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¿Tenés obra social? Lo que no sabés es qué pasa cuando la usás de verdad

Los diagnósticos complejos, valga la redundancia, complican a los usuarios cuando realmente deben usar la obra social. Acá, un caso mendocino.
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Mientras estás sano, todo parece estar en orden. Pagás la obra social, te descuentan todos los meses, y asumís que, llegado el momento, vas a estar cubierto.

Pero el problema aparece el día que necesitás usarla en serio. Cuando tenés un diagnóstico complejo, un tratamiento urgente o una medicación crítica.

Ahí es donde descubrís la otra cara del sistema.

Máximo tiene 22 años y una enfermedad grave: OSEP le aprobó el tratamiento, pero nunca se lo entregó

Máximo tiene 22 años y padece colitis ulcerosa severa, una enfermedad crónica y discapacitante.

Desde febrero de 2025, espera que OSEP le entregue dos medicamentos fundamentales para frenar el avance de su cuadro: Pentasa y Tofacitinib.

Cumplió con todos los pasos: diagnóstico confirmado por especialistas, receta médica, estudios actualizados, certificado de discapacidad, y presentación del trámite a través del sistema electrónico.

Incluso, la obra social "aprobó la cobertura".

Pero pasaron más de 40 días hábiles. Y la medicación nunca llegó.

Su familia reclama todos los días. En la delegación, en el portal online, por teléfono. Las respuestas son siempre las mismas: "No hay stock", "espere unos días más", "esto no depende de esta oficina".

Mientras tanto, el tratamiento está interrumpido. La enfermedad avanza. Y nadie se hace cargo.

Una trampa administrativa con consecuencias reales

OSEP exige digitalizar todo: trámites por plataforma, reclamos online, formularios médicos subidos a sistemas que pocas personas entienden.

Y aún cuando se cumple con cada requisito, el sistema no responde.

Si el paciente no se rinde, la única salida que queda es judicializar: iniciar un amparo de salud. Pero para eso se necesita un abogado, tiempo y recursos. Y muchas familias no pueden pagar ese costo, ni soportar la espera.

Especialmente cuando los sueldos estatales están por debajo del costo de vida, y cada día sin medicación agrava la situación clínica y emocional del paciente.

Cuando cumplir no alcanza, el sistema falla

Este caso no es único. Hay cientos de afiliados —con cáncer, enfermedades crónicas, discapacidades— que atraviesan la misma situación. OSEP les exige todo, pero no cumple nada.

Y mientras tanto, se sigue ampliando la recaudación, aumentando aportes y presionando a municipios para que sostengan una estructura ineficiente.

El derecho a la salud no puede depender del aguante del paciente

Cuando una obra social aprueba un tratamiento pero no lo entrega, cuando obliga al afiliado a reclamar, insistir o judicializar para acceder a lo que ya está autorizado, entonces ya no hablamos de un problema administrativo: hablamos de un sistema que pone en riesgo la vida.

OSEP necesita revisión, control y cambios de fondo. Porque hoy, si tenés obra social, lo que no sabés es qué pasa cuando la usás de verdad.