Día de la Madre ¿fecha comercial o una buena excusa para celebrar?

Día de la Madre ¿fecha comercial o una buena excusa para celebrar?

Hoy se celebra en Argentina el día de la madre. Para algunos estas fechas tradicionales y comerciales no tienen mucho significado, mientras que para otros son realmente un acontecimiento.

Lic Magdalena Clariá y Mercedes Gontán

Más allá de esto, sin duda este día nos presenta una nueva oportunidad para agasajar, recordar, celebrar, perdonar, demostrar cariño a cada una de nuestras madres, y también a aquellas personas que a lo largo de nuestra vida ocuparon este especial lugar maternal.

Mucho podríamos decir sobre las madres. Su amor incondicional, su entrega, su mirada atenta, sus múltiples roles más allá de cuál sea su profesión. Cada madre tiene esa especial habilidad de ser confidente, enfermera, chofer, maestra, cocinera, gestora, trabajadora, sin dejar de ser madre. Actualmente, también se ha dicho y escrito mucho sobre el lado A y el lado B de la maternidad, pero en el fondo sabemos que en realidad se trata de un continuado de canciones que atraviesan a cada madre con una melodía única e indescriptible.

Hoy celebramos el día de la madre. En estos tiempos especiales de pandemia, el poder celebrar adquirió una especial importancia. En medio de restricciones y aislamientos, nos vimos impedidos de compartir con nuestros seres más queridos momentos especiales. Gracias a esto intuimos y recordamos lo fundamental que es para una familia, poder disfrutar de festejar, conmemorar, agradecer, celebrar.

Paradójicamente, solemos enfocarnos en las capacidades de las familias para enfrentar las adversidades y los conflictos. Que por cierto, también son muy importantes. Sin embargo, nos consta en nuestra tarea de orientación, ver cuánto crecen aquellas familias que se disponen a trabajar también sobre su capacidad de celebrar.

No hacen falta grandes fiestas, ni un alto presupuesto para poder gestionar un festejo, simplemente las ganas de compartir, de hacer ese momento especial.

Roberto nunca había querido festejar su cumpleaños, casi que no recordaba la última vez que lo había hecho, tal vez en su adolescencia. Cuando sus hijas fueron creciendo, casi que le incomodaba recibir los dibujitos conmemorativos que ellas le dedicaban, y ni hablar cuando su living se convertía casi en un salón de fiestas rodeado de globos y guirnaldas improvisadas. Su mujer Claudia, siempre había respetado su decisión, y nunca había querido profundizar con él sobre el tema. A partir de una charla espontánea que se dio en una sobremesa, las cosas cambiaron. Su hija más grande le dijo: “Papá, ¡falta una semana para tu cumpleaños! ¿Querés que te cocinemos algo especial? Porque vos sos muy especial para nosotras, y ¡Hay que celebrar tu vida!. Desde ese día, Roberto espera ansioso el día de su cumpleaños, aunque no es fan de las grandes fiestas, deja que sus hijas y su esposa lo agasajen, cocinándole algo rico, y haciendo algún paseo especial en familia. Un festejo sencillo pero muy alegre, porque de eso se trata celebrar.

La historia de Roberto gira alrededor de la fecha de su cumpleaños, pero la alegría de celebrar, podemos vivirla también en acontecimientos mucho más cotidianos. El fin de un cuatrimestre escolar, una examen difícil aprobado, algún logro en el trabajo, el comienzo de las vacaciones, un día de sol después de muchos días de lluvia. También, desde ya, en esos hechos importantes como una mudanza, un proyecto familiar, aniversarios, un egreso, etc.

Lo especial decíamos, no está en la mega producción ni en una fiesta descomunal, sino en nuestra disposición personal a festejar.

Los niños tienen esa natural ilusión con las fechas importantes para ellos y las festividades tradicionales. Los adultos, no solo debemos ser custodios de esa ilusión, sino que también tenemos que aprovechar y dejarnos contagiar por ese entusiasmo, para así crecer también nosotros en el disfrute del celebrar.

Cada familia, va escribiendo su propia historia, incorporando algunas tradiciones de sus familias de origen y diseñando sus nuevas costumbres y modalidades para festejar.

¡Hay que celebrar la vida!

Algunas ideas para celebrar

  • Calendario familiar. Podemos armar entre todos un calendario de aquellas fechas especiales para nuestra propia familia, para poder celebrarlas año tras año. Podemos incluir además de cumpleaños: día del santo, mudanza, sacramentos, egresos, cambios de trabajo/colegio, etc.
  • Creatividad. Podemos celebrar sin necesidad de contar con un gran presupuesto, como decíamos antes. Ser creativos porque en definitiva, celebrar a veces se trata de hacer algo “distinto”, “especial”. Un picnic, un campamento en medio del living, un paseo a un lugar nuevo, un karaoke improvisado, un juego en familia, una guitarreada, una comida exótica, y tantas otras ideas.
  • Celebrar la vida. Sin duda, la vida de cada uno de los miembros de nuestra familia, es un especial regalo. Hace unas semanas reflexionábamos sobre la construcción del autoestima en niños y adolescentes. Como adultos, tenemos una oportunidad de demostrarles en gestos concretos, cuánto nos alegrarnos, agradecemos y celebramos, su vida y sus  logros personales.
  • Dar y recibir. A veces no nos cuesta celebrar a los demás, porque lo vivimos como un modo de demostrarles nuestro cariño, sin embargo, no ocurre lo mismo cuando se trata de dejarnos agasajar.

Este domingo, este mensaje va especialmente para las madres, invitándolas a dejarse mimar, y sorprenderse. Porque en definitiva, hoy las celebramos a ellas. A todas y cada una: ¡Feliz día!

 

*Magdalena Clariá es Licenciada en Psicología y Mercedes Gontán, abogada, Mediadora y Orientadora Familiar. Juntas hacen Apuntes de siembra

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