#MDZArte: Magalí Riera, la mano del expresionismo abstracto

Bajo la paleta de colores fríos, pero también cálidos, Magalí logra la materialización de sus ideas a través del arte. ¿Qué esconden sus obras? ¿Qué es el arte para ella? ¡Conocela en esta nota!

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muriel del barco

Magali Riera

Pachy Reynoso/MDZ

Quizás Magalí Riera te suene luego de haber presentando, hace un tiempo atrás, su obra Empaquetados. Fue allí donde vimos una serie de cuadros monocromos que retrataban la presión que ejercen los adultos sobre los niños, invitándonos a reflexionar sobre esta realidad con bolsas plásticas de papel, frascos, cajas, cintas, entre otros, que buscaban representar la preocupación por la niñez y las estructuras familiares, escolares, educativas y sociales.

Hoy Magalí pinta desde su casa que ideó a través de un proyecto con containers en Russell, Maipú y desde allí se siente afianzada como un árbol que crece rodeada de naturaleza y amor de familia. 

Si la vieran pintar, desearían acompañarla durante todo un día. 

-Nombre y apellido

-Magalí Riera.

-Te dicen

-Maga.

-¿Autodidacta o estudiada?

-Soy Diseñadora de Interiores y autodidacta en el arte. He hecho mucha docencia: escuelas primarias y en la penitenciaría.

-¿Cómo fue esa experiencia en la penitenciaría?

-Tuve la intención de transmitir esa liviandad que yo siento al pintar y no hace falta tanto conocimiento previo y todo se puede. Puede ser parte de uno de manera simple y puede ayudarte un montón.

Yo quiero que cada uno se descubra. Por ejemplo, en mi muestra “Empaquetado” abordé esta temática de la educación, que todo es reglado, cuando en realidad es todo distinto, sobre todo en la infancia que los chicos son tan espontáneos y quieren expresarse de otra manera. Los chicos pierden la identidad y se convierten en números y poder expresar algo es maravilloso.

Magali Riera

-¿Qué es el arte para vos?

-Una manera de vivir. Es mi visión de cómo quiero vivir. No me cuesta materializar las ideas.

-¿Cómo nació esta necesidad de expresarte a través del arte?

-Mi mentor fue Ángel Gil. Él decía que yo siempre pintaba pero no lo llevaba a la tela y es algo que uno trae de hecho el bastidor me parecía mágico. Después me di cuenta que yo toda la vida dibujé.

-¿Qué sentís cuando pintás?

-Me voy del mundo. No sé qué pasa, no sé cómo hice. Por ahí lo traslado y me pasa lo mismo cuando cocino.

Magali Riera

-¿Cómo te enfrentás a un lienzo blanco, a un material sin forma?

-Primero era algo muy romántico. Era sólo esta cuestión de encontrarte con la tela y el color, pero después tengo ganas de usar otra cosa y veo qué sale. Pero es verdad que la tela te va pidiendo cosas.

-Cuando mirás cuadros viejos tuyos, ¿te encontrás o ya no?

-Sí me encuentro, porque como todo en la vida, vamos cambiando y las obras también. Hay toda una mutación de acuerdo a la época de la vida. En el tiempo cuando vos lo ves sí tiene su hilo conductor y lo bueno es eso: cuando la gente te identifica.

Magali Riera

-¿Cuándo te propusiste vivir del arte?

-Fue a un taller chiquito y salí con una obra hecha. No paré más. O sea, lo desbordé. De hecho al mes estaba exponiendo en un auditorio. Yo sobrepasé el lugar.

-¿Cuál es tu sueño?

-Me gustaría que me última muestra pueda girar, es decir recorrer otros lugares porque esto sí es algo que se pierde en el tiempo. He recibido muy buenas críticas de gente que ha venido a Mendoza. Esto tiene todo un trasfondo y está bueno para llevarlos a otros lugares. Sin querer queriendo todo tiene un hilo y el mismo trasfondo.

Magali Riera

-¿Te gusta mostrar lo que hacés? ¿Cómo te llevás con el marketing?

-Me cuesta. Ahora estoy entendiendo que no tiene nada de malo. Yo en vez de irme a trabajar a una estación de servicio tengo que salir a vender mis obras. Es mi trabajo, tengo que hacerlo.

-¿Qué te inspira?

-Me inspira el lugar donde vivo. Mis hijos que me enseñan todos los días. Siento que es un árbol que está bien afianzado en su raíz: tiene mucho para crecer, pero la base está.

-¿Qué sentís cuando terminás un cuadro? ¿Y cuándo lo empezás?

-Cuando lo empiezo es adrenalina, vértigo y nunca sé cuándo los termino. Pero como es un juego no lo ves tan determinante.

-¿Cómo le ponés un valor a tu obra?

-Es muy difícil. Yo tengo mi propia tabla y el otro día me enteré que hay un precio por metro cuadrado de tela. ¿Pero cómo lo evaluás? Cada uno le pone el precio que cree que tiene se trayectoria.

-¿Quién valora más tu arte el mendocino o el turista? ¿Y tiene que ver con el valor que le das vos?

-Sí de hecho yo vendí más a Madrid y Buenos Aires desde el hotel InterContinental Mendoza y sin ninguna queja.

-¿Dónde soñás ver un cuadro tuyo?

-España me gusta, me puse muy contenta cuando esa obra se fue para allá a un lugar muy importante a la casa de una señora muy importante.

-¿Qué pieza o cuadro quisieras tener en tu casa que no sea tuyo?

-Por una cuestión de amor, algo de Ángel Gil.

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