausencia condena a los consumidores a depender de mecanismos parciales, engorrosos y, muchas veces, ineficaces.

Lo que falta es una Ley de borrón y cuenta nueva que establezca un régimen extraordinario y permanente de rehabilitación financiera, que permita limpiar los historiales negativos y devolver a las familias y pymes la posibilidad de acceder al crédito.

Esa norma debería contemplar:

  • Eliminación masiva de todos los registros negativos anteriores a julio de 2025.
  • Limpieza rápida después del pago: si la deuda fue cancelada, el registro debe desaparecer en un año.
  • Plazos de caducidad razonables: ninguna deuda puede figurar más de tres años en ninguna base.
  • Archivo prudencial restringido en el Banco Central, solo para fines internos de supervisión, sin uso comercial.
  • Prohibición de usos abusivos: que quede vedado usar historiales crediticios para negar empleo, salud, educación o vivienda.

No se trata de condonar deudas: los acreedores mantienen su derecho de cobro. Lo que cambia es que las marcas negativas no podrán seguir funcionando como una cadena perpetua.

Kit para salir del Veraz hoy

Mientras tanto, los consumidores cuentan con un mecanismo concreto para limpiar su historial sin pagar.

Cómo salir del Veraz en simples pasos (sin pagar)

El instructivo publicado por nosotros explica que si la deuda fue cancelada, el dato no puede permanecer más de dos años; que si la información es errónea, debe eliminarse de inmediato; y que el trámite se hace online, de forma gratuita, con respuesta en apenas cinco días hábiles.

Esto demuestra que la ley actual ya reconoce límites. La diferencia es que un régimen extraordinario permitiría aplicarlos de manera generalizada y automática.

Qué nos enseña el mundo

La Argentina no estaría sola en este camino. Colombia aplicó la ley de “borrón y cuenta nueva” y rehabilitó a millones de deudores. Chile limitó el uso de historiales crediticios con el Chao Dicom, para evitar discriminaciones en empleo o educación. México fijó plazos estrictos de caducidad según el monto de la deuda. Y en la Unión Europea, el Tribunal de Justicia consagró el “derecho al olvido” para borrar datos irrelevantes.

El mensaje es claro: los historiales financieros deben medir riesgos actuales, no castigar errores pasados.

Justicia financiera y reactivación económica

Salir del Veraz y limpiar todas las bases crediticias no es regalar nada. Es abrir la puerta del crédito a quienes hoy están condenados, un acto de justicia financiera que devolverá dignidad a las familias, oxígeno a las pymes y competencia real entre bancos y fintech, reduciendo tasas.

En un escenario de inflación descendente y abundante liquidez bancaria, el crédito puede convertirse en el motor de la recuperación. Pero sin una Ley de borrón y cuenta nueva, millones seguirán fuera del sistema.

La Argentina necesita dejar de castigar de por vida a quienes cayeron en desgracia durante las crisis. Es hora de un verdadero borrón y cuenta nueva.