Pasé y miré: el Gimnasio Nº1, la dependencia pública que atiende cuando sus empleados tienen ganas
El trabajo realizado en el Gimnasio Nº1 por la Municipalidad de Mendoza es notable. En un lugar que estaba casi olvidado crearon un centro para que vecinos pudieran hacer actividad física sin alejarse mucho de sus viviendas y a precios que en gimnasios privados no existe.
Una lectora de MDZ se lamentó de que, siendo esto así, haya mala voluntad por parte de quienes trabajan en el lugar para atender a los vecinos. Según relató, se acercó al lugar para realizar una consulta cuando se llevó la sorpresa de que, a pesar de lo que se anunciaba en el sitio web del gimnasio, y en carteles dentro del edificio, las empleadas habían decidido cortar la atención, y un preventor impedía que quienes se querían acercar a consultar lo hicieran.
Según el relato de la mujer, llegó al Gimnasio a las 19.15, es decir, 15 minutos antes de que terminara la atención al público. Para su disgusto -y el de varias otras personas que se encontraban en el lugar, la oficina de atención al público estaba cerrada con llave, y se negaban a atender a quienes estaban presentes. Cabe aclarar también que en el sitio de la Municipalidad indican que la atención es hasta las 20.
Consultados por el intempestivo cambio de horario, el preventor indicó que "había habido mucha gente" durante el día", por lo que los empleados simplemente decidieron dejar de atender al público, sin importar que todavía seguían en horario de trabajo. ¿Su consejo? Ir mucho más temprano, es decir, cuando los empleados tienen ganas de hacer su labor.
En momentos en los que el control ciudadano es crucial en los diferentes poderes del estado, es hora de que nos comencemos a preguntar si el Estado está llevando el control necesario sobre su funcionamiento. Hay casos que parecen demostrar que no.



