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Sierra Chica: personas privadas de la libertad adiestran perros de asistencia

Lo hacen junto a agentes penitenciarios y la asociación civil Bocalán Argentina; los animales son de raza labradora y acompañarán a personas con discapacidad

Lío, Cabsha y Tinto. No son Messi, ni golosinas, ni vino, son tres perros que llegaron esta semana a la Unidad Penitenciaria N°27 de Sierra Chica para ser adiestrados por personas privadas de la libertad que realizan un curso. Luego, trabajarán como canes de asistencia.

La capacitación comenzó el miércoles y durará un año y medio. Se trata de una propuesta solidaria que es posible a través de Bocalán Argentina, una asociación civil sin fines de lucro, cuyo objetivo es la inclusión social y la autonomía de las personas con discapacidad mediante el entrenamiento y entrega de perros de asistencia y la puesta en práctica de intervenciones asistidas con animales.

Los perros son cachorros de cuatro meses. Fueron entregados por Margarita Ziade, directora y fundadora de la organización, junto a la instructora Fernanda López Ayala a un equipo de doce internos y agentes penitenciarios que serán los encargados de adiestrarlos dentro y fuera del penal. Los internos que finalicen el proceso recibirán un certificado de Bocalán como adiestradores.

Los cachorros que serán entrenados pasarán una semana en el penal y el fin de semana fuera. Crédito foto: SPB

La tarea que se desarrollará en Sierra Chica se enmarca en el programa “Entrenamiento de perros de asistencia en las unidades penitenciarias”, que se implementó primero en la Unidad 48 de San Martín. Luego, y por los excelentes resultados obtenidos, las autoridades penitenciarias decidieron expandirlo a la Unidad 27.

"Yo tenía la inquietud de hacer el programa de cárceles por el entrenamiento de perros de asistencia en penitenciarías es algo que existe hace más de 30 años en Europa y Estados Unidos", dijo Ziade.

El entrenamiento dura entre un año y medio y dos. Crédito foto: SPB

Para la implementación del programa, un grupo de profesionales irá al penal de Sierra Chica cada 15 días para evaluar el progreso de los animales y detectar el momento en el que estén en condiciones de ser entregados a su destinatario final.

Por su parte, los cachorros vivirán durante la semana en el penal y los fines de semana fuera, con personal de la organización en Villa Luro, donde está parte de la sede.

“El éxito de este programa depende del trabajo en equipo, internos, agentes, perros y nosotros como parte de la organización somos parte de un equipo de trabajo que debe tener muy en claro cuál es el objetivo: que estos perros lleguen a su estándar, a su meta que es ser entregados como perros de asistencia. Este trabajo nos transforma a todos, estamos trabajando para que este perro salga, por ello nos iguala aunque estemos en situaciones diferentes. Agentes e internos persiguen el mismo objetivo, que los excede y que es mayor que cada uno de nosotros, se trata de cambiarle, mejorarle la vida a quien lo necesita”, dijo Ziade.

Entre los 7 y 9 meses del proceso, se evalúa el aprendizaje del perro y a quién acompañará. Crédito foto: SPB

La formación

Uno de los aspectos clave de la formación tiene que ver con "el compromiso con el perro de cada uno de los engranajes durante el lapso de adiestramiento", explicó Ziade. El proceso lleva aproximadamente un año y medio o dos hasta que los perros se entregan. En ese período, el animal genera un vínculo con su entrenador.

Pasada la mitad del proceso, cuando los cachorros tienen entre 7 y 9 meses, las profesionales valoran el temperamento del perro para determinar a qué tipo de persona va a ser destinado ya que Bocalán trabaja para niños con autismo o para personas en silla de ruedas y eso implica diferencias y variables.

El entrenamiento involucra al Servicio Penitenciario Bonaerense, a Bocalán Argentina y a persona privadas de su libertad - Crédito Foto: SPB

“El resultado en la cárcel de San Martín es excelente, les encanta el trabajo, llevan a los perros a todos lados y están pendientes del trabajo que tiene que hacer el animal, los cuidan muchísimo. Los perros son muy queridos y le devuelven mucho al interno, se vuelven su compañero en una situación, en un momento de su vida que no es la mejor. Con respecto al momento de la entrega del animal, los internos participan y el proceso del duelo se suaviza porque hay un beneficio mayor que es la ayuda a alguien que lo necesita para mejorar su vida”, dijo Andrea Bartolomé, representante de la Dirección General de Asistencia y Tratamiento del Servicio Penitenciario Bonaerense.