Review honesta: un año usando el Samsung Galaxy Z Flip5 día a día
A un año de uso, el Samsung Galaxy Z Flip5 demuestra su equilibrio entre practicidad, diseño compacto y funciones pensadas para creadores.
Probé durante un año el Samsung Galaxy Z Flip5: pantalla más útil, cámaras prácticas y un diseño que sigue siendo atractivo.
MDZ Tecnología
Soy fanática declarada de los plegables de Samsung desde que la marca empezó a perfeccionar sus celulares plegables. Hace un año decidí apostar por el Samsung Galaxy Z Flip5, en su versión de 512 GB, y ahora que me toca despedirlo para actualizar la gama, quiero compartir mi experiencia: lo bueno, lo malo y lo que aprendí tras un uso cotidiano.
Lo bueno: cubierta y almacenamiento
Lo primero que me conquistó fue la pantalla de la cubierta. En el modelo anterior, el Z Flip4, era apenas un espacio reducido para ver la hora o una notificación. Con el Samsung Galaxy Z Flip5 todo cambió: la pantalla externa se amplió y se volvió mucho más útil. Pude personalizarla, revisar alarmas, responder mensajes e incluso abrir algunas aplicaciones sin necesidad de desplegar el teléfono. Claro, para sacarle todo el jugo hay que contar con el complemento de Smart Lock, pero una vez instalado, la experiencia es realmente práctica.
Otro punto que valoro es la capacidad de almacenamiento. Con 512 GB, nunca me quedé sin espacio, algo fundamental para quienes trabajamos en redes sociales, generamos contenido o guardamos gran cantidad de fotos y videos. En mi caso,este aspecto marcó la diferencia y me permitió usarlo como una herramienta de trabajo.
Además, la cámara trasera con vista previa en la pantalla externa cambió mi forma de grabar. Poder verse al filmar asegura que los videos tengan mejor calidad y encuadre. Y cuando grabo a otras personas, ellas también pueden verse en tiempo real. Por su parte, el diseño sigue siendo uno de sus mayores atractivos. Compacto, pequeño y elegante, el Samsung Galaxy Z Flip5 mantiene ese aspecto “bonito” que lo hace más llamativo que los modelos Fold, logrando un equilibrio entre practicidad y estilo.
Lo malo: el pliegue visible
Ahora bien, no todo fue perfecto. El pliegue sigue siendo visible y, con el paso del tiempo, se nota más. Como usuaria acostumbrada no fue algo insoportable, pero sí descubrí un problema: el film protector tendía a despegarse justo en la línea del pliegue. Samsung ofrece un cambio gratuito dentro del primer año, aunque me parece insuficiente. En Mendoza, el polvo y la tierra se acumulan fácilmente en esa zona, lo que terminó por resaltar aún más la marca del pliegue.
En cuanto a rendimiento, la interfaz de Samsung siempre me resultó fluida y agradable, así que no tengo quejas en ese aspecto. Tampoco puedo opinar sobre caídas, porque el dispositivo nunca sufrió daños ni impactos, aunque entiendo que muchos usuarios temen por la resistencia de un plegable. Lo que sí considero una deuda es la falta de accesorios incluidos: fundas, cargadores o auriculares se compran aparte, elevando bastante el costo final.
Después de un año, puedo decir que el Samsung Galaxy Z Flip5 fue una excelente compañía. Su tamaño compacto, su pantalla externa funcional y su capacidad de almacenamiento lo convirtieron en el mejor aliado para mi trabajo. Y aunque el pliegue aún sea una deuda pendiente, sigo convencida de que los plegables son el futuro.