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En primera persona: qué pasa en la cabeza y corazón de una heroína anónima

MDZ presenta el testimonio de una de las docentes reconocidas esta semana por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Un ejemplo silencioso que construye patria todos los días.

La directora fue reconocida por la Dirección General de Educación de Gestión Privada por el acompañamiento personalizado de las trayectorias educativas.

La directora fue reconocida por la Dirección General de Educación de Gestión Privada por el acompañamiento personalizado de las trayectorias educativas.

Gentileza

¿Qué siente una directora al ser reconocida públicamente? Mi nombre es María Cecilia Forns, soy directora del Colegio Santo Tomás de Aquino, y el pasado lunes 17 de agosto, en el marco del Acto Oficial del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por el Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín realizado en la plaza homónima, fui reconocida por la Dirección General de Educación de Gestión Privada por el acompañamiento personalizado de las trayectorias educativas, el sostén permanente a la comunidad, y el compromiso pedagógico para la promoción de aprendizajes significativos.

La directora reconocida como una heroína

La sorpresa que sentí fue tan grande como tantas letras mayúsculas aparecen en el párrafo anterior. En mi pequeñez, de trabajo diario que realizo felizmente por la gran vocación de servicio que tengo, lo primero que dije cuando se me comunicó la noticia fue: ”No sé si yo merezco esto, sin mi gran equipo no hay gestión efectiva posible”. A lo que me respondieron que este reconocimiento destacaba mi figura porque como directora tenía la capacidad de impulsar para que las cosas sucedan ¡Qué decir! No sabía qué pensar, me sentía confundida. No estoy acostumbrada a saborear las victorias, siempre abocada a tareas, emergente, necesidades que parecen nunca terminar.

Durante el acto, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, se refirió a nosotros, los premiados, “como los héroes de hoy; los que trabajan incansablemente y no son tan visibles”. Coincido, porque ser reconocida institucional y públicamente no es cosa de todos los días en nuestro ámbito y estoy convencida que muchos directivos lo merecen y lo son. Pero, seguramente pocos se crean héroes y se animen a esta exposición, teniendo en cuenta que, en la difícil tarea del directivo, de tomar decisiones que impactan en el desarrollo de niños, familias y maestros no siempre son bien entendidas, aceptadas y compartidas. ¡Qué nervios! ¡Cómo impactaría esto al día siguiente cuando llegara al colegio!

Alumnos de diferentes establecimientos recibieron reconocimientos a su esfuerzo

Alumnos de diferentes establecimientos recibieron reconocimientos a su esfuerzo

El reconocimiento que interpela a una directora

Y me llené de inseguridades. Es que a veces los objetivos de un educador son difíciles de medir porque trabajamos con personas, y la grandeza humana y trascendente de nuestros alumnos excede rúbricas y descriptores. Sin contar que, además, tenemos esa capacidad y hambre de aprender continua que nos lleva a ser muy reflexivos y críticos con nuestras propias prácticas y hasta a veces demasiado exigentes con nosotros mismos. ¿Estoy a la altura de este reconocimiento?

Pero por suerte siempre después llega la calma y salió el sol que me permitió ver a mi familia, a mis colegas y amigos reunidos para acompañarme y celebrar este logro. Me emocioné profundamente y me llené de gratitud.

El desafío de liderar una escuela y tomar decisiones

Agradezco a Nora Lima quien tuvo la valentía de elegirme para este reconocimiento, al Director General del colegio, Ezequiel Méndez, que con estas palabras se refirió a mi persona en el comunicado institucional: “La felicitamos por este logro que es el fruto de un trabajo persistente, tenaz y con mucho entusiasmo, liderando un equipo de profesionales comprometidos con la educación integral y el bien de nuestros queridos alumnos”, al rector de la Universidad Católica, Dr. Miguel Ángel Schiavone por acompañarme y apostar por la apertura del nivel primario, y a mi querido equipo directivo, docentes, administrativos, familias del colegio y alumnos que se alegraron por mí y se acercaron cálidamente a felicitarme. Algo bien debo estar haciendo... Para concluir, este reconocimiento público, me motiva, me desafía a ser mejor persona, mejor directora y a seguir capacitándome para dar a los demás lo mejor de mí y ser un buen ejemplo para toda la comunidad educativa.