La máquina de escrachar pobres

La máquina de escrachar pobres

¿Qué noticias policiales difunden los medios? Una recorrida por la crónica roja deja al descubierto que no se muestran todas las caras del delito: hay preferencia por las fisonomías morochas y, en lo posible, con pocos dientes.

Facundo García

Facundo García

Todas las semanas, buena parte de las noticias policiales consiste en poner la foto y el nombre de alguien, generalmente un lumpen, para que la hoguera moral de la sociedad goce con la satisfacción de sentirse superior a un pobre infeliz.

Basta revisar la última tanda de los que cayeron en cana. Casi todos jóvenes, casi todos "negros". Llegan los partes oficiales, se agrega alguna imagen, un textito y ahí queda la cosa. Sale con fritas.

Son pocos los que se aventuran más allá de los informes que mandan las autoridades. Y no es casual. Existe una economía política de la cara pixelada, un mercado del retrato criminal. No cualquiera es humillable de esa forma.

Días atrás, un fletero se comunicó con este diario para contar que los medios lo habían señalado como ladrón, y -aunque no ha sido sentenciado- temía no poder darle de comer a su familia. "Hermano, hasta se difundió la foto de mi camioneta, y yo necesito laburar", explicó. Lógico: ¿quién contrataría a un flete cuyo conductor fue mencionado en un robo?

Otro caso reciente es el de un albañil de Las Heras que fue liberado hace días, tras pasar más de un año preso. Se lo acusó por abuso sexual y con esa imputación entró en el Penal -con lo que eso implica-; solo para que la Justicia decidiera a la postre que no había elementos para elevar la causa a juicio. Es decir que el hecho delictivo no había pasado, o no había tenido a ese tipo como protagonista. Y todo después de un año detenido.

Ahora estas dos personas intentarán tener una vida con los rótulos a cuestas. "El chorro" y "el violín" retornarán a sus barrios esperando que alguien les crea y que nadie los googlee. No tienen plata para pagar estrategias de márketing, presentar demandas, redactar descargos, etc. 

En el siglo XIX se pensaba que los criminales "tenían una cara particular".

No es justo. Y una indignante prueba de esta desigualdad es lo que ocurrió el jueves con Nu Skin, una empresa que vende maquinitas de cosmetología y terminó denunciada por la Secretaría de Comercio Interior por "difundir información falsa y engañosa" en sus promociones.

Nu Skin es un juego de palabras: leído en inglés, suena como "nueva piel"

La imputación sostiene que la compañía -que posee filiales en varios países- estaría desarrollando una de las llamadas "estafas piramidales", donde no hay ingresos seguros y el eje, en vez de conseguir compradores, está en involucrar a más vendedores dispuestos a "invertir" comprando stock. Al final, los que caen en esas redes pierden plata

Según la hipótesis de Comercio Interior, estaríamos ante una versión remozada del Telar de la Abundancia. Con mejoras: los papeles están en regla y en la difusión de Nu Skin participaron influencers, modelos, gente bien. Más de un famoso sacó buena plata encajándole las maquinitas de la "juventud duradera" a algunos de sus millones de seguidores que entraron en el juego.

¿Y qué tiene que ver esto? Acá viene la diferencia. Cuando el affaire Nu Skin se destapó, este cronista intentó contactarse con colegas que investigan el tema. Y algunos confesaron que habían recibido amenazas legales, por lo que preferían no hablar ni aludir a nadie.

Ahora hay que esperar que la Justicia avance. Nu Skin ya salió a dar su visión del asunto y las bellas influencers explicaron sus razones por Instagram. Cuentan con el beneficio de la duda. Al CEO de la empresa probablemente nunca le veremos la cara; al menos no como se la vemos a los que no tienen dónde caerse muertos.

Ellos sí seguirán llenando las páginas criminales de la crónica diaria. Con foto, nombre y apellido. Porque insultarlos es gratis, sean o no culpables.

Twitter: @facundux

 

 

 

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