La triste realidad de la Basílica de San Francisco, sitio donde yacen los restos de la hija de San Martín
La Basílica de San Francisco fue declarada Monumento Histórico Nacional a través del Decreto N°538/38. Hoy, el edificio se encuentra deteriorado.
Si bien en Argentina el Día del Padre se celebró el pasado 21 de junio, Mendoza tiene un día particular para conmemorar a los padres: el 24 de agosto. La fecha no es antojadiza, sino que es un homenaje al General Don José de San Martín, que en esa fecha, pero de 1816, se convirtió en padre de Mercedes Tomasa de San Martín, popularmente conocida como "Merceditas". Uno de los sitios más emblemáticos ligados al prócer y su hija es la Basílica de San Francisco.
Pese a que ha sido declarado Monumento Histórico Nacional, las condiciones edilicias de la Basílica están, cuanto menos, descuidadas. Pero, para conocer dónde radica la importancia histórica de este lugar, y por qué es un símbolo asociado a la paternidad de San Martín, hay que remontarse al paso del Padre de la Patria y su hija por Mendoza.
Merceditas nació en la casa ubicada en calle Corrientes 343 de la Ciudad de Mendoza, sitio donde actualmente se encuentra el Museo Casa de San Martín. Ese inmueble supo ser el hogar donde San Martín habitó junto a Remedios de Escalada y su hija mientras ocupaba el rol de Gobernador Intendente de Cuyo.
Además de lo que hoy es el Museo Casa de San Martín, hay otro sitio emblemático que une la historia de San Martín y Merceditas con Mendoza: la Basílica de San Francisco. Allí, en la intersección de calles España y Necochea, en pleno centro mendocino, desde 1951 descansan los restos de Mercedes Tomasa de San Martín, su esposo Mariano Balcarce, y su hija mayor, María Mercedes.
La Basílica de San Francisco, un Monumento Nacional dejado en el olvido
Cualquiera que pasee por el centro mendocino ha visto, al menos una vez, la Basílica de San Francisco. En la esquina de Necochea y España, se erige una de las iglesias más emblemáticas de la provincia. Sin embargo, en la actualidad, el rosado de su fachada está lejos de sus años de esplendor.
Y lo que de lejos se ve opaco y descuidado, como suele ocurrir, de cerca empeora. Y mucho. Las grietas, revoques a medio terminar y manchas son un común denominador de la iglesia en la que descansan, ni más ni menos, que la hija de San Martín (además de su nieta y su yerno). Las paredes externas, además, tienen múltiples marcas de lugares en las que supieron haber placas... marcas que ni siquiera se ha tenido el disimulo de reparar y dejar en condiciones, lo que deja expuesto el nivel de deterioro y dejadez para con un sitio que alberga gran parte de la historia, no sólo de Mendoza, sino de Argentina y Sudamérica.
Un dato llamativo es que, al menos de momento, las puertas del recinto permanecen cerradas durante la tarde. Sobre las rejas, cerradas con candado, hay un cartel: "Hasta nuevo aviso, sólo habrá actividades por la mañana en el templo. Sábados y Domingos, celebraciones en horario habitual". Esta situación no pasa desapercibida. Una jubilada que circulaba por la explanada de la Basílica expresó su disgusto: "Es una lástima que esté cerrada, debería estar abierta para quien quiera ingresar".
La señora, además, se lamentó por el estado de la iglesia y recordó la importancia de San Martín: "Acá están los restos de la hija de San Martín y de dos de sus nietas. Esto está muy descuidado... San Martín hizo mucho por Argentina, esto es un Monumento Nacional y miren cómo está", dijo con un dejo de resignación.
Pese a que la inacción de quienes deben abogar por el mantenimiento del inmueble se refleja en cada grieta, mancha o hueco sin tapar, hay una responsabilidad que los excede. Si alguien observa la pared que da a calle Necochea, puede observar cómo esta está repleta de grafitis. A lo largo de casi 100 metros, el edificio ha sido vandalizado en reiteradas ocasiones por ciudadanos anónimos.
La Basílica de San Francisco fue declarada Monumento Histórico Nacional mediante el Decreto N°538/38. Además de los restos de Merceditas, su hija María Mercedes, y su esposo Mariano Balcarce, el recinto también conserva la imagen de Virgen del Carmen de Cuyo, Patrona y Generala del Ejército de los Andes, además del bastón de mando que San Martín le ofrendó.
La faceta de padre de San Martín que Mendoza homenajea con una Ley
La iniciativa para que en Mendoza se conmemore el Día del Padre cada 24 de agosto se remonta a 1953, cuando la profesora Lucía Zuloaga de García Sada presentó la propuesta ante la Dirección General de Escuelas. El organismo aceptó y, resolución mediante, el día fue incorporado al calendario escolar provincial.
Sin embargo, fue recién en 1986 cuando esa resolución se transformó en Ley. A través de la Ley Provincial 5131, Mendoza buscó homenajear una faceta poco resaltada de San Martín: la de padre. A contracultura para lo que se estilaba en esa época, el prócer se encargó de criar solo a su hija (y en pleno exilio en Europa). Remedios había fallecido en agosto de 1823 tras padecer tisis. En ese entonces, Merceditas tenía apenas siete años.
Mientras San Martín encabezaba la gesta libertadora por Chile y Perú, Merceditas quedó al cuidado de su abuela materna, Tomasa de la Quintana de Escalada. Concluidas las campañas, el Padre de la Patria asumió su rol paterno. Viudo y sin intenciones de volver a formar pareja, se llevó a su hija a Europa. Para el General, Mercedes era todo lo que le quedaba. Así, partieron a Francia en febrero de 1824 y, desde entonces, él se convirtió en su único sostén familiar, supervisando de manera casi obsesiva cada aspecto de su formación.
Bajo esa tutela, Mercedes -a quien su padre llamaba "la infanta mendocina"- se destacó en pintura, música e idiomas, y en 1825, instalado en Bruselas, San Martín le escribió un decálogo de doce máximas morales para guiar su crianza, que con los años se transformó en un texto de referencia educativa. En 1832 la joven se casó con Mariano Balcarce y formó una familia que terminó siendo el único sostén afectivo del Libertador en sus últimos años.