Un peluquero de Palmira se atrincheró a los tiros por las restricciones sanitarias
Eran las 22 del domingo cuando ingresó un llamado al 911 que provenía de Palmira (San Martín). En la calle Di Paola de esa localidad, había un hombre de 69 años encerrado en su casa con un arma, jurando que se iba a matar.
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Ante la situación, se activó el protocolo de crisis y salieron raudamente los móviles del Grupo de Resolución de Incidentes y Secuestros (G.R.I.S.) y del Grupo Especial de Seguridad (G.E.S.). Lo primero fue armar un perímetro de exclusión para que los tiros que podía disparar el sujeto no hirieran a nadie. Después, el negociador intentó desatar el complicado nudo emocional que se había tejido en esa vivienda familiar de Zona Este.
Pues bien: resultó que S.C. había entrado en crisis por una discusión que mantuvo con su hija. Incluso ya había hecho un disparo en el patio, casi al mismo tiempo en que llegaban los efectivos policiales.
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Pero detrás de la pelea había algo más: el hombre andaba angustiado porque tiene una peluquería y la vuelta de las restricciones por la pandemia volvían a complicarle la vida, sumado a que días atrás le habían robado el auto a mano armada en Ciudad.
Crisis nerviosa
El hombre seguía en un patio interior del domicilio. Y había que tener cuidado, porque continuaba armado y ya había disparado al menos una vez.
El negociador intentó tranquilizarlo y lo consiguió: a las 0:50 el atrincherado entregó su Smith & Wesson Premier calibre 32 con cuatro municiones -una de ellas en tambor y percutada- y una vaina servida. Luego el comerciante fue custodiado por personal del G.E.S. y puesto a disposición de comisaría 28°.
S.C. fue controlado por médicos del Centro de Salud de Palmira, que constataron que estaba bien teniendo en cuenta las circunstancias. Desde la fiscalía se decidió que el peluquero desesperado fuera trasladado al hospital El Sauce, para continuar con la asistencia.
Es posible que hoy la peluquería no abra.
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