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Ni tanto riego ni poca luz: cómo cuidar suculentas en otoño para que no se pudran

Los cuidados clave para evitar que tus suculentas se pudran en otoño y mantenerlas sanas todo el invierno.


Durante el otoño, el cuidado de las suculentas debe enfocarse en la transición hacia el frío y la reducción de la actividad de la planta. El objetivo es evitar la pudrición por exceso de humedad y asegurar que reciban suficiente energía antes del invierno.

Uno de los cuidados esenciales es reducir la frecuencia de riego. A diferencia del verano, en el otoño el sustrato tarda más en secarse. Por eso hay que regar únicamente cuando la tierra está completamente seca, generalmente cada 10 o 15 días.

Las suculentas pueden ser verdes, moradas, rosadas, azules, blancas, rojas, e incluso negras. Foto: Archivo

De acuerdo con el Feng Shui, las suculentas aportan armonía y protección en casa.

También hay que aumentar la exposición solar directa. En la época de días cortos, se recomienda mover la suculenta cerca de ventanas orientadas al sol. De esta forma, la planta mantendrá sus defensas y colores vibrantes.

A su vez, la limpieza se vuelve clave durante el otoño. Las hojas se caen continuamente y si se acumulan pueden generar hongos o atraer plagas como la cochinilla. Por tal razón, hay que cortar las varas de las flores viejas y retirar las hojas secas del sustrato.

Por qué cambiar los cuidados de la suculenta

Cambiar los cuidados en otoño es fundamental porque el metabolismo de la planta se transforma. Con los días más cortos, la suculenta crece más lento y su consumo de agua cae drásticamente. Además, el sol tiene menos fuerza y el aire es más húmedo, lo que hace que el agua del sustrato permanezca allí por más tiempo.

Las suculentas que necesitas tener en la época más fría del año (Shutterstock).

Los cuidados que necesitan las suculentas durante el otoño.

Los errores frecuentes que debilitan a las suculentas

Conocer los errores frecuentes te permite aprender y así disfrutar de una colección sana y colorida sin pasar por periodos de frustración al verlas morir.

  • Mantener el ritmo de riego del verano: el riego en exceso causa pudrición de raíces.
  • No limpiar las hojas secas: atrapan la humedad y se convierten el refugio de cochinillas.
  • Miedo al sol del otoño: la falta de luz causa que la planta se estire y pierda sus colores intensos
  • Fertilizar a destiempo: aplicar fertilizante a una planta que entra en reposo puede quemar sus raíces o forzar un crecimiento débil.