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Basura en todas partes: la huella que los mendocinos dejan a su paso

La basura se acumula en cada lugar de Mendoza. El problema no es solo la frecuencia en la limpieza, sino la intensidad con la que los ciudadanos ensucian.

Mendoza supo ser la Ciudad más limpia del país y, quizá, toda la provincia podía tener ese calificativo. Pero los tiempos cambian y alcanza con recorrer cada sitio para darse cuenta. Las huellas quedan marcadas: basura en todas partes. En espacios públicos, en las acequias, incluso en sitios turísticos. 

Las acequias de la Ciudad de Mendoza se convirtieron en un botadero de residuos de todo tipo. La imagen corresponde a la plazoleta que está ubicada en Olascoaga y Martín Zapata, en plena Quinta Sección.  Algo similar ocurre en cada núcleo urbano del Gran Mendoza, principalmente cerca de paradas de colectivos. 

En zonas turísticas ocurre algo aún más sorprendente y negativo. Sitios que son naturales y donde se resguardan recursos clave como el agua, son igualmente maltratados. Es lo que pasa en el lago y perilago de Potrerillos. Cada día, miles de personas lo visitan. Y al retirarse, queda un manto de basura: botellas de vidrio, de plástico, bolsas de todo tipo, restos de comida y elementos de todo tipo se acumulan. La Municipalidad de Luján realiza operativos, pero, como se dice, el mejor lugar no es el que más se limpia, sino el que menos se ensucia. Mucho más cuando se trata de un sitio natural. 

El estado de las acequias en Las Heras en la calle Dr. Moreno al 800.
La basura que dejan los visitantes de Potrerillos.