La ruleta rusa de la góndola: cómo una etiqueta puede decidir la salud de tu familia
Vanina fue al supermercado céntrico de Mendoza a buscar unas galletitas en oferta. Como hacen miles de familias, miró el precio, las puso en el carrito y se las llevó a su esposo, colectivero, para su jornada de trabajo. Él comió el paquete entero, confiando en la marca y el comercio. Horas después empezó con dolor de panza, náuseas, diarrea y terminó en la guardia médica: intoxicación alimentaria.
¿La causa? Cuando revisaron el paquete, descubrieron que las galletitas tenían más de un mes de vencidas. Alarmados, consultaron en Defensa del Consumidor y la respuesta fue tan irresponsable como peligrosa: “No pasa nada, pueden estar vencidas y no es grave”. Pero estaban equivocados. El producto estaba vencido de verdad, no era solo “consumo preferente”, y el riesgo no era menor: si le pasó a uno, puede estar ocurriendo con todo el lote, exponiendo a cientos de consumidores.
Lo peor: el Estado y el comercio miran para otro lado, y el consumidor queda solo.
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Atención con las fechas de vencimiento
No solo los yogures, lácteos o fiambres tienen fecha de vencimiento legal. También galletitas, snacks, golosinas y alimentos secos pueden venir con vencimiento impreso y, pasada esa fecha, no pueden venderse ni consumirse.
Ejemplo real y reciente
En la foto, una leche larga vida comprado en Mendoza muestra claramente: "Consumir antes del lote: 08/04/25". Esto es fecha de vencimiento legal. Si está en la góndola después de esa fecha, el comercio está incumpliendo la ley y vos, como consumidor, podés exigir que lo retiren y reclamar si hubo intoxicación o mal estado.
No te dejes engañar: si ves productos de oferta, revisá bien la fecha. Muchas veces las promociones esconden stocks a punto de vencer o ya vencidos.
Fecha de vencimiento real en paquete de galletitas. Si pasó la fecha y sigue en venta, el comercio está en falta y pone en riesgo tu salud.
Fechas de vencimiento vs. consumo preferente: lo que no quieren que sepas
No es lo mismo un producto vencido que uno "de consumo preferente". Entender la diferencia puede evitarte una intoxicación, o que un comercio te engañe cuando reclamás.
- Fecha de vencimiento: es la fecha límite impresa en alimentos perecederos como lácteos, fiambres, yogures, carnes, comidas listas, conservas o productos envasados al vacío. Después de esa fecha, el producto no solo pierde calidad, sino que puede desarrollar bacterias o toxinas peligrosas. Consumirlo puede generarte desde una simple diarrea hasta una intoxicación severa como botulismo, salmonella, síndrome urémico hemolítico o infecciones que pueden llevar a internación. La venta de productos vencidos está prohibida por ley y puede derivar en multas, clausura y, si hay daños, en indemnizaciones a las víctimas. La ley es clara: si un producto está vencido, ni se vende ni se consume.
- Fecha de consumo preferente: esta aparece en alimentos secos o menos perecederos: galletitas, arroz, fideos, conservas, enlatados, snacks, golosinas, yerba, té. No indica peligro inmediato al pasar la fecha, sino que el producto puede perder sabor, textura o aroma. Si al comerlas igual te intoxicaste, hay un defecto grave o contaminación previa y podés reclamar igual.
- ¿Qué hacen los comercios? Muchos aprovechan el desconocimiento y venden alimentos vencidos como "de consumo preferente", cuando en realidad ponen en peligro la salud pública. Peor aún: Defensa del Consumidor muchas veces no inspecciona o minimiza el reclamo, permitiendo que el lote siga en las góndolas.
- ¿Por qué es peligroso? Cuando un producto vencido intoxica a alguien, el mayor riesgo no es el daño individual, sino el lote entero: "Si te pasó a vos, probablemente haya decenas o cientos de paquetes igual de vencidos y peligrosos".
¿Qué hacer si sufrís una intoxicación alimentaria?
Guía paso a paso para reclamar y protegerte
- No tires el alimento: guardá lo que sobró (en la heladera o freezer) y, si podés, llevá una muestra a Bromatología para análisis.
- Conservá el ticket o factura de compra: es tu prueba clave.
- Guardá los envases y etiquetas: especialmente donde figure el lote y la fecha de vencimiento.
- Sacá fotos de todo: producto, envase, ticket, síntomas, recetas.
- Pedí atención médica y guardá todos los estudios y recetas.
- Conservá todos los gastos: médicos, farmacia, transporte, etc.
- Denunciá inmediatamente en Bromatología municipal, provincial o nacional. Así, obligás a inspeccionar el comercio, retirar el lote y evitar que otros sufran daños.
- Reclamá por escrito (vale carta documento, mail oficial, libro de quejas, formulario de Defensa del Consumidor).
- Pedí indemnización si tuviste daños físicos, gastos médicos o pérdida de días de trabajo.
¿Dónde denunciar alimentos en mal estado?
- Municipio / Provincia: Departamento de Bromatología o Alimentos.
- Nacionales: INAL (Instituto Nacional de Alimentos): 0800-222-6110; Senasa: 4331-6041 al 6049 / Av. Paseo Colón 367, CABA; Dirección de Higiene y Seguridad Alimentaria (CABA): 4802-2838; y organismo de Defensa del Consumidor provinciales.
Modelo de reclamo para copiar y presentar al comercio
Al Proveedor (nombre del comercio o fabricante): xxxxxxxx
Yo, [NOMBRE], DNI [____], domicilio en [_], constituyendo domicilio electrónico en [__], me presento a fin de reclamar lo siguiente:
Hechos:
El día [], adquirí [producto] en [lugar]. El producto tenía fecha de vencimiento []. Tras consumirlo el [fecha/hora], sufrí síntomas de intoxicación (náuseas, vómitos, diarrea, fiebre). Consulté a [médico/servicio], quien diagnosticó intoxicación alimentaria.
Daños:
Gastos médicos: $____. Días de trabajo perdidos: ___. Otros daños: ___.
Pruebas:
Adjunto copia de ticket, envase, diagnóstico médico, denuncia en Bromatología y fotos del producto.
Petición:
- Solicito indemnización inmediata por los daños causados.
- Solicito se retire del comercio el lote involucrado y se sancione según Ley 24.240.
- En caso de rechazo, procederé a denunciar ante Defensa del Consumidor y reclamar por daños y perjuicios.
La verdadera responsabilidad: sacar los productos vencidos de las góndolas
La obligación no es del consumidor de andar adivinando, sino de los comercios y el Estado de retirar de inmediato todos los productos vencidos o peligrosos de las góndolas.
Y si un alimento está a punto de vencer, la advertencia debe ser clara y visible, para que el consumidor decida informado y no caiga en una “oferta” que puede terminar en el hospital.
Cuando hay una intoxicación alimentaria, la reacción debe ser automática: retirar todo el lote del mercado y advertir públicamente a los compradores para prevenir más daños. Es responsabilidad del Estado y de cada comercio controlar, informar y proteger — no mirar para otro lado.
Porque en materia de alimentos, el descuido o la omisión no se pagan solo con plata: se pagan con la salud —y a veces la vida— de la gente común.





