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Diez consejos de argentinos que emigraron para quienes están pensando en emigrar

En tiempos en los que miles de argentinos quieren emigrar, es bueno conocer la experiencia de quienes ya lo hicieron. MDZ consultó a más de 20 personas que dejaron el país, recientemente o hace años, para que aconsejaran a quienes están por tomar esa decisión.

El dato es contundente: cien argentinos dejan el país por día para emigrar. Las cifras confirman la presunción que existía por las numerosas historias que los medios iban reflejando.

Si este es el número actual, que se computa en medio de restricciones aéreas, es de suponer que la tendencia irá en aumento en los próximos meses. Muchos tendrán la decisión tomada y la fecha de partida definida, pero otros estarán evaluando la posibilidad. En estos casos es bueno conocer la experiencia de quienes ya lo hicieron para que un proyecto de semejante trascendencia sea exitoso.

MDZ consultó a más de 20 argentinos que emigraron y elaboró una lista de 10 recomendaciones más representativas. Las opiniones fueron tomadas de argentinos que viven en distintos países, algunos recientemente y otros, ya con años en el exterior. Son casos de personas que lo hicieron solos, otros en pareja y también en familia. Un buen termómetro de cómo se vive este cambio de vida.

1. Uno de los puntos que tuvo alto consenso entre las respuestas es la planificación. Es necesario hacer un estudio previo de las distintas posibilidades que pueden existir. Elegir el país que más le convenga a la persona. En esto depende el idioma, los contactos, la presencia de familiares, las posibilidades laborales, el sistema educativo (si se viaja con hijos), el costo de vida. Es bueno saber que no siempre la primera opción es la mejor. La persona debe tener en cuenta qué puede ofrecer, desde el punto de vista laboral, para tener un factor diferencial. Esto rige tanto para alguien que buscará un empleo remunerado como para un empresario o un emprendedor que piensa en invertir un capital.

2. Si no se tiene ciudadanía extranjera, todo se hará más difícil. No es excluyente, pero depende de quién sea. Si se está sólo o en pareja, y se toma como una experiencia, especialmente entre jóvenes, puede tener menor peso. En caso de gente de más edad o familias, es fundamental. Además de eso, es importante realizar todos los tramites posibles antes de salir del país. Averiguar qué requisitos tiene el lugar de destino, por ejemplo, en revalidación de títulos y los alcances de la cobertura médica. Recurrir a los sitios web de las embajadas para informarse y ser ordenado en toda la documentación. Una vez que se está en un país extraño, realizar cualquier trámite es dificultoso, se pierde tiempo y energía y genera frustración.

3. Es importante contar con un respaldo económico. En este tema depende la cantidad, según la edad y si emigra solo o en familia. Lo que está claro es que es necesario tener ahorros para enfrentar los primeros meses, que son de mucho gasto, hasta conseguir trabajo. Obviamente, si se viaja ya con un empleo, este punto es relativo. Tener un margen económico ayuda también a sobrellevar esa etapa con menor ansiedad.

4. Cada persona es diferente por lo que transita de forma distinta los primeros tiempos de la emigración, pero el factor emocional es importante. Es bueno tener contención. Estar preparado para que, en caso de que lo planeado no salga como se pensaba, se tenga a mano personas en las que apoyarse. Incluso, es bueno tener previsto algún apoyo psicológico de ser necesario. El duelo migratorio existe y, en menor o mayor medida, todos los enfrentan. Se recomienda no minimizar este factor. Mantener contacto con las familias que quedaron en la Argentina, pero tratando de no generar angustia innecesaria.

5. Es bueno tener siempre presente los motivos que llevaron a tomar la decisión. Si todo fluye bien desde el inicio, no habrá inconveniente, pero ante las pequeñas adversidades que pueden presentarse, hay que reforzar lo que impulsó a emigrar. Si es necesario, escribir esos motivos en un papel para tenerlos presentes. Después de un tiempo en que se vive en otro país, los emigrantes se van olvidando de la inflación, la inseguridad, la imprevisibilidad y demás males autóctonos. 

6. La paciencia es un bien valorado cuando se es emigrante. Las cosas, a veces, no salen como se pensaban y eso genera ansiedad y angustia. Es posible que las primeras búsquedas laborales no surtan efecto y, de a poco, gane el desánimo. Por eso, es fundamental contar con ahorros, tener todos los papeles en orden y haber planificado correctamente el viaje, como se mencionó. Estos factores ayudarán a ganar tranquilidad hasta que se logre el objetivo.

7. En línea con la paciencia, es tener la mente abierta para entender hábitos y costumbres distintos a los que uno tiene. Cuanta mayor predisposición se tiene para adaptarse a la nueva realidad, más fácil va a ser integrarse. Se necesita cambiar el “chip” argentino por uno nuevo. Escuchar a la gente del lugar, tener una actitud positiva, ser respetuoso, son algunas de las recomendaciones.

8. Contar con un Plan B es importante. Esto no quiere decir dar marcha atrás y pensar en retornar al país. Si la convicción es fuerte, siempre es posible reformular lo pensado. Un buen punto es tener en claro que, en Europa o Estados Unidos, incluso en Australia, las diferencias entre las grandes ciudades y las más chicas, no tan grandes como puede suceder en la Argentina, en cuanto a servicios, infraestructura y posibilidades de desarrollo. Si bien estas grandes urbes son las que se eligen, principalmente, alejándose de ellas se gana en calidad de vida y suelen ser más económicas para vivir.

9. Depende los niveles de instrucción y estudios, es bueno estar preparado para realizar trabajos no pensados. Emigrar es, en gran parte, empezar de cero. Eso también puede en el campo laboral. Un profesional con título apostará a desarrollarse en su especialidad, pero también hay experiencias que dejaron de lado su profesión para realizar otra actividad porque lo más importante es vivir en un lugar que ofrece cuestiones básicas que en la Argentina se perdieron.

10. Este último no es un consejo sino un mensaje que se repitió en la mayoría de los encuestados. Si bien el desarraigo es importante, la recompensa es importante. Vivir en economías estables, que se premia el esfuerzo, es un punto fundamental. A esto hay que sumarle cuestiones como la seguridad, la educación, las posibilidades de desarrollo y la previsibilidad. Si el emigrante se maneja dentro de las reglas que rigen en el lugar elegido, las chances de lograr el objetivo buscado son grandes.