El cáncer no solo se evita, se cura: la lucha con datos y el trabajo para romper las brechas económicas
Hay 130 mil casos nuevos de cáncer al año en Argentina. Podemos prevenirlos, pero también combatir la concepción de irreversible. La información como aliada y el rol del Estado y los privados en la cuestión del acceso.
Unos 130 mil casos de cáncer se diagnostican al año en Argentina.
EFEEn Argentina se diagnostican unos 130 mil casos de cáncer al año. Es el quinto país en Latinoamérica. Si tenemos en cuenta la población total, la tasa de incidencia aproximada es de 276 casos cada 100 mil habitantes, considerada media o media-alta en comparación con otras. El número puede crecer, pero también disminuir y depende de muchos factores.
En principio, de lo que se suele explicar cuando hablamos de prevención: un cambio de hábito y control temprano es inmensamente más potente que un tratamiento. El vicepresidente de la Asociación de Oncología Clínica, Sergio Specterman, explica que se puede reducir la incidencia de cáncer en un 40% con pocas conductas. "Las maniobras de un médico no pueden incidir más, si pensamos en los costos de salud. Hacer campañas para evitar fumar, para alimentarse bien y hacer ejercicio te va a salir mucho más barato en la relación costo-beneficio para salvar vidas que que pagarle a todo el mundo que necesite la droga más cara", señaló en diálogo con MDZ.
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Más allá de la prevención
A pesar de que la prevención es la mejor arma, los casos siguen aumentando. "Si nos mantenemos en este estamento no nos va a ir bien porque se calcula que para el 2030 podría aumentar un 50% más la incidencia". Se requiere conciencia, combate constante a los factores de riesgo como el tabaquismo, la vida sedentaria y la mala alimentación. Pero también se necesita un cambio de percepción: el cáncer no es una sentencia.
Además de evitable, el cáncer también es curable, tratable y en su defecto cronificable. Los datos advierten que al menos el 50% se cura. La tecnología ha avanzado a grandes escalas y muchos mecanismos han generado un fuerte impacto en la medicina oncológica. Las personas que padecen esta enfermedad tienen alternativas y más aún cuando es detectada a tiempo.
"Se puede curar el cáncer. Hoy en día hay muchos cánceres que se curan. Antes, por ejemplo, en la era de la quimioterapia clásica ya había tumores muy quimiosensibles. Con la quimioterapia tradicional hay una alta chance de que vos puedas curarlo. Hay modelos tumorales que son altamente sensibles a los tratamientos. Los linfomas, varios de las leucemias, algunos sarcomas. Realmente la quimioterapia le cambió la vida. La diferencia que estamos asistiendo ahora para todos los tratamientos son las drogas contra blancos moleculares. Vos podés estudiar la biología molecular de un tumor, detectar qué falla tiene molecularmente y en varios casos tenés una droga específica para atacar esa mutación. Y ser más efectivo", explicó Specterman, quien a su vez el Jefe de la Sección Oncología Clínica del Hospital Italiano de Buenos Aires.
También advirtió cómo impactan los avances en la tecnología. "El gran descubrimiento desde la oncología de los últimos años es la inmunoterapia. O sea, lograr activar a tus glóbulos blancos, a tus linfocitos, para que puedan reconocer y actuar contra el tumor. Y realmente, en varios modelos tumorales, los resultados sorprenden muchísimo. Hay gente que en otras situaciones no te imaginabas poder curar. Realmente es fascinante", contó.
Combatir con datos
Teniendo en cuenta esta concepción, qué hace que la enfermedad aún lleve consigo el estigma de lo irreversible. "Yo creo que es el primer impacto. Cuando debuta en tu consultorio una persona con cáncer, viene apesadumbrada y pensando que es el final. Se empieza a replantear muchas cosas. Nuestra misión es estar disponible, abrirle los ojos y conducirlo a ese destino. Mostrarle todas las puertas que todavía tiene abiertas", aportó Specterman sobre el rol del médico en la consulta.
Aún así, advirtió que viene percibiendo un cambio en el nivel de información que trae el paciente. "A veces es errónea y hay que corregirla, pero tienen mucho más acceso", señaló.
De hecho, aseguró que es justamente esa la principal herramienta para combatir esta percepción del cáncer: la información. "Muchos vienen al consultorio pensando que es el final, leyeron en internet lo peor. Se combate estimulando la información, saber que hay nuevos tratamientos, que por ahí no todos estos tratamientos son para todos, pero que se está avanzando a pasos agigantados", expresó.
La cuestión del acceso y la salud pública
Mediante la última frase, el médico se metió en otro debate clave en torno a esta condición del cáncer como una enfermedad con cura: las brechas socioeconómicas para lograr el el acceso.
"La equidad y poder llegar al recurso es el problema. Porque yo te hablo de drogas que tienen muchísima actividad de métodos diagnósticos, de secuencias, de diagnóstico molecular pero eso todo tiene alto costo. A veces tenés ayuda de la farma interesada en que la gente llegue a sus drogas pero también está en el médico ser honesto en el momento de la prescripción. Hay que basarse en evidencia y si consideramos que una persona se va a beneficiar mucho con una molécula, aunque sea cara, sostener esa idea. Pero hay drogas que son muy caras y que uno no sabe el beneficio real que te da. Es discutible y el recurso es finito", problematizó.
En ese caso, aseguró que las alternativas para alcanzar acuerdos con la farma existen y depende de la voluntad para negociar y facilitar ese acceso. Puso como ejemplos casos de empresas que reconocen el costo de la droga si las tasas de respuesta son menores cuando se hacen las pruebas en el mundo real. Que pueden diferir los resultados de los testeos previos.
"Hay recursos. Los financiadores y los prestadores de salud llegan a acuerdos. Porque necesitan vender", señaló. En ese caso, la consulta es si es el Estado el encargado de asistir a esas mesas de negociación, para no despegarse de la gestión de una enfermedad clave para la salud pública. Y en ese caso, si la administración de Javier Milei lo entiende de esa manera, ante el temor de que los casos sigan creciendo.
"Yo creo que hay una tendencia a que los privados manejen sus recursos. No lo veo al Estado muy activo en que instituciones globalmente hagan compras a través del Estado, por ejemplo, no lo veo", advirtió. Sin embargo, aseguró que la actividad privada tiene incentivo en el tratamiento del cáncer. "Es rentable porque hay muchas instituciones dedicadas al tratamiento del cáncer y todavía siguen en pie. Tratar el cáncer moviliza muchas cosas", indicó.
Una cuestión que genera optimismo si consideramos los avances de los últimos años en el tratamiento. Una enfermedad que hay que combatir primero desde la prevención y luego mediante el avance constante en los métodos de tratamiento y la responsabilidad del Estado de considerarla una de las más importantes a nivel salud pública.
Mientras que el paciente tenga la certeza de que nunca debe perder la esperanza y mucho menos padecer el estigma.
Datos: Global Cancer Observatory e Infomedia.



