El peligroso hábito casero que puede ocasionar daños irreversibles

El peligroso hábito casero que puede ocasionar daños irreversibles

El aceite vegetal usado es un residuo altamente contaminante. Su incorrecta disposición puede ocasionar serios daños en las tuberías, contaminación del agua y la tierra. ¿Qué hacemos con el aceite usado en los hogares?

Andrea Ginestar

Andrea Ginestar

El cuidado del ambiente requiere la adquisición de hábitos cotidianos que pueden generar un impacto importante en las formas de vida y ayudan a disminuir la contaminación. Los hábitos de consumo y descarte se han transformado en una constante que en el mediano plazo pueden generar consecuencias irremediables para la vida en el planeta.

Los hogares y las escuelas son ámbitos ideales para el aprendizaje de prácticas amigables con el medio ambiente. La problemática de los residuos es creciente debido a la generación constante de basura dentro de los hogares pero a pesar de que existe un avance en la separación de los residuos hogareños, hay puntos que no se tienen en cuenta a la hora de generar políticas públicas integrales.  

Un litro de aceite vegetal usado contamina hasta 1.000 litros de agua en arroyos, ríos y océanos, incluso puede afectar de forma permanente dejando infértil la tierra en caso de un derrame. Es muy difícil calcular el consumo mensual por habitante pero al tratarse de un elemento de uso diario el número es considerable.

La contaminación del agua es consecuencia de un estilo de vida poco amigable con el ambiente que en el mediano plazo ocasionará consecuencias drásticas para la vida en el planeta . Podemos hacer nuestro aporte dejando de lado hábitos que generan perjuicios irreparables como desechar el aceite vegetal usado en las bachas de cocina, desagües o contenedores de basura. 

En Mendoza no existen programas de recolección domiciliaria de este tipo de residuos, por lo tanto, cada individuo debe acopiar el aceite utilizado en botellas y luego llevar lo recolectado a una planta de tratamiento o acercarlo a un punto de recepción dispuesto por el municipio donde reside. En el caso de Godoy Cruz, los vecinos pueden llevar sus botellas al Polo Ambiental ubicado en Güemes 510.

En el caso de los locales gastronómicos, que son productores de grandes cantidades de este residuo, no tienen la obligación de acopiar. Santiago Barbera, es uno de los referentes del sector gastronómico en Mendoza y explicó que si bien los dueños de restaurantes y locales gastronómicos no están obligados a  realizar un tratamiento de ese residuo, desde hace tiempo, en sus locales se recicla el aceite utilizado en su totalidad.

Barbera destacó: "En los locales donde utilizamos menores cantidad la recolección la realiza BIOILS y en el caso de los residuos que se generan en nuestra planta de elaboración donde las cantidades son mayores hacemos recolección y entregamos el producto a una empresa de Córdoba por toneladas. Ellos lo utilizan como materia prima y nos dan certificado de deposición final".

¿Cómo se recicla el aceite?

Para la correcta disposición del aceite es necesario que esté frío. Luego debe filtrarse con un colador para eliminar los restos de comida que puedan estar presentes. El líquido se coloca en una botella con tapa que luego se puede llevar a un punto de recolección o reciclaje más cercano. 

En Mendoza, la empresa BIOILS se encarga de retirar el aceite de los locales comerciales, gastronómicos, hoteles, casinos y particulares que soliciten su recolección. 

Los aceites recolectados son acondicionados y transformados en insumos para la industria química, en donde se utiliza posteriormente para la elaboración de jabones, detergentes, velas, aceites industriales, agentes desmoldantes, masillas y biocombustibles, tanto en el mercado nacional como en el internacional.

Problemas que ocasiona en los hogares

Según especialistas, el aceite que vertemos directamente en las bachas de cocina no se disuelve y puede generar una película que obstruye las cañerías. La grasa, debido a su característica aglutinante, genera bolos que producen importantes atascos en las cabeceras de las canalizaciones de la red de aguas residuales. Otro problema es que dificulta la circulación de oxígeno en el agua y genera daños irreparables en los ecosistemas acuáticos.

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