Caso Aliaga: pruebas de que el empresario se quiso defender

Caso Aliaga: pruebas de que el empresario se quiso defender

Saber cómo terminó la vida de Diego Aliaga es uno de los desafíos que enfrentan los investigadores. Hay pistas que indican cómo pueden haber sido esas horas definitivas. Y en la medida en que los forenses analizan el cadáver hallado la semana pasada, la imagen del final se vuelve más nítida.

Facundo García

Facundo García

Como contó MDZ, el cadáver de Diego Aliaga (51) fue encontrado el jueves en un campo de Costa de Araujo (Lavalle), y el hallazgo dio un impulso definitivo a la investigación que lleva adelante el fiscal federal Fernando Alcaraz. Los forenses ya analizan el cuerpo: se sabe que la víctima sufrió golpes y sofocamiento. Ahora una fuente allegada a la causa aportó otro detalle que agrega dramatismo a esos últimos momentos. Parece que en medio de esos ataques el hombre se quiso defender.

De acuerdo a la versión, se habría encontrado entre las uñas del empresario ADN que no pertenece a él. Vale decir que intentó rasguñar o aferrarse a otra persona, y el tejido de la otra piel quedó alojado ahí. "Se ve que ha peleado el flaco, hubo un forcejeo", comentó la fuente. 

Los estudios forenses sobre el cuerpo demorarán unas dos semanas. Entonces habrá certezas sobre el mecanismo de la muerte y sobre este posible rastro de lucha. La investigación indica que el crimen se realizó "entre cinco o más individuos": huelga revisar si el trazo genético en las uñas corresponde a alguno de los imputados: Diego Barrera, Bibiana Sacolle, Gastón y Lucas Curi o Yamil Rosales

Diego Aliaga (50).

Por la cantidad de tiempo transcurrido entre el fallecimiento y el hallazgo de los restos, no será sencillo establecer con claridad la fecha y la hora en que mataron a la víctima. Y el dato es importante, ya que si se comprueba que el famoso llamado en el que pedían 1 millón del dólares a cambio de la liberación se efectuó tras la muerte del cautivo, la causa podría pasar a la Justicia provincial. El fiscal Alcaraz, de todos modos, ha desestimado esa posibilidad. Cree que el expediente podría avanzar con la carátula secuestro extorsivo seguido de muerte

Por estas horas, varias hipótesis circulan en el mundillo empresarial y legista mendocino. Una es que no se trató de un secuestro extorsivo "clásico", sino de un ataque por parte de personas que le debían dinero a la víctima y quisieron "deshacerse" del problema. Se rumorea, también, que puede haber habido un "pez gordo" que se enojó con Aliaga por algún motivo. Como adelantó este diario hace unos días, una sola cosa es segura: esta historia guarda todavía unas cuantas sorpresas.

El caso 

El 28 de julio, Diego Barrera y su "socio" Diego Aliaga quedaron en encontrarse en Bandera de Los Andes 9846 (Rodeo de la Cruz, Guaymallén), donde habían planeado montar una clínica para personas discapacitadas.

Esta es la última imagen de Diego Aliaga, al salir de su casa de Palmares a las 8:26 del 28 de julio. 

Desde temprano pasaban cosas en ese enorme predio. A las 7 llegó Barrera. A las 8:22, las cámaras tomaron a dos sujetos que se arrimaron a la vereda, revisaron los alrededores y regresaron adentro: como controlando el entorno. Llegaron más vehículos. Y entre las 8:36 y las 8:42, ingresó una combi Mercedes Benz Sprinter de color anaranjado que será una clave.

Aliaga se presentó en la cita a eso de las 9.50. Entró, pero nunca se lo vio salir. Lo que sí salió es la combi anaranjada donde -según la hipótesis de la fiscalía- puede haber estado Aliaga, ya reducido por sus secuestradores.

Ese vehículo atravesó Guaymallén y se metió en la Cuarta por la Rotonda del Avión, ocultándose en un garaje ubicado sobre calle Jujuy al 840 (Cuarta Sección, Ciudad). Es el espacio donde se guardaban los rodados de la empresa "Solcito", que es administrada por Barrera y su familia.

Es probable que Aliaga haya permanecido encerrado allí. Sea como fuere, el 30 de julio a las 12.56, mientras Gonzalo -el hermano de Aliaga- estaba haciendo la denuncia por la desaparición, alguien se comunicó con él por teléfono y con "una voz que parecía fingida" le exigió un millón de dólares a cambio de la liberación del empresario.

Por alguna razón no volvieron a llamarlo. Aliaga fue asesinado y trasladado al campo Lavallino, hasta donde llegaron el jueves los efectivos policiales y representantes de la Justicia Federal. La causa está en manos del juez federal Marcelo Garnica.

  • Investigación: Jorge Caloiro - Facundo García.
  • Para aportes y comentarios, puede escribir a fgarcia@mdzol.com
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