Alfredo Weber: "Gador cuenta con la primera planta del país y de la región para desarrollar medicamentos que actúan sobre el origen de la enfermedad"
Alfredo Weber, director general de Gador, analizó el presente de la industria farmacéutica, el avance de la medicina de precisión y la clave del acceso a terapias de calidad.
La salud como eje de discusión reunió a referentes del sector en la primera edición de MDZ en Diálogo, donde el foco estuvo puesto en los desafíos actuales y futuros de la industria medicinal y farmacéutica. En ese marco, Alfredo Weber, director general de Gador, compartió la visión de la empresa farmacéutica sobre innovación, inversión y acceso a medicamentos.
Con más de ocho décadas de trayectoria, Gador se posiciona como un actor clave dentro del sistema sanitario argentino. Su participación en múltiples áreas terapéuticas y su compromiso por la calidad y la accesibilidad marcan el rumbo de una compañía nacional que busca equilibrar innovación con impacto social.
En un contexto en el que los tratamientos son definidos por la tecnología, Weber destacó el avance hacia una medicina cada vez más específica y compleja, pero también subrayó la necesidad de garantizar que esos desarrollos lleguen efectivamente a los pacientes.
La conversación también abordó el rol de la inversión en el desarrollo de nuevas terapias y cómo la industria puede responder a demandas crecientes en enfermedades de alta complejidad.
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Mirá la entrevista completa a Alfredo Weber para MDZ en Diálogo
—Gador es un laboratorio muy conocido por los usuarios. ¿Qué representa en la historia de la medicina argentina?
—Gador tiene 85 años de presencia en el país. Como bien decís, hay muchos medicamentos que conocemos, como Alplax, Sinlip, entre otros. Es una larga lista. Participamos en 14 áreas terapéuticas diferentes, con productos que se venden en farmacias y otros destinados a enfermedades poco frecuentes. Desde su nacimiento, Gador se caracterizó por el acceso (que las personas puedan contar con distintos tipos de terapias) y por la altísima calidad. La calidad en Gador no se discute, trabajamos con los más altos estándares.
—Se habla de la medicina del futuro. ¿Cuáles son los cambios clave que hoy atraviesa la industria?
—Hoy existe lo que se llama medicina de precisión, donde los medicamentos están cada vez más enfocados en atender patologías específicas. Esto requiere inversión, equipamiento distinto e información diferente para poder desarrollar productos con mayor complejidad. Esa posibilidad de trabajar con nuevas tecnologías es la que permite atender enfermedades diagnosticadas con mayor precisión.
—En términos simples, eso implica inversión. ¿Qué impacto tiene la nueva planta de alta complejidad en Pilar?
—Es una inversión cercana a los 25 millones de dólares y representa un enorme orgullo. Nos permite elaborar macromoléculas, que son diez veces más grandes que las moléculas tradicionales que se encuentran en medicamentos habituales. Para eso se requiere equipamiento especial. Esto no solo es importante para nosotros, sino para el sistema sanitario argentino, porque permite ofrecer medicamentos con una huella similar al innovador, pero a un costo mucho menor. Por ejemplo, participamos en licitaciones donde nuestro precio fue la mitad del original.
—En terapias de alta complejidad, donde la necesidad es urgente, ¿cómo se toman decisiones de inversión?
—La persona que tiene un diagnóstico espera el medicamento, pero también espera poder acceder. Muchas veces el tratamiento existe, pero no llega porque no se puede pagar o es difícil conseguirlo. Entonces, hablamos de tratamiento, pero también de acceso y calidad. En Gador ponemos al paciente en el centro: buscamos medicamentos de altísima calidad que sean asequibles. Si no, estamos hablando de algo en el aire.
—En ese camino de innovación, ¿qué ejemplos concretos pueden mencionarse?
—Un ejemplo tiene que ver con esta planta de macromoléculas u oligonucleótidos.
—Para traducirlo: cuando hablamos de moléculas, hablamos del principio activo del medicamento.
—Exactamente. Esa molécula puede ser simple o extremadamente compleja. Lograr que sea estable en el tiempo y tenga efecto terapéutico implica un proceso muy sofisticado que requiere equipamiento especial. En Gador invertimos en ese tipo de desarrollos.
—Volviendo a los ejemplos concretos.
—Tenemos dos casos importantes. Uno es el desarrollo y comercialización de Nusinersen, cuya marca es Ligonux, para la atrofia muscular espinal (AME), una enfermedad poco frecuente que afecta principalmente a niños y adolescentes. Poder ofrecer un medicamento equivalente al innovador a la mitad del costo es oro en polvo. En una licitación pública del Ministerio, el original se ofreció a 42 mil dólares y nuestra propuesta fue de 21 mil. Esto permite tratar a más pacientes y reduce costos para el sistema sanitario.
—Es un tema central, porque muchas veces se ven casos de pacientes que no pueden pagar tratamientos con costos altísimos.
—Exactamente. Los costos de importación son muy altos. Poder producir localmente a menor precio implica menos salida de divisas, menor costo para el sistema y más pacientes tratados. Una industria farmacéutica fuerte acompaña las necesidades del país, y Gador está en ese camino.
—¿Y el segundo ejemplo?
—En 2021 lanzamos un medicamento para fibrosis quística. Antes de nuestra salida al mercado, solo había 50 pacientes tratados en Argentina. Hoy, gracias a nuestro producto, hay mil. Además, cuesta una quinta parte del innovador, que nunca se registró en el país. Con lo cual si había un paciente con fibrosis quística que lo necesitaba, tenía que traerlo por lo que se llama uso compasivo, que es un sistema bastante engorroso. Nuevamente, hablamos de calidad y acceso como dos elementos inseparables.
Una nueva planta para la medicina de precisión en Argentina
La reciente inauguración de la planta de oligonucleótidos de Gador marca un hito en la industria farmacéutica nacional y regional. Se trata de la primera instalación de este tipo en América Latina, orientada al desarrollo de terapias que actúan directamente sobre la información genética de las células. Esta tecnología permite avanzar en tratamientos para enfermedades poco frecuentes y abre nuevas posibilidades para patologías crónicas.
El complejo integra una planta de producción de oligonucleótidos terapéuticos y otra de inyectables, ambas con estándares internacionales. Allí se desarrolla, entre otros proyectos, un tratamiento para la atrofia muscular espinal, con impacto directo en el acceso y la equidad del sistema de salud.
Con una inversión superior a los 20 millones de dólares, la infraestructura no solo fortalece la capacidad productiva local, sino que también impulsa la exportación, la generación de empleo especializado y la consolidación de la Argentina como un actor relevante en la industria farmacéutica global.
