Caso Di Césare: la Suprema Corte lo condenó hoy a perpetua por femicidio

Caso Di Césare: la Suprema Corte lo condenó hoy a perpetua por femicidio

El asesino había conseguido una sentencia de 18 años, pero el máximo tribunal de la provincia revisó ese fallo y le dio la pena máxima, al considerar que se verificaba el agravante de "violencia de género". El fallo marca un giro importante en el caso y el signo de un cambio en la Justicia.

Facundo García

Facundo García

El cuerpo de Julieta González fue encontrado el 27 de septiembre de 2016 en un descampado de Cacheuta (Luján). La mataron tras varios días de cautiverio, golpeándola en la cabeza. Tenía los pies y las manos atadas. Pero hasta hace un rato, para la Justicia mendocina no estaba demostrado que hubiera mediado violencia de género. Justamente por eso es importante el fallo que acaba de emitir la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, que condenó este viernes a Andrés Di Césare a prisión perpetua.

En primera instancia, el acusado había recibido una pena de 18 años. Ahora su panorama es mucho peor. Los jueces Omar Palermo, Mario Adaro y José Valerio tuvieron en cuenta los agravantes y consideraron la existencia de "un vínculo –al menos– de carácter sexual entre el acusado y la víctima".

Por lo tanto, condenaron a Di Césare a prisión perpetua como autor penalmente responsable del delito de homicidio calificado por haber mediado violencia de género.

Una larga contienda

El caso Di Césare viene generando acaloradas discusiones desde hace cuatro años. Tras varias idas y vueltas, la causa por la muerte de Julieta llegó hasta la Suprema Corte de Justicia mendocina, que atendió los agravantes propuestos por la fiscalía. 

Es oportuno aclarar que el concepto de femicidio va más allá del estereotipo de "marido-mata-esposa". Se relaciona, de una forma más amplia, con aquellos homicidios en los que median motivos de género. Es decir que, a groso modo, se vincula con la asimetría de poder que hay en la sociedad entre los varones y las mujeres; o con el ensañamiento de algunos varones hacia otros géneros, lo que deriva en que ciertos seres humanos sean tratados como meros objetos.

Suele citarse como ejemplo el caso Mangeri. Se trata del portero que en 2013 atacó sexualmente y asesinó a Ángeles Rawson (16), una chica que vivía en su edificio. Eran vecinos y él aprovechó la vulnerabilidad de la víctima: en ese caso, se añadió la figura de femicidio -aunque no existía ninguna relación previa entre ella y él- y Mangeri también fue condenado a perpetua.

 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?