Psicologia

La queja constante o inútil

Una queja es una expresión que denota molestia, disgusto o dolor. Una queja puede ser expresada de muchas formas. Carlos Tantucci, consultor psicológico deja su opinión en MDZ.

Carlos Tantucci martes, 28 de mayo de 2024 · 15:54 hs
La queja constante o inútil
Cuando nos quejamos constantemente, lo que hacemos es tender a enfocarnos en lo negativo, aumentando así, los niveles de estrés, ansiedad y frustración. Foto: MDZ

La queja constante tiene un impacto significativo en nuestro equilibrio emocional. Cuando nos quejamos constantemente, lo que hacemos es tender a enfocarnos en lo negativo, aumentando así, los niveles de estrés, ansiedad y frustración. Esta mentalidad negativa nos lleva a un ciclo negativo de pensamientos y emociones, contribuyendo al desarrollo de trastornos como la depresión. Además, la queja constante distorsiona la percepción de la realidad, haciendo que veamos todo a través de un filtro negativo.

La queja constante afecta negativamente las relaciones interpersonales

Cuando vivimos constantemente quejándonos, resulta agotador para quienes nos rodean, y seguramente, nuestros amigos,
familiares o colegas va a evitar interactuar con alguien que siempre está quejándose. También la queja constante nos afecta en la productividad, cuando nos quejamos constantemente, tendemos a centrarnos en los problemas en lugar de buscar soluciones. Esto nos lleva a una mentalidad de víctima en la que sentimos que no tenemos control sobre su situación y, por lo tanto, no tomamos medidas para cambiarla, y así afectamos el rendimiento laboral y la capacidad de alcanzar metas y objetivos.

La queja constante afecta negativamente las relaciones interpersonales. Foto: MDZ.

Algunas de las razones por las que las podemos recurrir a la queja inútil son

  • Patrones de comportamiento: cuando la queja se convierte en un hábito arraigado. Podemos estar acostumbrados a expresar nuestras frustraciones o disgustos de manera automática, sin realmente reflexionar sobre si estamos logrando algo positivo con ello.
  • Necesidad de atención: cuando expresar nuestras quejas nos brinda una sensación momentánea de importancia o relevancia.
  • Evitación de responsabilidad: cuando en lugar de tomar medidas para abordar los problemas o mejorar la situación, preferimos quejarnos como una forma de desplazar la responsabilidad hacia otros.
  • Sentimiento de impotencia: cuando recurrimos a la queja inútil como resultado de sentirnos impotentes o desesperanzados frente a una situación.
  • La baja aceptación a la frustración: es un factor importante que contribuye a la queja constante. Y la frustración surge cuando nuestras expectativas no se cumplen o cuando nos enfrentamos a obstáculos en la consecución de los objetivos que nos habíamos impuesto.

La baja aceptación a la frustración puede alimentar la queja constante

  • Expectativas poco realistas: la falta de aceptación de la realidad nos lleva a la queja constante sobre lo que está mal en lugar de buscar soluciones realistas.
  • Evitación del malestar: la frustración es una emoción incómoda y desagradable. Cuando tenemos dificultades para tolerar este malestar y en lugar de enfrentarlo de manera constructiva, recurrimos a la queja constante como una forma de desahogarnos y buscar un alivio temporal.
  • Baja tolerancia a la adversidad: la falta de aceptación de la frustración indica una baja tolerancia a la adversidad, nos sentimos abrumados por los desafíos y dificultades de la vida.
  • Pensamiento rígido: tener dificultades para adaptarnos a los cambios o para encontrar soluciones alternativas cuando nos enfrentamos a algún obstáculo.
La baja aceptación a la frustración puede alimentar la queja constante. Foto: MDZ.

Como gestionamos la queja constante

  • Tener autoconciencia: reconocer cuándo uno está cayendo en el patrón de quejas y detenernos conscientemente. Darnos cuenta de cómo nos sentimos y cómo las quejas están afectando el estado de ánimo y todo el entorno.
  • Cambiar el enfoque: en lugar de enfocarnos en lo que está mal, tratemos de encontrar algo positivo en la situación. Incluso en las circunstancias más difíciles, siempre hay algo bueno o algo que podemos aprender.
  • Practicar la gratitud: cada día, tomemos un momento para reflexionar sobre las cosas por las que estamos agradecidos. Esto nos ayudará a enfocarnos en lo positivo en lugar de lo negativo.
  • Encontrar soluciones: en lugar de solo quejarnos, buscar soluciones prácticas a los problemas, utilizando nuestra creatividad y nuestros recursos.
  • Cambiar el diálogo interno: prestar atención a la forma en que nos hablamos a nosotros mismos. Si nos encontramos constantemente enfocándonos en lo negativo, tratemos de cambiar esos pensamientos por afirmaciones más positivas y constructivas.
  • Buscar ayuda profesional: lo que seguramente nos va a ofrecer herramientas y estrategias específicas para abordar los patrones de pensamiento y comportamiento. 

"Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas? Si no lo tiene ¿por qué te quejas?"(proverbio Oriental).

Carlos Daniel Tantucci.

* Carlos Daniel Tantucci - Consultor psicológico. productor y conductor del programa “Compartiendo Vida”, por FM "PARROQUIAL" 105.1

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