ver más

Dieta de las pantallas: ¿cómo proteger a nuestros niños?

La niñez es una sola vez en la vida, los grandes ya lo vivimos, obsequiemos a nuestros hijos en el tiempo de ser niños, tiempo, de juego y de presencia.

Imaginen una cena familiar donde la única conversación es el sonido de notificaciones. O un niño que prefiere el mundo virtual al parque. Estas situaciones, cada vez más comunes, nos obligan a replantearnos el papel de las pantallas en la vida de nuestros niños. Un estudio reciente reveló que el niño promedio pasa más tiempo frente a una pantalla que interactuando con sus padres y pares.

Qué impacto tiene este exceso de pantallas en su desarrollo

Recientemente, el Ministerio de Educación de CABA advirtió: “Estamos poniendo foco en este tema por el impacto que el acceso a pantallas desde edades muy tempranas está generando en la salud de los niños. Está comprobado que afecta el sueño, el desarrollo del lenguaje, aumenta su ansiedad, disminuye la sociabilidad. Por el constante uso de pantallas los chicos juegan menos y esto repercute en su desarrollo; el juego en edades tempranas contribuye a establecer vínculos saludables, explorar el mundo, a ampliar sus sentidos; por eso el jardín de infantes es clave en su trayectoria educativa”.

Según una encuesta de la Ciudad de Buenos Aires, el 44 % de las familias afirma que su hijo utiliza dispositivos electrónicos entre 2 y 5 horas por día. El 23,4 % lo utiliza más de 5 horas por día. Y el 64 % de las familias considera que 2 horas diarias es excesivo y expresan preocupación al respecto. 

Por el constante uso de pantallas los chicos juegan menos y esto repercute en su desarrollo.
Foto: Shutterstock

Los especialistas sostienen que no se debe estar más de 2 horas diarias

El tiempo en pantalla puede desplazar otras actividades saludables como leer, jugar al aire libre e interactuar con otros niños y adultos. Es importante sostener el juego desestructurado y creativo, que ayude a la resolución de problemas y el desarrollo de habilidades motrices e intelectuales. No dejar a los niños solos frente a las pantallas. Naturalmente, los niños aprenden más cuando están frente a la pantalla acompañados que cuando la ven solos. Esto permite mantener la interacción humana que necesitan y, a la vez, compartir, comentar y eventualmente discutir (con los niños más grandes) críticamente el contenido de lo que miran.

Promover el uso de aplicaciones interactivas, jerarquizar el “¡lo hice!" Una tablet como el iPad (u otro dispositivo interactivo) puede funcionar como una simple pantalla de video, en cuyo caso se aplican los datos obtenidos de las investigaciones respecto de la exposición de los niños a la televisión. Pero si se utiliza alguna de las miles de aplicaciones interactivas diseñadas actualmente para los niños, existen diferencias significativas teórico-prácticas que merecen consideración. Recientemente se ha publicado un estudio que examinó las respuestas neuroendocrinas a jugar con bloques en comparación con mirar un DVD. Cuarenta y nueve niños de 15 a 18 meses de edad fueron asignados al azar a una actividad y se tomaron muestras seriadas para medir el cortisol en saliva. El cortisol y el rendimiento tienen una relación de U invertida, lo que significa que a niveles tanto muy altos como muy bajos el rendimiento se deteriora. No existen estándares de referencia para lo que constituyen niveles saludables de cortisol en saliva a esta edad. De acuerdo con ello, se optó por establecer el juego con bloques como comparador, dado que existen trabajos experimentales previos que lo correlacionan positivamente con el desarrollo del lenguaje y de otras habilidades sociales.

Los especialistas sostienen que no se debe estar más de 2 horas diarias. Foto: Freepik.

Los niños que jugaban con bloques tuvieron niveles de cortisol significativamente más altos y sostenidos que el grupo expuesto a la pantalla, lo que reflejaría mayor compromiso con la actividad y tendría un rol importante en facilitar el aprendizaje y la memoria. Si bien estos datos se encuentran aún en investigación, las pantallas táctiles interactivas bien podrían compararse al juego con bloques. La única cosa que un niño nunca dice (o piensa) cuando está observando pasivamente algún medio es "¡lo hice!", y esta actitud es la que debemos jerarquizar al exponer un niño a las pantallas. ¿Qué debemos tener en cuenta al evaluar un juego electrónico o aplicación para niños pequeños?

Las siguientes son características positivas que un juego para niños pequeños debería tener.

  • Reactividad: si el dispositivo puede responder a algo que un niño hace.
  • Interactividad: puede provocar reacciones de un niño basado en acciones que él o ella tomó.
  • Adaptabilidad: puede comportar se de manera diferente en función de las particularidades del niño (por ejemplo, edad y preferencias).
  • Progresividad: este dispositivo de juego propone al niño un camino continuo que comienza donde él dejó la última vez, avanzando en complejidad a medida que el niño comprende la estrategia necesaria.
  • Promoción de la atención conjunta: es decir, el dispositivo (o la aplicación) permite o facilita que los adultos y los niños interactúen unos con otros.
  • Portabilidad: qué tan fácil es trasladar el dispositivo y que esté disponible en distintos escenarios. Y la última característica es la tridimensionalidad, es decir, si el niño puede jugar con el dispositivo a través del espacio manipulándolo con sus manos. 
Promover el uso de aplicaciones interactivas, jerarquizar el “¡lo hice!". Foto: Freepik.

No le decimos que no a las pantallas, sino utilizarlas nutritivamente

Una dieta equilibrada, no solo en los tiempos sino en cómo se las utiliza. 

* Mg. Juan Manuel Ribeiro, especialista en educación.