Mendocinos que huyen a Europa: "Hay una fuga de cerebros"

Entre la frustración y la esperanza, en las puertas de los consulados los testimonios de jóvenes que buscan dejar el país para afincarse en tierras al otro lado del océano se repiten con argumentos similares. "No es lo económico", afirma la gran mayoría y marcan que lo que los empuja a emigrar tiene más que ver con "lo cultural", "la política" y "la inseguridad". Para muchos, se trata de hacer valer su derecho a sacar provecho de sus capacidades.

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Daniel Álvarez (28) espera frente al consulado español para salir del país

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"De mi círculo de conocidos se están yendo casi todos", afirma Rocío Álvarez (28), médica mendocina que aspira continuar sus estudios en España y que para ello comenzó la semana yendo este lunes por la mañana al consulado español (Agustín Álvarez 455, Ciudad de Mendoza) para validar su título en el país europeo y viajar así junto a su novio, estudiante de enfermería, al otro lado del Atlántico.

Daniel Álvarez (28), pareja de Rocío -que comparte con ella el apellido solo por casualidad-, comparte el diagnóstico de quien será también su compañera de exilio y segura que conoce "al menos cinco personas que o ya se fueron o están a punto de irse" de Argentina. Una situación dramática que el estudiante describe como "una fuga de cerebros" en la cual "el Gobierno no hace mucho" para combatirla.

El proyecto de Daniel y Rocío es "escapar" primero y solucionar los problemas que se presenten después. Según esta pareja de jóvenes argentinos que aspira a un futuro mejor en el exterior, lo que los llevó a decidir abandonar su patria para probar suerte en territorio desconocido no fue la situación económica general -"porque la verdad es que los médicos tenemos buena oferta laboral", aclara Rocío- sino las condiciones de trabajo a las que deben someterse. "Acá en Mendoza si no entrás a alguna residencia no tenés bono de sueldo y como monotributista, que es la otra figura que puedo utilizar para ejercer, hay demasiadas desventajas", dice la profesional.

"Agradecemos su paciencia", el mensaje español ante el crecimiento de las consultas

La seguridad, por otro lado, fue el segundo factor que llevó a los Álvarez hasta el consulado español. "En los últimos seis meses nos robaron tres veces", cuenta Daniel y agrega: "No queremos vivir así".

Pero el disparador que hizo a estos trabajadores de la salud elegir este momento y no otro para armar las valijas y partir fue el resultado las PASO nacionales: "No nos gustó el resultado de las elecciones, no le vemos futuro a eso. Ahora queremos ver cómo sigue, porque por ahí se da vuelta todo, pero por lo pronto ya estamos haciendo los papeles", dice Rocío en nombre de los dos.

Oficinas colapsadas

En las oficinas españolas el número creciente de consultas durante los últimos meses obligó a los funcionarios a colocar carteles rogando paciencia. "En los últimos meses el número de personas que acuden al consulado para realizar diversos trámites ha crecido de forma exponencial", reza un comunicado con el sello del Consulado General de España y aclara que por ello le resulta imposible atender "con la celeridad que sería deseable".

Pero no es España la única que recibe consultas de mendocinos desconcertados. Unas cuadras más al este, sobre Necochea al 712 -también en Ciudad-, está la puerta de atención al público del consulado italiano. Allí también se observa a numerosos jóvenes acercarse por la mañana con documentos, pasaportes y demás papeles en mano para tramitar su traslado. "Esto es de ahora", admiten desde el organismo y agregan que "el año pasado, para esta misma fecha, no había esta cantidad de consultas".

Marcelo Torres (32) es uno de los tantos que este lunes se presentó frente al consulado de Necochea al 712 para apurar su escape. Tiene una entrevista de trabajo ya pautada en Italia y un vuelo programado para este miércoles. "Yo hacía el mantenimiento mecánico para una empresa muy importante de acá pero ya me cansé de cómo está todo", lanza indignado y advierte que lo que más lo motiva a emigrar es "lo cultural, porque la sociedad está cada vez peor".

Florencia Stable (23), luego de visitar el consulado italiano

Algo parecido atraviesa Florencia Stable (23), estudiante de Educación Física y empleada del Neverland que se encuentra en Mendoza Plaza Shopping. "Económicamente está todo re mal acá y no me gusta la inseguridad que hay", dice la ciudadana italo-argentina. "Yo hace mucho tiempo que me quería ir pero ahora con más razón, por como está todo", confiesa.

El caso de Stable es otro de los tantos que admiten ser producto de "la suerte". "Yo tengo la suerte de poder hacer estos trámites fácilmente -dice la estudiante en referencia a los requisitos que debe cumplir para obtener su ciudadanía- pero tengo amigas que sé que también se quieren ir y para ellas, lamentablemente, no es tan fácil". Suerte o no, es evidente que pare estos mendocinos el no poder migrar es visto más como una condena que como una oportunidad.

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