Juana Manso: la clave de la innovación
Evocar una figura del pasado con motivo de su aniversario supone un ejercicio de recorte o selección entre tantos otros personajes destacados, una intencionalidad que intenta iluminar desde el presente determinados aspectos de su vida. Difícil no caer en uno de los extremos: el panegírico que lo reviste de notas heroicas o el relato desencantado que exhibe sus miserias para denostar su imagen.
Te puede interesar
Ecoparque casi listo: cuándo abrirá y qué cambia en el Parque San Martín
Lejos de tales usos públicos – o políticos – de la historia, podemos acercarnos a la figura de Juana Manso con motivo del aniversario de su natalicio. Una mujer polifacética - docente, actriz, poeta y periodista – que supo ser autodidacta, despertar admiración y encendidas críticas. Su pluma ilustrada, activa y aguda nos permite asomarnos a su alma, sus inquietudes, aspiraciones y proyectos. Sin ánimo de exaltar, sin intención de juzgar. Simplemente con el deseo de comprender algunos rasgos salientes de una mujer apasionada por la educación que se animó a cuestionar prácticas hasta entonces habituales en aquellas aulas decimonónicas.
Una mujer polifacética que supo ser autodidacta, despertar admiración y críticas
Una de sus más arduas – y conocidas - batallas fue la defensa del derecho de las niñas a acceder a una educación de igual calidad que los varones, así como también el de los niños de sectores más pobres. En el primer caso, promovió el ingreso de mujeres en las instituciones ya existentes, hasta entonces restringidas para ellas.
Hija de su tiempo, ávida lectora de autores ilustrados, bregó por una educación pública accesible para todos como paso indispensable para la formación de ciudadanos. En ese contexto, nos legó una máxima que aún hoy nuestras aulas podrían asumir: “inútil es decir a los hombres: sois libres sino se les enseña a serlo”.
Promovió el ingreso de mujeres en las instituciones, restringidas para ellas
Como educadora, Juana objetó los castigos físicos vigentes en aquel tiempo, cuestionó el aprendizaje meramente memorístico, se propuso fomentar el gusto por la lectura y actividades que respondieran a los intereses del niño, el aprendizaje experiencial y el juego.
Al ejercer la profesión docente y la gestión escolar demostró capacidad reflexiva sobre su propia práctica. Argumentó sus propuestas innovadoras no solo basándose en la observación de ejemplos y expertos extranjeros sino en el análisis reflexivo de su propia experiencia. Así lo hizo al proponer los jardines de infantes como espacios de aprendizaje indispensables para todos los niños desde su más tierna edad. Su descripción de los jardines, con patios arbolados, espacios para juegos y baile, organización de un horario marcado por cantos, tiempos diarios de educación física y el empleo de materiales didácticos resulta novedosa para la época. Al fundamentar, se remite a “la excelente obra de las señoras Elisa Peabody y Maria Mann”, a la obra de Pestalozzi y al pedagogo Friedrich Fröbel. Pero también refiere a su propia experiencia en el aula. Sus escritos traslucen una competencia profesional indispensable para quien se propone innovar: capacidad de observación y análisis reflexivo sobre su propio ejercicio docente.
Juana objetó los castigos físicos vigentes en aquel tiempo
La maestra Juana Manso ejerció su profesión en tiempos muy lejanos para nosotros. A pesar de los cambios que promovió, aún se observa la terrible semejanza entre las aulas del siglo XIX y las actuales. La relectura de sus publicaciones nos permite apreciar en ella esa capacidad reflexiva sobre la propia práctica sin la cual – aún en tiempos de la inteligencia artificial - no podremos lograr la innovación educativa tan anhelada.
* María Inés Montserrat. Dra. en Historia y profesora de la Escuela de Educación de la Universidad Austral.

