Volver al ¿futuro?: las AFJP y su impacto en la Argentina

Uno de los principales reclamos surgidos en las multitudinarias protestas en Chile es el funcionamiento de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), un sistema de capitalización individual de ahorro para la jubilación que causa dolores de cabeza al sistema económico del vecino país. Incluso ese formato funcionó por más de diez años en la Argentina, con graves deficiencias y que culminó con su erradicación bajo una gran polémica en 2008. La columna de Marcela Micames en Con qué derecho, de MDZ Radio.

Redacción MDZ

En los últimos años ha habido diversas protestas en contra de las administradoras de fondo de las pensiones AFP.

Uno de los principales reclamos surgidos en las multitudinarias protestas en Chile es el funcionamiento de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), un sistema de capitalización individual de ahorro para la jubilación que causa dolores de cabeza al sistema económico del vecino país. Incluso ese formato funcionó por más de diez años en la Argentina con graves deficiencias y que culminó con su erradicación en 2008 bajo una fuerte polémica.

Marcela Micames, abogada especialista en derecho previsional y columnista del programa Con qué derecho, de MDZ Radio, explicó que las AFP chilenas responden a un “sistema paliativo” que “tiene está muy relacionado con el proyecto de país: si la economía está sentada en el capitalismo y el mercado, se tiende a un sistema de capitalización, frente al sistema de reparto de corte más mutualista y con intervención del Estado”.

“El sistema de las AFP es muy cómodo, pero muchas veces no funciona. Por ejemplo, la tasa de sustitución (es decir, el reemplazo del sueldo por una jubilación al momento de culminar los aportes) en Chile se ubica entre un 20 y 25% del salario, porcentaje muy bajo si tenemos en cuenta que en la Argentina el promedio es 70%”, expresó. En ese sentido, citó un informe donde se señala que “la situación de pobreza que Chile logró salir en la etapa activa, ahora está volviendo en la etapa pasiva, es decir que las personas al jubilarse, pasan a la pobreza”.

Tras recordar que “Chile es el único país de Latinoamérica que tiene el sistema de las AFP”, Micames hizo un breve resumen de lo que sucedió con el modelo argentino, conocido como las AFJP, que estuvieron vigentes entre 1994 y 2008: “Si bien es un sistema derogado, hay gente que todavía lo padece porque fue muy terrible”.

“Este sistema de aporte de capitalización funcionaba como una caja de ahorro, siendo que se sustraía el 11% del sueldo junto con otro 16% que aportaba el empleador. Dicha sumatoria del 27% total era depositada en una ‘cuenta de capitalización individual’ y se transformaba a una unidad de medida (cuota). Cuando la persona llegaba a la edad de jubilación, la empresa le hacía al aportante un cálculo actuarial según su expectativa de vida y los posibles herederos, y entre ambas partes pautaban una forma de pago, que podía ser una renta vitalicia mensual, un retiro programado o un retiro fraccionario”, detalló.

Para la abogada especializada en derecho previsional, el principal problema de las AFJP fue que “no tuvieron en cuenta la previsibilidad”. “El sistema no llegó a tener los 30 años de antigüedad para que una persona completara sus aportes, pero en el medio hubo gente que se murió o incapacitó y juntó poca plata, por lo que esas rentas vitalicias eran de montos bajos. La respuesta prometía un crecimiento de la rentabilidad de esa renta mediante inversiones, pero no había manera de controlar esos niveles de rentabilidad empresarial”, acotó.

Consultada sobre los sistemas de jubilaciones y pensiones en países desarrollados, Micames señaló que allí “rigen los sistemas de reparto, aunque en algunos Estados tienen un sistema de capitalización complementario tipo aportes voluntarios, que lo maneja el sistema público”.

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