Por qué algunos jubilados pasan horas en silencio: la explicación de la psicología
El retiro laboral impacta emocional y socialmente a los jubilados, llevando a momentos de silencio para procesar cambios. Pero a veces puede ser una señal de alerta.
La psicolgía explica por qué los jubilados deberían tener actividades.
ArchivoUna imagen muy común en Argentina es la de un hombre jubilado sentado en el banco de una plaza o frente al televisor en su casa, en completo silencio y en la misma posición durante horas. Aunque la mayoría de las personas suele atribuir esta conducta a un simple estado de apatía o aburrimiento, la psicología clínica ofrece una explicación diferente sobre este fenómeno.
El hecho de hablar menos, participar poco en las conversaciones familiares y adoptar una postura callada suele estar íntimamente relacionado con cambios emocionales y sociales profundos. En este proceso, el retiro del ámbito laboral juega un rol determinante: más allá de ser una fuente de ingresos indispensabe, el empleo otorga un espacio de reconocimiento social, rutina e identidad que durante décadas definió el rol y la utilidad de la persona.
Cuando esa actividad laboral desaparece y no es reemplazada por nuevos proyectos, suelen aparecer sensaciones de vacío y desconexión, las cuales muchas veces se sobrellevan a través de prolongados momentos de silencio. Sin embargo, los especialistas aclaran que este repliegue inicial puede ser una fase de transición necesaria para procesar el cambio, redefinir el plan de vida y encontrar nuevos propósitos diarios.
Para atravesar esta etapa con bienestar, los psicólogos remarcan la importancia de mantener activos los vínculos sociales, desarrollar nuevos pasatiempos, participar en actividades comunitarias o compartir conocimientos con generaciones más jóvenes.
Cuándo el silencio se vuelve un problema
No obstante, la actitud silenciosa en los adultos mayores se vuelve una señal de alerta cuando deja de ser una elección para descansar y se transforma en un síntoma de aislamiento social, depresión o deterioro cognitivo. Si la persona abandona repentinamente sus temas de interés, evita responder llamadas telefónicas o empieza a comunicarse únicamente con monosílabos, resulta fundamental realizar una consulta preventiva con un profesional de la salud mental.


