Y aunque hoy no estás, voy planificando
"Y aunque hoy no estás, voy planificando"... La frase de Amores Lejanos sirve para sintetizar el dolor, la tristeza que nos invade tras la muerte de Marciano Cantero, el líder de los Enanitos Verdes, esa banda que de una u otra forma, por amor o por herencia, nos tocó de cerca a los que ya estamos cerca de los 40, o más.
En mi caso, más que nada fue por una cuestión de herencia, porque en nuestras casas, por nuestros padres, nuestros tíos, algún primo, siempre sonaron los acordes de Felipe Staiti y la voz de Marciano.
En casa, Sergio (el marido de mi mamá y quien nos crió) siempre contaba la misma historia: cuando apenas empezaban los Enanitos Verdes fueron a tocar a Tupungato y él, con un par de amigos, ayudaron a la banda a descargar los equipos de un viejo Rastrojero.
Así comenzaban las historias cada vez que en la radio, o en la tele, ponían una canción de los Enanos. Esa banda que marcó a varias generaciones de mendocinos y argentinos que sintieron cada una de sus letras y las tomaron como propias para dedicarle a algún amor de turno de la adolescencia.
Pero más allá de esas anécdotas de otros, cada uno de nosotros fue formando las propias. En mi caso, los Enanitos Verdes me llevan automáticamente a las noches del 20 de julio en Cuores Disco, primero, o en Aruba, después, de Tupungato, donde el DJ de turno (generalmente el Rubén Maya) ponía Amigos y nos abrazábamos con el primero que encontrábamos, más allá de que al otro día no nos saludáramos en el "tontódromo".
No sé porqué, además, los Enanos me hacen recordar a mis amigos de la infancia y adolescencia: el Juan; el Guille; el Jose, entre otros; y los pibes con los que formamos una banda e intentamos hacer rock, soñando algún día ser estrellas como lo son los Enanitos Verdes. Aunque eso no pasó; algunos siguieron con la música. Otro estudió historia, otro se dedicó al comercio y yo al periodismo. Y fue ahí donde tuve la posibilidad de llegar más cerca de la banda, registrando fotográficamente el recital que dieron en la Fiesta de la Cerveza de 2017, donde no paré de cantar sus canciones mientras reventaba la vieja Nikon D5300 para tener fotos de Cantero y Staiti.
Y sin ir más lejos, antenoche, cuando me acosté con mis hijos me pidieron que pusiera música y no sé porqué, tal vez por esas cosas del destino, se durmieron escuchando Amores Lejanos.
El nudo en la garganta es duro y se quedará ahí algunas horas, o días, quizás. No era fanático de los Enanitos Verdes, pero la música de ellos me marcó. Creo que me sé más canciones de ellos que de otra banda y aunque hoy Marciano no está, voy planificando...