Servicios públicos

Agua: tarifa cara, instalaciones viejas y el plan que puede truncar Milei

La tarifa de agua y cloacas subirá fuerte solo para mantener la empresa. Las instalaciones y el servicio arrastran una herencia deficitaria. La decisión clave para mejorar el servicio a largo plazo.

Pablo Icardi
Pablo Icardi lunes, 22 de abril de 2024 · 07:17 hs
Agua: tarifa cara, instalaciones viejas y el plan que puede truncar Milei
Los piquetes en Mendoza no los hace la gente, sino los caños rotos de Aguas Mendocinas (Aysam). Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Los mendocinos van camino a pagar tarifas “plena” de servicios públicos e indexadas por inflación; un mecanismo de actualización casi ideal para las empresas pero complicado para el poder adquisitivo de las personas. Ya ocurre eso en el servicio eléctrico y en el de agua y saneamiento, incluso, podría acelerarse más, pues hubo un fuerte pedido de suba junto con la sugerencia de aumentar cada dos meses con una ecuación de indexación automática. Si se aprueba la suba pedida por la empresa estatal Aguas Mendocinas, los usuarios podrían pagar hasta 4 veces más por el agua entre diciembre de 2023 y diciembre de 2024. Ese incremento está exento de la ejecución de obras, pues solo es para gastos operativos de la empresa.

En el medio, la calidad del servicio es polémica por el arrastre de desinversión que hubo. Alcanza con recorrer las calles para darse cuenta que el Gran Mendoza se convirtió en una carrera de obstáculos por la cantidad de cortes imprevistos por la rotura de cañerías de agua y cloacas. En Mendoza los piquetes no los hacen organizaciones sociales, sino las instalaciones de agua y cloacas que obligan a cortar calles más que los reclamos. Más de un 40% de las instalaciones están en malo o regular estado y se mantienen instalaciones con asbesto y algunas hasta con más de 100 años de antigüedad.

Más "piquetes sanitarios".

Aguas Mendocinas (Aysam) quedó afuera de la responsabilidad de pagar obras estructurales con su presupuesto y por eso son y serán absorbidas por completo por el Estado y los usuarios, con un agravante: el retiro de la Nación del financiamiento de las obras complica el futuro de las obras que debían ser pagadas por el Enhosa y otros organismos federales. Por eso Alfredo Cornejo va camino a tomar una decisión trascendente: hacerse cargo, a mediano plazo, del financiamiento estructural de algunas obras, aunque con la garantía del repago a través, nuevamente, de las tarifas.

En servicio

La empresa de aguas, que abastece a más del 70% de Mendoza, pidió un nuevo aumento para ejecutar en el segundo semestre. El recorte de información que hizo la empresa es que la suba pedida es de un “” acumulado. Pero el impacto es mucho mayor. Si se tiene en cuenta la suba decretada por Rodolfo Suarez desde diciembre del año pasado, el impacto “de punta a punta” sería de más de un 400  por ciento entre diciembre y diciembre. Por cada 1000 pesos de tarifa que pagaba un usuario antes de los aumentos escalonados, abonaría 5644. Si la tarifa era de 10 mil, será de más de 56 mil pesos. Esto es así por la acumulación de subas y el cambio de la base de cada cálculo. Cada suba tiene impacto duplicado además, pues se prestan dos servicios: agua y cloacas. 

Aysam toma los ejercicios fiscales para mostrar las cuentas y por eso el impacto difundido parece menor. Pero las boletas llegarán con esa suba. DE hecho Suarez dejó un incremento acumulado del 243% entre diciembre y junio. El pedido lo hicieron los gerentes, pues el nuevo titular de la empresa, Humberto Mingorance, estaba de viaje en Corea del Sur cuando se realizó la audiencia pública. Mingorance es un funcionario multifacético y que tiene un curioso récord: es la segunda vez que viaja a Corea del Sur en misión oficial, aunque con motivaciones muy distintas. Lo mismo pasó cuando recorrió parte del mundo para acompañar a los animales del zoo.

Humberto Mingorance conduce la empresa de aguas que pidió un fuerte aumento. 

Las instalaciones con las que se presta el servicio están en mal estado y son producto, en su mayoría, de la desinversión histórica. De hecho el recorrido histórico de las obras no tiene hitos relevantes en la creación de plantas potabilizadoras, extensiones de redes y, sí, comenzó un plan de renovación que está en crisis por la falta de financiamiento nacional. Algo similar pasa con el programa para llevar agua al Oeste del Gran Mendoza y el pedemonte.

Según las planillas a las que tuvo acceso MDZ y que también son oficiales, el 52% de la red de cloacas de Godoy Cruz está en mal estado, el 60% de las de Maipú, el 35% en Capital, Las Heras y Guaymallén también. En Capital 6 de cada 10 kilómetros de la red de agua está malo o regular. Es decir, hace falta reemplazo ahora o en mediano plazo.

En cuanto los materiales, aún hay 968 kilómetros de red que tiene algún tipo de asbesto; la mayoría de asbesto cemento C5 en estado “regular” y con una antigüedad de entre 30 y 60 años. Así se desprende de la información oficial brindada a MDZ a través de un pedido de acceso a la información pública. Con esa misma fuente de base, se indica que el 43% de la red de agua de toda la provincia está en malo o regular estado.  

El impacto es disímil. Hay departamentos que están en un alerta más grave, como ocurre con Capital y Godoy Cruz.  Según el último informe oficial (presentado en el Balance de la empresa), en Capital hay 192 kilómetros de red de agua en mal estado que deberían ser reemplazados. En Godoy Cruz está en la misma situación crítica 92 kilómetros de red. Son los departamentos más chicos y con mayor densidad de población. Godoy Cruz tiene casi 300 kilómetros de red de cloacas colapsadas, en mal estado y que requieren urgente reemplazo. De hecho es frecuente ver efluentes a cielo abierto, incluso en los alrededores de la Municipalidad. Si se pusieran en línea recta los caños en mal estado, llegaría a La Rioja o pasaría San Luis. En Guaymallén hay 226 kilómetros de cloacas en mal estado.

La empresa fue reestatizada en 2010. Desde entonces hubo un camino vertical de suba de tarifas y se logró la “convergencia” tarifaria en los últimos años, pero con dos anabólicos imposibles de obviar. Por un lado, los subsidios indirectos que recibe del propio Estado (con el eufemismo de la emisión de acciones) y que las obras para mejorar el deteriorado servicio no quedan a cargo de la empresa, sino del propio Estado o de los usuarios con el pago de ítems extra en la Tafira. Algo parecido ocurrirá a mediano plazo, pues se destinará parte de los fondos que tiene Mendoza por el resarcimiento nacional por la promoción industrial, a obras estructurales de agua y saneamiento. Esos trabajos se repagarán con tarifa para garantizar un fondeo del fideicomiso.

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