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Salud mental y diabetes, una enfermedad conocida pero mal interpretada

Vivir con una enfermedad crónica puede ser un gran desafío: riesgos, miedos, fantasmas que afectan a miles de personas. Carlos Gustavo Motta en su columna de sábado, deja su mirada en MDZ.
Foto: Shutterstock
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La ciencia médica avanzó a pasos agigantados en relación a su diagnóstico, su tratamiento y la comprensión de sus causas. La psicología, por otro lado, es una herramienta indispensable para lidiar con el estrés y el agotamiento ante la enfermedad

Cuando se convive con una enfermedad crónica hay pensamientos encontrados

Al recibir el diagnóstico de diabetes una serie de emociones se mezclan. Ira, culpa, miedo, negación entre otras. La estrategia es construir un sistema de respaldo constituido por familiares y amigos. Asimismo buscar orientación profesional de parte de un equipo para llevar a cabo un plan de acción.

La diabetes resulta paradójica en cuanto que es una enfermedad conocida pero mal interpretada. En líneas generales se tiene la vaga idea de tener azúcar en sangre y no saber mucho más, albergando prohibiciones alimentarias intentando determinar una fiscalización generalizada sobre la ingesta. 

Cuando se convive con una enfermedad crónica hay pensamientos encontrados.

Los estudios han demostrado que cuando las personas que conviven con la diabetes albergan actitudes negativas y de este modo muchas resisten al tratamiento que se hace más denso porque la comida es la que se pone en cuestión. El “yo voy a comer lo mismo de siempre” o “de algo hay que morir” son frases que se pronuncian alimentando de este modo la resistencia a un tratamiento posible.

Vivir con diabetes es demandante porque puede haber momentos en que se siente estar abrumados o desanimados y nos impida disfrutar la vida. En líneas generales (y en todas las enfermedades de carácter crónico) es angustiante llevar a cabo los estudios y los cambios en la alimentación. Un signo característico es desarrollar una aflicción diabética” o “agotamiento diabético” dos términos que se refieren a experiencias distintas pero ambas relacionadas.

Vivir con diabetes es demandante

En la aflicción diabética se significa un período donde la persona se angustia, enfurece o estresa porque piensa que no tiene el control de la enfermedad: que no puede hacer nada contra algo que desconoce.

Vivir con diabetes es demandante porque puede haber momentos en que se siente estar abrumados o desanimados. Foto: MDZ

El agotamiento diabético se relaciona porque la persona desea que las exigencias del autocuidado se acaben. Es cuando comienza una especie de autosabotaje dejando de revisar los niveles de glucosa o ser menos estricto con la alimentación o directamente dejar de cuidarse.

La aflicción y el agotamiento no son indicadores de fracaso sino una reacción común a lo que implica vivir con diabetes. No obstante pueden reforzarse mutuamente y afectar la motivación a tal nivel que resulta complicado manejar la situación de la enfermedad experimentando de este modo, ciertos retrocesos.

La diabetes resulta paradójica, es una enfermedad conocida pero mal interpretada

¿Cómo puede recuperarse el equilibrio y la confianza? El equipo de profesionales que uno elige en estos casos resulta fundamental. El psicólogo no sólo escucha sino que le brinda la palabra al afectado y resulta facilitador del desarrollo de estrategias que alivien esas barreras autoimpuestas por quien convive con la diabetes.

La aflicción y el agotamiento no son indicadores de fracaso sino una reacción común a lo que implica vivir con diabetes.
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Aunque el diagnóstico sea reciente o necesite repasar sus conocimientos sobre diabetes, es conveniente inscribirse en un programa educativo especializado que muchas obras sociales lo ofrecen. Algunos se enfocan en las habilidades para el cuidado personal de la enfermedad y se llevan a cabo en hospitales públicos o por internet.

Abarcan temas como alimentación saludable, la importancia de la actividad física, el monitoreo de los niveles de azúcar en sangre y el manejo del estrés. Las habilidades que se indiquen en esos talleres no deben ser despreciadas e incluso contribuyen a reducir costos médicos y mejorar la calidad de vida en general.

Una de las claves posibles para vivir bien con diabetes radica en armarse de todo conocimiento posible. Cuando se entiende esta condición  y se aprenden nuevas tácticas para manejarla, aumenta la confianza personal, lo cual sirve en gran parte como antídoto a la aflicción. Si bien el saber no siempre es  poder, el poder es saber cuánto de nosotros estamos en condición de afrontar algo que debemos sortear para empoderarnos cada día un poco más.

Vivir bien con diabetes radica en armarse de todo conocimiento posible

Carlos Gustavo Motta.

* Carlos Gustavo Motta es psicoanalista y cineasta.